Casi un año

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3083421.htm

Casi un año

Federico Ling Sanz Cerrada*

Estamos a la mitad del mes de agosto, y al terminar éste, septiembre llegará lleno de actividad para la política mexicana. Entre otras cosas, el 1 de septiembre reinicia el periodo ordinario de sesiones en el Congreso de la Unión, y ello además da paso al Primer Informe de Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. Pero hay varias cosas que se deben tomar en cuenta para hacer un análisis adecuado de la situación. En primer lugar, como ya hemos establecido anteriormente, esto marcará un precedente puesto que será el Primer Informe del Presidente Peña, y también será la primera vez que proponga un proyecto de presupuesto a la Cámara de Diputados. Pero además hay que sumarle que durante las últimas dos semanas de agosto se realizará un segundo periodo extraordinario para aprobar una serie de reformas pendientes – que dicho sea de paso – no se antoja fácil.

¿Pero cómo llega el presidente Peña a su primer informe? Revisemos algunos números al respecto. Según algunas encuestas como la que publica Consulta Mitofsky, el Presidente tiene una aprobación de más del 50% de la población encuestada y una desaprobación de alrededor de 40%. El nivel de aprobación es bastante bueno, frente a aquellos que no están contentos con la forma en que el Primer Mandatario está haciendo su trabajo. Pero hay otro dato que me parece aún más interesante: casi 60% de la población cree que los principales problemas del país son económicos y solamente alrededor de 30% opinan que el principal problema de México es la inseguridad. La cifra contrasta, porque precisamente hace un año las cosas estaban totalmente invertidas, y eran la violencia y la inseguridad aquello que representaba la primera preocupación para las personas.

Aunque ya se ha dicho mucho al respecto, es altamente probable que la explicación a la situación anterior se deba a que la prensa y los medios de comunicación han dejado de reportar vehementemente estos asuntos, pero también el Gobierno Federal ha eliminado de su narrativa todo discurso relacionado con dichos tópicos. El efecto parece ser bueno en términos de opinión pública, sin embargo, el reto consiste en lograr que los acontecimientos que han sucedido recientemente en nuestro país no contradigan la imagen que se ha construido hasta el momento.

Siguiendo con este mismo orden de ideas, otro de los puntos importantes que se deben analizar de cara al primer informe del Presidente es la situación económica. Si bien ha habido algunas cifras que no han sido lo más favorables, gran parte de lo sucedido podría deberse a los retrasos naturales para comenzar a ejercer el gasto público. Al menos, de allí proviene la queja que los gobiernos de los estados y las empresas tienen para con el Gobierno Federal. Si bien las cosas no dependen enteramente de la administración del Presidente de la República, algunos han empezado a ejercer cierta presión para que el flujo de recursos comience, se normalice y aumente cuanto antes.

Adicionalmente, se debe realizar también un análisis profundo y a conciencia sobre los logros que el Gobierno del Presidente ha tenido con las reformas que ha impulsado a través del mecanismo político conocido como “Pacto por México”. Creo que este es uno de los aciertos más grandes y significativos que se han conseguido durante los últimos meses de gobierno.

En resumidas cuentas, lo que trato de decir es que el Primer Informe de Gobierno es solamente un “corte de caja” que sirve de pretexto para saber cómo vamos, en qué punto del camino nos encontramos y hacia donde tendríamos que estar transitando. A reserva de sonar un tanto reduccionista, creo que la mejor ruta que podríamos seguir de ahora en adelante es la misma por la que hemos caminado, pero fortaleciendo la actividad económica, integrando un proyecto político que tenga vida en el largo plazo (y no solamente mientras está activo el “Pacto por México”) y mejorando la imagen de México en el plano internacional. Si tenemos esto, las bases estarían puestas para lo que venga; pero hay que pensar en el largo plazo.

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@fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

 

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Capital Humano y Desarrollo

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Capital Humano y Desarrollo

Federico Ling Sanz Cerrada*

Escribo esta colaboración desde la ciudad de Oaxaca. Me ha tocado visitar la capital del estado en un viaje de trabajo, y me ha parecido una experiencia francamente bella e interesante. El estado ofrece una diversidad cultural ampliamente extensa y goza de un privilegio único: la ubicación geográfica que lo hace tan enigmático como misterioso. En el descenso final del vuelo, rumbo al aeropuerto de la ciudad de Oaxaca, el paisaje fue espectacular, y la lluvia – en contraste con el sol – ofrecía un gran espectáculo.

Vine al estado de Oaxaca para impulsar proyectos de formación de capital humano y pude ver de cerca algunas políticas públicas interesantes dentro de la administración estatal: la primera de ellas es la manera en que se llevan a cabo las políticas de transparencia. Creo que Oaxaca ha sido un referente en la creación de mecanismos abiertos para que la ciudadanía en general pueda conocer de cerca la labor que realizan sus autoridades, para que puedan acceder a la información pública y se genere un sistema de interacción con los funcionarios de la administración estatal. Ello me parece que es una acción en beneficio de la consolidación democrática a este nivel. Si bien en México hemos avanzado mucho en asuntos de elecciones libres, mecanismos de apertura para los medios de comunicación y eliminación de la censura impuesta desde el gobierno, en los ámbitos locales todavía queda mucho por hacer, y creo que en este tema, Oaxaca ha avanzado enormes pasos.

