Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Más instrucciones de mudanzas

enero 19, 2013

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2848628.htm

Más instrucciones de mudanzas

Federico Ling Sanz Cerrada*

Hace varios años, quizá unos tres, escribí un artículo que titulé “Instrucciones para realizar una mudanza”. En ese entonces me acababa de mudar de departamento y entonces pensé que, así como uno tiene que dejar atrás varias cosas para cambiar el lugar donde uno vive, también en lo colectivo y en lo social se tienen que llevar a cabo una serie de pasos para mudarse (de condiciones, de situaciones, de lugares, de realidades, etc.).

En primer lugar, la lección más importante de todas es la de deshacernos de lo viejo. ¿Sabemos cuánta cosa inútil guardamos durante años, pensando en que quizá nos servirá más adelante, y solamente complica nuestra vida? Por ejemplo, algunos papeles viejos, algunos documentos antiguos (de recuerdo) o algún adorno que compramos hace mucho tiempo representan, casi todos ellos, anclajes al pasado que solamente ocupan espacio y no nos dejan ir por la vida de una manera más libre. Por poner un ejemplo, en mi última mudanza encontré unas hojas que contenían canciones que me gustan, pero con los acordes señalados para tocarlas con una guitarra. Desde que existe el internet y todo esto puede ser consultado en línea, no le veo caso a tener guardados esos viejos papeles de hace muchos años. También encontré unos pequeños adornos y algo de ropa que compré hace muchos kilos. ¿Sirve de algo guardar eso? No lo sé a ciencia cierta, pero me queda muy claro que tal vez le sirva a otra persona; se podría vender, regalar, o simplemente almacenar en algún lugar, de tal manera que no vayamos cargando eso al lugar a donde vamos.

Si la mudanza fuera política o social, encuentro muchas similitudes que podríamos desechar. La primera de ellas tiene que ver con los prejuicios: morales, religiosos, políticos, etc. Pondré algunos ejemplos, el primero es sobre los juegos de apuesta. En México están prohibidos. O al menos eso dicen; pero la realidad dice que no. Las personas gustan de jugar este tipo de cosas y por más que nos empeñemos en negarlo, lo único que logramos es crear un mercado negro y lugares clandestinos para tal fin. ¿No sería mejor regular el tema de los casinos y permitirlos en México? Es decir, apostar en Las Vegas está bien; pero apostar en México está mal visto. En realidad ello tiene que ver con prejuicios, como también puede ser el tema de la “soberanía energética” (que las compañías privadas no produzcan electricidad), o bien, la reelección en nuestro país (dicen que no, porque se “eternizarían” los políticos en sus cargos). ¿Pero realmente es cierto ello? Creo que esos prejuicios que no van acorde a la realidad – tal como sucede en las mudanzas – deben ser regalados, archivados, almacenados o simplemente desechados. ¿Por qué razón? Porque ya no sirven en los tiempos actuales y son un ancla para que México avance más rápido y se desarrolle mejor.

Desechar aquellas cosas que sirvieron antes pero que hoy ya no sirven más, es un acto de madurez y de responsabilidad. Es difícil, porque son los prejuicios (así como nuestras viejas partituras de guitarra) aquellas cosas que nos dan seguridad, que nos dicen en dónde estamos y qué cosas hemos hecho en la vida. Pero hay que arriesgarse. Cuando nos decidimos a “soltar esas amarras”, solamente pueden venir nuevos horizontes, pues los barcos anclados al muelle no logran descubrir nuevos puertos y nuevos atardeceres.