Además, los proyectos de inversión, desarrollo, gobernabilidad y crecimiento económico en Oaxaca han resultado interesantes como casos de estudio para avanzar en los índices de desarrollo humano de la población oaxaqueña, especialmente si se hace de manera sostenible. Por eso precisamente el capital humano jugará un papel relevante en los avances que los estados de la República y que la nación hagan; sobre todo cuando se realiza en el mediano y largo plazo y atacando a profundidad los temas sustantivos.

Ahora bien, precisamente la formación de capital humano está íntimamente relacionada con el desarrollo de la sociedad y el avance en los índices que incluso Naciones Unidas marca de manera estratégica. Y ello abona en la consolidación de la infraestructura de las libertades. Por tal razón me siento profundamente optimista sobre los proyectos que vine a tratar, porque creo que la inversión para preparar académica y profesionalmente a líderes de la sociedad y todos sus sectores será todo un éxito. Lo importante ahora será estructurar un esfuerzo concertado para que la sociedad en su conjunto – en colaboración unos con otros – logre también contribuir al desarrollo general del estado.

Por último, merece una mención específica la diversidad cultural y gastronómica de Oaxaca, porque goza de un patrimonio propio sumamente rico y variado, y vale la pena conocerlo de cerca. Creo que el tema cultural en toda sociedad es una variable relevante, y si se sabe aprovechar, puede incluso detonar el fortalecimiento de una ciudadanía mucho más comprometida, cuyo tejido social se encuentre francamente bien estructurado y donde haya motivos para colaborar con los demás, en un plano de solidaridad y hermandad. En ocasiones, cuando se implementan las diferentes políticas públicas se deja de lado el componente humano, y ese es justamente el factor de mayor peso en este proceso.

En resumidas cuentas he disfrutado mucho la visita a Oaxaca. He podido probar diversos platillos y pude tratar algunos asuntos que me entusiasman, porque en general, soy un profundo creyente que el cambio social parte del cambio personal, y apostar por la formación de los jóvenes, líderes y ciudadanos de una comunidad puede tener un impacto grande. Muchos retos hay sobre la mesa, y la clave para hacerles frente es atender las causas y no solamente los síntomas. Por tal razón creo que cuando cada miembro de una sociedad avanza y se desarrolla, en realidad, lo hace para beneficio de todos los demás también. Si lográramos impulsar este fenómeno en nuestro país quizá hayamos encontrado una ruta mucho más real para cambiar nuestra vida y la de nuestra sociedad.

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*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

“Charolear” sin Twitter

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3002986.htm

“Charolear” sin Twitter

Federico Ling Sanz Cerrada*

Resulta evidente que las redes sociales – hoy en día – han marcado un cambio sumamente claro al momento de fiscalizar a nuestros políticos y funcionarios públicos. Hace poco leí un artículo en la prensa que versaba sobre cómo las personas que quisieran “charolear” en estos tiempos modernos serían sujetas al escrutinio público. Lo único que se necesita es tener un teléfono inteligente con un mecanismo para grabar fotos y video, y al mismo tiempo para subirlo inmediatamente al internet. Para todos aquellos que ejercen algún cargo público, que son famosos o que tienen algún tipo de autoridad resulta profundamente riesgoso comportarse de manera inadecuada frente a alguien con un teléfono celular, pues podría ser objeto de una grabación y de una posible exposición a la opinión pública.

Hay escándalos recientes que comprueban lo anterior: el de la famosa Senadora Luz María Beristáin, apodada #LadySenadora en el Twitter, quien protagonizó un escándalo en el aeropuerto de Cancún por llegar tarde y querer subir al avión, utilizando su cargo legislativo como excusa. Antes de continuar, debo hacer un paréntesis para decir dos cosas: en el video la senadora acusa que ella es quien “persigue los recursos”. Falso. Los senadores no etiquetan presupuestos, eso lo hacen los diputados federales por mandato constitucional (facultad exclusiva); también dice que llevará el caso (el que no la dejan abordar a destiempo) ante la “corte”. Falso. La única corte en México es la Suprema Corte de Justicia de la Nación que atiende asuntos de constitucionalidad, mismo que no es el caso de la senadora y el avión. Al contrario, seguir las reglas en los aeropuertos abona a la seguridad de todos, y no a la violación de los derechos humanos de la gente. En fin, una vez dicho lo anterior, quiero también mencionar otros escándalos previos que surgieron a la luz vía las Redes Sociales: #LadyProfeco. Todos recordamos que el Presidente de la República removió al titular de ese organismo por un escándalo protagonizado por su hija.

Después de analizar algunos casos como los anteriores, quiero establecer tres ópticas de análisis ante el fenómeno.

El primero es el enorme potencial de las Redes Sociales. Quizá es algo sumamente obvio y ridículo para muchos, pero no debe dejar de mencionarse. Es algo importante y creo que merece la pena decir que, las redes sociales como el Facebook, el Twitter, y otros más, han modificado la relación de fuerzas en la opinión pública. No debe menospreciarse su efecto (preguntémosle al Presidente Obama cuando ganó su reelección) y debemos tomar en cuenta esta nueva forma de interacción entre la clase política, sociedad y la ciudadanía en general. Por otro lado, la pregunta que surge es: ¿cómo abonar al fortalecimiento de nuestra sociedad a través de las redes?

El segundo tema que debemos destacar es la manera en que los políticos mexicanos se comportan ante el escándalo. El caso del ex titular de Profeco y el de la Lady Senadora son dos ejemplos claros y concretos en los que se menospreció el efecto potencial de las redes sociales. Ambos creyeron que el tema no duraría demasiado tiempo en los medios, o peor aún, que no sería lo suficientemente sólido como para obligar la renuncia del funcionario. Si bien el caso de la senadora no llevará a su remoción (porque no se puede), el fantasma la perseguirá de aquí al 2018. Ella es un ente político francamente muerto.

Y el tercer tema que debemos traer al análisis es el de la personalidad. Esto de “charolear” por todos lados, haciendo evidente el cargo que se ejerce o la investidura no es más que un reflejo de una cultura social y política pobre e insegura. Los privilegios lo manifiestan y dan cuenta de ello. La pregunta de fondo siempre será: ¿cuántos escándalos ha habido que han pasado desapercibidos sin que nadie los grabe y los ponga en Twitter? Por eso es tan importante trabajar sobre nuestra propia personalidad, pues de otra manera, ni las Redes Sociales podrán salvarnos del desfiguro público.

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*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

Razones para cooperar

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Razones para cooperar

Federico Ling Sanz Cerrada*

Durante la semana hemos sido testigos de una serie de acciones legislativas importantes en México. Apenas vimos cómo fue aprobada la reforma en telecomunicaciones (en la Cámara de Diputados), las enmiendas a la Ley General de Víctimas (en el Senado) y otra serie de cosas importantes. Adicionalmente mucho se ha dicho sobre las reformas que habrán de venir próximamente. Específicamente faltan dos que son relevantes: la fiscal y la energética. No es poca cosa oponerse de lleno a los poderes fácticos en México; especialmente cuando son considerados una especie de “fantasmas” que nos controlan desde las tinieblas. Nada de eso. El gobierno ha marcado una ruta de acción clara y ha conseguido sumar adeptos a su causa. Y llama profundamente la atención que quienes se han mostrado más cooperativos sean los legisladores; no solamente aquellos que pertenecen al PRI, sino también los del PAN y los del PRD. Al menos, algunos de ellos. Sin embargo, para cualquier observador curioso de la política mexicana, no resulta común el hecho que la oposición parlamentaria y política se muestre tan cooperativa con la administración en turno. Una de las características del presidencialismo es la falta de ella, precisamente. Luego entonces, ¿cuáles son las causas que hacen que los partidos políticos colaboren con el Presidente de la República?

Creo que esta explicación no es solamente una. Tiene muchas variables que se conjuntan. La primera de ellas tiene que ver con la pérdida estrepitosa de quienes estaban en el poder y ahora son oposición (en el caso del PAN) y de la falta de competitividad de López Obrador frente a Enrique Peña (en el caso del PRD). Es decir, el PRI demostró su fuerza política y su poder de convocatoria. Y ganó, y ahora gobierna desde el ámbito federal, tiene muchas gubernaturas en su poder y un importante número de legisladores. ¿Acaso eso no le genera una legitimidad propia para gobernar? Sin duda que sí. Pero también hay otra causa importante en este reacomodo político: la división interna de los partidos de oposición. Para ello hay que remitirse a la historia. ¿Quién asesinó al primer ministro de Israel y Premio Nobel de la Paz, Yitzhak Rabin en 1995? La respuesta es Yigal Amir, un judío ortodoxo ultraconservador que se opuso a que Rabin firmara pactos con los árabes para solucionar el conflicto en Medio Oriente.

Lo que trato de decir es que en ocasiones, es más fácil que las fracciones moderadas de cada fuerza o partido político se entiendan con los moderados del otro partido, a que se pongan de acuerdo entre ellos mismos, radicales y moderados dentro del mismo partido. Y eso le está pasando al PAN y al PRD. Allí vemos como son los mismos panistas y perredistas quienes critican a sus actuales dirigencias por firmar el “Pacto por México”. Los acusan de “entreguistas” y de “vendidos”. ¿Será? Al final del día lo que trato de decir es que muchas veces, las inercias contra las reformas, las alianzas y los cambios están precisamente dentro de las mismas instituciones. Son los mismos personajes, pero pertenecientes a otra corriente o a otro sector.