Mudarse (de ideas, de casa, de instituciones) nunca ha sido sencillo. Las instrucciones para mudarse deberían venir con un cuadernillo amplio para entender mejor las cosas; pero sin lugar a dudas, el primer paso en ello tendría que ser el de desechar aquello que ya no es útil ahora. La realidad cambia (es como un ente vivo) y hay que adecuarse a ello. En el siguiente artículo seguiremos hablando de los pasos subsecuentes en este proceso de mudanza. Por lo pronto, diremos que lo más difícil ya sucedió: nos decidimos por el cambio y nos deshicimos de lo viejo. Enhorabuena.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

 

Cambio (según Benedetti)

enero 19, 2013

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2839110.htm

Cambio (según Benedetti)

Federico Ling Sanz Cerrada*

En estas últimas semanas hemos estado hablando sobre el nuevo año 2013. Cada día deja de ser tan nuevo, pues ya van casi quince días de haber iniciado, y las actividades ya se han retomado prácticamente en su totalidad. Y en este tiempo, primero, dijimos que había que ser capaces de ponerse en los “zapatos del otro” para comprender mejor su realidad, y ser un poco más tolerantes. En la medida en que entendemos mejor cuáles son las circunstancias que vive la otra persona, también entendemos mejor su vivencia de las cosas, y quizá accederemos a ser más incluyentes, sabiendo que no todos pensamos lo mismo o hacemos las cosas de la misma manera.

De igual forma, la semana anterior, referí una plática que tuve con mi padre acerca de los deseos de año nuevo. Me dijo que deseaba que la realidad de las personas se hiciera como un sueño, y no al revés, porque el concepto de convertir nuestra cotidianeidad en algo digno de ser vivido, es uno de los retos más interesantes y benéficos para cualquiera.

Y en esta semana quiero hablar del cambio. El cambio, como concepto abstracto, no nos dice nada. Pero si hablamos de transformaciones personales y colectivas, entonces tiene mucho sentido. Hay muchos tipos de cambios, y no necesariamente todos son buenos, de entrada. Los hay también en diversos niveles y en diferentes disciplinas. Pero el cambio que más nos interesa es aquél que comienza desde dentro de nosotros, y se refleja en cosas externas, que impactan de manera colectiva en nuestra sociedad.

En ese sentido, quiero enfatizar la mecánica del cambio. ¿Cómo se le hace para cambiar? Por decir algo, alguien que quiera modificar de manera sustancial su realidad, no podrá hacerlo de la noche a la mañana. Tiene que ser un proceso paulatino y constante. Creo que la mejor dinámica transformadora es aquella que se hace de manera sistemática y con herramientas técnicas. ¿Qué implica lo anterior? Saber utilizar las disciplinas conocidas para cambiar, y además, sostenerse en el proceso mismo de transformación.

Ello no solamente ocurre en el ámbito personal, sino también social y político. Si un país o una nación desean cambiar de forma radical su realidad, no lo harán mágicamente. Veamos por ejemplo el nuevo sexenio en México. Apenas van dos meses (sin cumplir aún) de que el Presidente Peña tomó posesión como Presidente de la República. ¿Hay ya cambios radicales en México? No. Yo veo al PAN y al PRI y al PRD instalados cómodamente en el papel que desempeñaron durante tantos años antes. Es decir, en 12 largos años (de 2000 a 2012) cuando los roles se invirtieron, muchos de estos actores no fueron capaces de transformarse. No lo hicieron sistemática y constantemente, al parecer. La dinámica del cambio político también tiene su “chiste”, y no es muy diferente de aquella que se utiliza para que las personas logremos transformarnos día con día.

Yo creo que México y sus habitantes, en sus diferentes roles, papeles, circunstancias y realidades tienen la necesidad de cambiar constantemente. Lo vemos en cada cosa que sucede y en cada día que inicia. México puede empezar a cambiar algo de sí, a través de estas técnicas. Creo que una de las cosas más importantes, es no intentar cambiar todo de una sola vez y concentrarse solamente en una sola cosa. Es como una cadena, y cuando se jala un eslabón, toda la cadena empieza a moverse detrás. Así es el cambio verdadero.

Luego entonces, tenemos ya tres elementos de cambio: técnica, constancia y focalización. ¿Qué tal que en este nuevo periodo en nuestro país, empezamos a aplicar lo anterior, primero en algo que sea personal, y luego lo llevamos a algo que sea colectivo? Estoy seguro que este será el mejor ingrediente para transformar a México. El cambio implica movimiento, y todo aquello que no está en movimiento, se estanca, se anquilosa o se muere. Ese es el riesgo de permanecer “inmóviles, al borde del camino”, como diría Mario Benedetti, el mejor “científico” del cambio.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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