Por todo lo anterior resulta interesante observar el fenómeno de la cooperación parlamentaria y política. ¿Hasta dónde le va a alcanzar al Gobierno de la República para avanzar las reformas que necesita? Sin duda que goza de una amplia legitimidad y de un momento formidable para lograrlo. Y además, lo está aprovechando bien. En lo personal creo que esta tendencia seguirá y las reformas que faltan habrán de pasar. Al final del día son cosas que México necesita y, por la razón que sea, no se vale ser mezquinos y frenar el desarrollo, porque ya no tenemos tiempo que perder. El reto, como ya lo hemos afirmado en otras ocasiones, no está del lado del Gobierno, pues ha resuelto las cosas bien. El problema estará para la oposición, que no ha podido construirse en ningún sentido y no ha definido ni su oferta ni su rumbo. ¿Pues así cómo?

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*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

Más instrucciones de mudanzas

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2848628.htm

Más instrucciones de mudanzas

Federico Ling Sanz Cerrada*

Hace varios años, quizá unos tres, escribí un artículo que titulé “Instrucciones para realizar una mudanza”. En ese entonces me acababa de mudar de departamento y entonces pensé que, así como uno tiene que dejar atrás varias cosas para cambiar el lugar donde uno vive, también en lo colectivo y en lo social se tienen que llevar a cabo una serie de pasos para mudarse (de condiciones, de situaciones, de lugares, de realidades, etc.).

En primer lugar, la lección más importante de todas es la de deshacernos de lo viejo. ¿Sabemos cuánta cosa inútil guardamos durante años, pensando en que quizá nos servirá más adelante, y solamente complica nuestra vida? Por ejemplo, algunos papeles viejos, algunos documentos antiguos (de recuerdo) o algún adorno que compramos hace mucho tiempo representan, casi todos ellos, anclajes al pasado que solamente ocupan espacio y no nos dejan ir por la vida de una manera más libre. Por poner un ejemplo, en mi última mudanza encontré unas hojas que contenían canciones que me gustan, pero con los acordes señalados para tocarlas con una guitarra. Desde que existe el internet y todo esto puede ser consultado en línea, no le veo caso a tener guardados esos viejos papeles de hace muchos años. También encontré unos pequeños adornos y algo de ropa que compré hace muchos kilos. ¿Sirve de algo guardar eso? No lo sé a ciencia cierta, pero me queda muy claro que tal vez le sirva a otra persona; se podría vender, regalar, o simplemente almacenar en algún lugar, de tal manera que no vayamos cargando eso al lugar a donde vamos.

Si la mudanza fuera política o social, encuentro muchas similitudes que podríamos desechar. La primera de ellas tiene que ver con los prejuicios: morales, religiosos, políticos, etc. Pondré algunos ejemplos, el primero es sobre los juegos de apuesta. En México están prohibidos. O al menos eso dicen; pero la realidad dice que no. Las personas gustan de jugar este tipo de cosas y por más que nos empeñemos en negarlo, lo único que logramos es crear un mercado negro y lugares clandestinos para tal fin. ¿No sería mejor regular el tema de los casinos y permitirlos en México? Es decir, apostar en Las Vegas está bien; pero apostar en México está mal visto. En realidad ello tiene que ver con prejuicios, como también puede ser el tema de la “soberanía energética” (que las compañías privadas no produzcan electricidad), o bien, la reelección en nuestro país (dicen que no, porque se “eternizarían” los políticos en sus cargos). ¿Pero realmente es cierto ello? Creo que esos prejuicios que no van acorde a la realidad – tal como sucede en las mudanzas – deben ser regalados, archivados, almacenados o simplemente desechados. ¿Por qué razón? Porque ya no sirven en los tiempos actuales y son un ancla para que México avance más rápido y se desarrolle mejor.

Desechar aquellas cosas que sirvieron antes pero que hoy ya no sirven más, es un acto de madurez y de responsabilidad. Es difícil, porque son los prejuicios (así como nuestras viejas partituras de guitarra) aquellas cosas que nos dan seguridad, que nos dicen en dónde estamos y qué cosas hemos hecho en la vida. Pero hay que arriesgarse. Cuando nos decidimos a “soltar esas amarras”, solamente pueden venir nuevos horizontes, pues los barcos anclados al muelle no logran descubrir nuevos puertos y nuevos atardeceres.

Mudarse (de ideas, de casa, de instituciones) nunca ha sido sencillo. Las instrucciones para mudarse deberían venir con un cuadernillo amplio para entender mejor las cosas; pero sin lugar a dudas, el primer paso en ello tendría que ser el de desechar aquello que ya no es útil ahora. La realidad cambia (es como un ente vivo) y hay que adecuarse a ello. En el siguiente artículo seguiremos hablando de los pasos subsecuentes en este proceso de mudanza. Por lo pronto, diremos que lo más difícil ya sucedió: nos decidimos por el cambio y nos deshicimos de lo viejo. Enhorabuena.

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*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

 

Cambio (según Benedetti)

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Cambio (según Benedetti)

Federico Ling Sanz Cerrada*

En estas últimas semanas hemos estado hablando sobre el nuevo año 2013. Cada día deja de ser tan nuevo, pues ya van casi quince días de haber iniciado, y las actividades ya se han retomado prácticamente en su totalidad. Y en este tiempo, primero, dijimos que había que ser capaces de ponerse en los “zapatos del otro” para comprender mejor su realidad, y ser un poco más tolerantes. En la medida en que entendemos mejor cuáles son las circunstancias que vive la otra persona, también entendemos mejor su vivencia de las cosas, y quizá accederemos a ser más incluyentes, sabiendo que no todos pensamos lo mismo o hacemos las cosas de la misma manera.

De igual forma, la semana anterior, referí una plática que tuve con mi padre acerca de los deseos de año nuevo. Me dijo que deseaba que la realidad de las personas se hiciera como un sueño, y no al revés, porque el concepto de convertir nuestra cotidianeidad en algo digno de ser vivido, es uno de los retos más interesantes y benéficos para cualquiera.

Y en esta semana quiero hablar del cambio. El cambio, como concepto abstracto, no nos dice nada. Pero si hablamos de transformaciones personales y colectivas, entonces tiene mucho sentido. Hay muchos tipos de cambios, y no necesariamente todos son buenos, de entrada. Los hay también en diversos niveles y en diferentes disciplinas. Pero el cambio que más nos interesa es aquél que comienza desde dentro de nosotros, y se refleja en cosas externas, que impactan de manera colectiva en nuestra sociedad.

En ese sentido, quiero enfatizar la mecánica del cambio. ¿Cómo se le hace para cambiar? Por decir algo, alguien que quiera modificar de manera sustancial su realidad, no podrá hacerlo de la noche a la mañana. Tiene que ser un proceso paulatino y constante. Creo que la mejor dinámica transformadora es aquella que se hace de manera sistemática y con herramientas técnicas. ¿Qué implica lo anterior? Saber utilizar las disciplinas conocidas para cambiar, y además, sostenerse en el proceso mismo de transformación.

Ello no solamente ocurre en el ámbito personal, sino también social y político. Si un país o una nación desean cambiar de forma radical su realidad, no lo harán mágicamente. Veamos por ejemplo el nuevo sexenio en México. Apenas van dos meses (sin cumplir aún) de que el Presidente Peña tomó posesión como Presidente de la República. ¿Hay ya cambios radicales en México? No. Yo veo al PAN y al PRI y al PRD instalados cómodamente en el papel que desempeñaron durante tantos años antes. Es decir, en 12 largos años (de 2000 a 2012) cuando los roles se invirtieron, muchos de estos actores no fueron capaces de transformarse. No lo hicieron sistemática y constantemente, al parecer. La dinámica del cambio político también tiene su “chiste”, y no es muy diferente de aquella que se utiliza para que las personas logremos transformarnos día con día.

Yo creo que México y sus habitantes, en sus diferentes roles, papeles, circunstancias y realidades tienen la necesidad de cambiar constantemente. Lo vemos en cada cosa que sucede y en cada día que inicia. México puede empezar a cambiar algo de sí, a través de estas técnicas. Creo que una de las cosas más importantes, es no intentar cambiar todo de una sola vez y concentrarse solamente en una sola cosa. Es como una cadena, y cuando se jala un eslabón, toda la cadena empieza a moverse detrás. Así es el cambio verdadero.

Luego entonces, tenemos ya tres elementos de cambio: técnica, constancia y focalización. ¿Qué tal que en este nuevo periodo en nuestro país, empezamos a aplicar lo anterior, primero en algo que sea personal, y luego lo llevamos a algo que sea colectivo? Estoy seguro que este será el mejor ingrediente para transformar a México. El cambio implica movimiento, y todo aquello que no está en movimiento, se estanca, se anquilosa o se muere. Ese es el riesgo de permanecer “inmóviles, al borde del camino”, como diría Mario Benedetti, el mejor “científico” del cambio.

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*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

Deseos a la inversa

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Deseos a la inversa

Federico Ling Sanz Cerrada*

Platiqué con mi papá en estos días. Hace un rato me dijo que este año va a dejar de desearle a las personas que “sus sueños se conviertan en realidad”. Me dio toda una explicación y me contó que, desde su experiencia, cuando los sueños se vuelven reales, dejan de ser sueños. Que los sueños, por más que los queremos, en el momento en que tienen visos de materializarse, dejan de pertenecer al mundo mágico de la fantasía para dar paso a algo mucho más terrenal (y por tanto, con virtudes y defectos). Después de eso me dijo que -aunque se había tardado muchos años en descubrirlo- empezará a desearle a las personas que “su realidad se haga sueño”. Explicó que cuando la realidad que vivimos todos los días y de manera cotidiana se vuelve materia de un buen sueño, entonces, estaremos mucho más cerca de encontrar la felicidad. ¿Por qué razón sucede lo anterior? A ciencia cierta no lo sé, pero sin duda todo aquel que goza profundamente aquello que hace está cerca de vivir la vida alegremente. ¿De qué sirve desear que los sueños se materialicen, si cuando ello sucede, dejan de ser sueños? ¿no es mejor que la realidad que está frente a nosotros y de la que somos parte todo el tiempo, se convierta en materia digna de ser soñada? Creo que tiene un punto totalmente válido. Y entonces también pienso que ese es justamente el principio para disfrutar un poco más la vida y avanzar con mucha más armonía en ella.

Si un maestro, un médico o un ingeniero gozan a plenitud su profesión, seguramente serán exitosos. En cambio, ¿de qué sirve lamentar nuestra vida diaria, aunque tengamos cosas que se desprenden de allí, como el dinero o el poder? Ser felices y alcanzar nuestro estado óptimo de cosas no radica en lo imaginativo o creativo de nuestros sueños e ideales, sino en que tengamos la capacidad de que nuestra realidad cotidiana se parezca cada vez más a ellos. En ese sentido, la semana pasada hablé de “realidades paralelas”. Comúnmente se le conocería como “ponerse en los zapatos del otro” para ser más tolerantes y mucho más incluyentes. En esta ocasión, creo que otro buen principio para que nuestra realidad personal o social no solamente sea incluyente, sino feliz, es precisamente la construcción de nuestros ideales a partir de ella.

Pienso, por ejemplo, en todos esas metas y objetivos que se plantean y que se desbordan en los discursos políticos, y que están repletos de sueños para nuestro país, especialmente para tratar de convertirnos en aquello que deseamos. Pero la pregunta es si eso es alcanzable y asequible. ¿No sería mucho más prudente, también en la esfera pública o política, comenzar a desear que nuestra realidad se parezca a un sueño? Creo que de esta manera tendríamos un material mucho más moldeable para mejorar las condiciones de vida (material y emocionalmente) de todos nosotros. ¿Qué sucedería si dejamos de inventar leyes y decretos que van de acuerdo con el país que quisiéramos ser, pero no tienen nada que ver con el país que en realidad somos? ¿no sería mejor ser congruentes y establecer medidas para mejorar nuestra cotidianeidad de tal forma que nuestra realidad siempre sea mejor cada vez? No solamente tendríamos muchas mayores probabilidades de éxito, sino que evitaríamos tremendas frustraciones para todos.

En la medida en que sepamos apreciar mejor la realidad que vivimos -individual y colectivamente- seremos también mejores personas o mejores sociedades. El primer escalón, como se dijo el pasado sábado, es tener la capacidad de ser incluyentes y tolerantes. El segundo paso bien podría ser el de encontrar una manera de entender mejor nuestro propio contexto y trabajar sobre él, de tal forma que, como decía mi papá, “nuestra realidad se vuelva sueño”. Creo que después de varios años, el viejo no está equivocado. Así que yo también empezaré a desear que tanto en nuestro ámbito cercano, así como en el colectivo, nuestra realidad se vuelva un sueño. Depende de cada quien trabajar en ello. Es otra buena manera de empezar el 2013.

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

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Gobierno Federal a la moda

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Gobierno Federal a la moda

Federico Ling Sanz Cerrada*

Los diseños son importantes en la vida de las personas. Especialmente si son nuevos. Muchas cosas pueden verse desde otra óptica cuando le cambiamos el diseño. Por ejemplo, una antigua casona, vieja y despintada puede verse mucho mejor cuando cambiamos su diseño y la pintamos de otro color; le colocamos iluminación diferente, nuevos pisos, y la convertimos en un museo, por ejemplo. El diseño también es importante en la ropa. Existe toda una industria de la moda y el “fashion” que tiene que ver con el diseño de todo aquello con que nos vestimos. Esta industria multimillonaria genera ganancias a veces mayores incluso que las del turismo, por mencionar un rubro importante. El diseño italiano tiene fama en el mundo de ser uno de los más vanguardistas. De hecho, los productos (ropa, carros, artefactos) diseñados en Italia son más costosos que los que no lo son, simplemente por gozar de la reputación del diseño con que se ha hecho y la calidad del mismo. Pero más importante que el diseño en sí, es la novedad del diseño lo que genera mayor interés. En el caso de los carros o la ropa, los diseños valen más en tanto son nuevos, inéditos y están a la moda. La clave para ello es que los diseños sean diferentes. De esta forma las modas entonces van cambiando conforme a los tiempos y es el diseño aquello que le otorga esta característica cualitativa.

Ahora bien, si el diseño es importante en la ropa o los carros, cuanto más lo será en la política y en la economía. El sistema político, electoral o económico que tenemos en México es producto del diseño también. Que México sea una República Democrática, Representativa y Federal es el diseño básico de nuestro país; posteriormente, que nuestro sistema político sea presidencial, con separación de poderes, con elecciones cada tres o cada seis años, según corresponda, es parte del diseño que le hemos querido dar a nuestro sistema electoral. En otros casos, el diseño es un poco diferente: hay segunda vuelta o reelección legislativa o de alcaldes, por mencionar algunos rubros.

En ese orden de ideas, el nuevo Gobierno federal que encabezará el próximo presidente Enrique Peña Nieto a partir del 1 de diciembre de 2012 también contará con un nuevo diseño en las carteras del Gabinete. El jueves se aprobó en la Cámara de Diputados la nueva organización de las dependencias. Los cambios más significativos están en la Secretaría de Gobernación, misma que absorberá las funciones de la de Seguridad Pública, que va a desaparecer, al igual que la de la Función Pública, cuyas funciones también estarán contempladas en el nuevo diseño para Gobernación.

Como se mencionó anteriormente, más importante que los diseños en sí mismos, es que éstos sean nuevos. Ello nos da la sensación de frescura, de renovación, de innovación, etc. En el caso del Gobierno federal el nuevo diseño institucional puede funcionar en términos de percepción pública, pero deberá cuidarse en todo caso que no se mezcle la visión de lo nuevo con un regreso al pasado, cuando las funciones policiales dependían de la Secretaría de Gobernación y eran usadas con fines de censura. Se antoja difícil que estos tiempos regresen a México, especialmente con los avances en materia de redes sociales y de conectividad, donde resulta sumamente complicado ocultar información o faltar con rigor a la rendición de cuentas.

Más allá de eso, el riesgo está en las expectativas que el nuevo diseño del Gabinete puede traer consigo. ¿A qué me refiero? A que cambiar el orden y las funciones de las dependencias federales no necesariamente cambiará la realidad en México. No porque ahora ya no exista la Secretaría de Seguridad Pública y ésta dependa de Gobernación, la situación de violencia e inseguridad en México va a cambiar de la noche a la mañana, o bien, porque la Función Pública deje de existir y sus funciones se reasignen de otro modo, la corrupción en México dejará de ser un factor que retrase nuestro desarrollo. Tengamos en cuenta que el diseño importa mucho, pero más allá de eso, importa la actitud, conducta y fines con que usemos estos nuevos instrumentos.

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*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

 

Sin respuesta

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Sin respuesta

Federico Ling Sanz Cerrada*

Durante esta semana que está a punto de terminar me sucedió algo que me dejó pensando largamente sobre la forma y la manera en que nos comunicamos los seres humanos hoy en día. Como todos sabemos, existen muchas formas de transmitir un mensaje: verbalmente, con signos, no verbalmente, etc. Es decir, todo lo que hacemos comunica, no solamente lo que decimos o lo que escribimos formalmente, sino el resto del contexto en que sucede lo anterior también está enviando un mensaje.

Pues bien, resultó que tenía que enviar un documento importante que me habían encargado realizar. Debo admitir además que, en este caso, el tiempo se me “vino encima” y entonces, no había logrado finalizar mi texto cuando empezaron a llegar una serie de correos electrónicos, mensajes por celular, mensajes y menciones por twitter, y conversaciones (o “chats”, en inglés) a través de la popular aplicación para teléfonos inteligentes conocida como “Whatsapp”. Cuando veo en el celular una llamada perdida o un mensaje sin contestar me pongo nervioso, porque no tengo idea de qué cosa se puede ofrecer, o bien, si observo un mensaje nuevo me dan ganas de abrirlo de inmediato para leer lo que me están pidiendo, por si hay algo que sea urgente.

Eso sucedió y comencé a contestar correos y mensajes que eran más o menos importantes, y había otros que solamente abrí y leí que eran “chats” en común o pláticas de amigos, cuya respuesta no urgía en absoluto. Entonces pensé que los mecanismos modernos que usamos para comunicarnos hoy por hoy, en realidad, ponen en riesgo la comunicación eficiente y le quitan foco a aquellos mensajes que deberían ser retomados con la que importancia debida. ¿No hubiera sido más fácil ignorar las señales del teléfono y seguir con mi trabajo para cumplir a tiempo? Finalmente pude enviar el texto, pero creo que tenemos un problema en nuestra comunicación actualmente. Hablando de ello, otra cosa que impide que nos comuniquemos de forma efectiva es la falta de necesidad de hablar con los otros. Voy a tratar de explicarme: a veces preferimos enviar un mensaje que hablar con la otra persona. Por ejemplo, si tenemos una cita y vamos retrasados, en lugar de realizar una llamada telefónica para disculparnos, a veces mejor enviamos un mensaje. De esta manera la conversación se vuelve mucho más impersonal y menos directa. Lo anterior probablemente se debe a que hemos estado perdiendo capacidad de interactuar en persona con los demás. Inclusive, yo conozco a varios que se desenvuelven mejor socialmente vía internet o las redes sociales, que “en vivo y a todo color”.

Lo que trato de decir es que tenemos mayor cantidad de medios y de formas para comunicarnos. Inclusive creo que tenemos mucha mayor comunicación entre nosotros y estamos todos interconectados. Pero, ¿de qué calidad de comunicación y mensajes estamos hablando? Presiento que hemos perdido significativamente lo valioso de comunicarnos con alguien. Hemos también jerarquizado la cantidad de mensajes que enviamos, por arriba de la calidad de los mismos.

Ahora bien, si todo esto sucede en el plano personal, estoy seguro que también pasa en el ámbito social, económico, político. Es decir, en la esfera pública y colectiva. ¿Cuántas maneras tienen los políticos para comunicarse con nosotros? Nos pueden hacer llegar una propaganda por correo electrónico, por mensaje de celular, por facebook o twitter, etc. Pero en realidad, ¿es una comunicación de calidad? Recuerdo que durante los últimos años se criticó duramente al Gobierno Federal por su estrategia comunicacional. Pero la pregunta pertinente es si en realidad, todos los políticos también están teniendo problemas para comunicarse eficientemente con los ciudadanos. Otro ejemplo, un diputado federal que nunca recorre a pie su distrito, sino que todo el tiempo envía gente a repartir folletos y solamente se anuncia en twitter no alcanzará el grado de calidad para que sus mensajes sean recibidos por la gente. La cantidad de mensajes no garantiza la calidad de los mismos, insisto. Escudarse atrás de la tecnología para no interactuar con el otro tampoco ayuda. Hagamos lo que nos toca a nosotros para cambiar eso. También la política moderna tendrá un enorme reto allí.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

¿Quién manda en un grupo?

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/s2754.htm

¿Quién manda en un grupo?

Federico Ling Sanz Cerrada*

Hay una cosa fundamental para entender cómo funciona la política en México y en cualquier parte del mundo. Bueno, a decir verdad, hay muchas variables que determinan el comportamiento político y social en las comunidades humanas, pero hay una que resulta profundamente central en la conducta de las personas: los grupos. La pertenencia a un grupo es algo toral para cualquier ser humano. Desde Aristóteles y hasta la fecha, pasando por múltiples teóricos y pensadores, siempre se ha dicho que el hombre no está hecho para estar solo, sino para asociarse y convivir con otros de su misma especie. Hay muchas actividades que las personas preferimos hacer en compañía que solos: ir al cine, ir a cenar, ir de viaje, etc. Esto no quiere decir que no podamos hacer cosas por nosotros mismos, pero definitivamente resulta mucho más enriquecedor cuando las compartimos con otros. En ese sentido, la política es una de ellas. Todo tipo de convivencia política es, por principio de cuentas, mucho más eficiente si se hace en grupo que individualmente.

Pensemos, por ejemplo, en una sociedad de alumnos de cualquier universidad. Si un estudiante quiere ser el presidente de su carrera, tendrá que convencer a otros compañeros y formar una planilla. No existe todavía un mecanismo más avanzado por el que una persona logra conquistar posiciones de poder o de representación sin tener a un grupo que lo apoye. Entonces, quien quiera ser un político eficiente, más que tener capacidades personales sumamente elevadas, tendrá que ser social y grupalmente fuerte. Lo anterior tampoco significa que quien se postula para un cargo deba carecer de capacidades para desempeñar sus funciones de excelente forma, pero en ciertas ocasiones, las virtudes propias, por más que lo sean, no construyen a las posiciones.

Por todo esto, resulta muy interesante observar la nueva composición política de México y tratar de observar y de discernir cuáles son los grupos que ganaron y que perdieron y cómo será la correlación de fuerzas entre ellos y hacia fuera. Cuando vemos el escenario del Congreso de la Unión y de la Presidencia de la República, sabemos bien que no ganó Enrique Peña Nieto por sí solo y no perdió el PAN el poder por culpa de una persona. No se trata de eso. No podemos obviar todo lo que está detrás, toda la estructura de poder, los grupos de interés, el interés de quienes se verían perjudicados o beneficiados con los reacomodos, y especialmente, la tendencia de las personas para pertenecer a un grupo. En psicología, si no me equivoco, este fenómeno se llamaría “gregarismo”. ¿Por qué la gente, por ejemplo, utiliza distintivos en la solapa del saco? Porque todos, en alguna medida, somos gregarios y queremos pertenecer a una organización, un grupo o una sociedad que nos ofrezca una identidad y un perfil determinado. Por esta razón, por decir algo, ser priísta en 2006 era intrascendente o vergonzoso, y en 2012 es una moda. Al igual que ser panista, o ser católico, o ser budista, o lo que sea.

Por último, tenemos que entender también que las razones que las personas tenemos para pertenecer a los diferentes grupos humanos son diversas. Para alguien pueden ser razones éticas o morales, mientras que para otros, son razones económicas y de poder, y en algunas ocasiones, los “cables se cruzan” y hay gente que está en grupos cuyo perfil general es distinto del interés que el individuo busca. Por ejemplo, alguien podría pertenecer a una asociación religiosa porque cree que allí puede conocer gente que le ayude a hacer negocios.

Lo que trato de decir es que para entender quién va a gobernar y cómo lo hará, y qué reacción tendrá la ciudadanía, debemos voltear a ver y analizar las filias y el gregarismo de quienes nos rodean (y el propio) y vamos a descubrir conexiones sumamente interesantes, y el modelo además es aplicable a cualquier tipo de asociación humana. La pregunta realmente interesante es descubrir quién se da cuenta de todo lo anterior y lo utiliza en beneficio propio. Ese es el segundo nivel del análisis grupal; ya hablaremos de eso luego.

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

http://www.federicoling.com y @fedeling