Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Casi un año

agosto 11, 2013

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3083421.htm

Casi un año

Federico Ling Sanz Cerrada*

Estamos a la mitad del mes de agosto, y al terminar éste, septiembre llegará lleno de actividad para la política mexicana. Entre otras cosas, el 1 de septiembre reinicia el periodo ordinario de sesiones en el Congreso de la Unión, y ello además da paso al Primer Informe de Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. Pero hay varias cosas que se deben tomar en cuenta para hacer un análisis adecuado de la situación. En primer lugar, como ya hemos establecido anteriormente, esto marcará un precedente puesto que será el Primer Informe del Presidente Peña, y también será la primera vez que proponga un proyecto de presupuesto a la Cámara de Diputados. Pero además hay que sumarle que durante las últimas dos semanas de agosto se realizará un segundo periodo extraordinario para aprobar una serie de reformas pendientes – que dicho sea de paso – no se antoja fácil.

¿Pero cómo llega el presidente Peña a su primer informe? Revisemos algunos números al respecto. Según algunas encuestas como la que publica Consulta Mitofsky, el Presidente tiene una aprobación de más del 50% de la población encuestada y una desaprobación de alrededor de 40%. El nivel de aprobación es bastante bueno, frente a aquellos que no están contentos con la forma en que el Primer Mandatario está haciendo su trabajo. Pero hay otro dato que me parece aún más interesante: casi 60% de la población cree que los principales problemas del país son económicos y solamente alrededor de 30% opinan que el principal problema de México es la inseguridad. La cifra contrasta, porque precisamente hace un año las cosas estaban totalmente invertidas, y eran la violencia y la inseguridad aquello que representaba la primera preocupación para las personas.

Aunque ya se ha dicho mucho al respecto, es altamente probable que la explicación a la situación anterior se deba a que la prensa y los medios de comunicación han dejado de reportar vehementemente estos asuntos, pero también el Gobierno Federal ha eliminado de su narrativa todo discurso relacionado con dichos tópicos. El efecto parece ser bueno en términos de opinión pública, sin embargo, el reto consiste en lograr que los acontecimientos que han sucedido recientemente en nuestro país no contradigan la imagen que se ha construido hasta el momento.

Siguiendo con este mismo orden de ideas, otro de los puntos importantes que se deben analizar de cara al primer informe del Presidente es la situación económica. Si bien ha habido algunas cifras que no han sido lo más favorables, gran parte de lo sucedido podría deberse a los retrasos naturales para comenzar a ejercer el gasto público. Al menos, de allí proviene la queja que los gobiernos de los estados y las empresas tienen para con el Gobierno Federal. Si bien las cosas no dependen enteramente de la administración del Presidente de la República, algunos han empezado a ejercer cierta presión para que el flujo de recursos comience, se normalice y aumente cuanto antes.

Adicionalmente, se debe realizar también un análisis profundo y a conciencia sobre los logros que el Gobierno del Presidente ha tenido con las reformas que ha impulsado a través del mecanismo político conocido como “Pacto por México”. Creo que este es uno de los aciertos más grandes y significativos que se han conseguido durante los últimos meses de gobierno.

En resumidas cuentas, lo que trato de decir es que el Primer Informe de Gobierno es solamente un “corte de caja” que sirve de pretexto para saber cómo vamos, en qué punto del camino nos encontramos y hacia donde tendríamos que estar transitando. A reserva de sonar un tanto reduccionista, creo que la mejor ruta que podríamos seguir de ahora en adelante es la misma por la que hemos caminado, pero fortaleciendo la actividad económica, integrando un proyecto político que tenga vida en el largo plazo (y no solamente mientras está activo el “Pacto por México”) y mejorando la imagen de México en el plano internacional. Si tenemos esto, las bases estarían puestas para lo que venga; pero hay que pensar en el largo plazo.

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@fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

 

“Charolear” sin Twitter

junio 4, 2013

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3002986.htm

“Charolear” sin Twitter

Federico Ling Sanz Cerrada*

Resulta evidente que las redes sociales – hoy en día – han marcado un cambio sumamente claro al momento de fiscalizar a nuestros políticos y funcionarios públicos. Hace poco leí un artículo en la prensa que versaba sobre cómo las personas que quisieran “charolear” en estos tiempos modernos serían sujetas al escrutinio público. Lo único que se necesita es tener un teléfono inteligente con un mecanismo para grabar fotos y video, y al mismo tiempo para subirlo inmediatamente al internet. Para todos aquellos que ejercen algún cargo público, que son famosos o que tienen algún tipo de autoridad resulta profundamente riesgoso comportarse de manera inadecuada frente a alguien con un teléfono celular, pues podría ser objeto de una grabación y de una posible exposición a la opinión pública.

Hay escándalos recientes que comprueban lo anterior: el de la famosa Senadora Luz María Beristáin, apodada #LadySenadora en el Twitter, quien protagonizó un escándalo en el aeropuerto de Cancún por llegar tarde y querer subir al avión, utilizando su cargo legislativo como excusa. Antes de continuar, debo hacer un paréntesis para decir dos cosas: en el video la senadora acusa que ella es quien “persigue los recursos”. Falso. Los senadores no etiquetan presupuestos, eso lo hacen los diputados federales por mandato constitucional (facultad exclusiva); también dice que llevará el caso (el que no la dejan abordar a destiempo) ante la “corte”. Falso. La única corte en México es la Suprema Corte de Justicia de la Nación que atiende asuntos de constitucionalidad, mismo que no es el caso de la senadora y el avión. Al contrario, seguir las reglas en los aeropuertos abona a la seguridad de todos, y no a la violación de los derechos humanos de la gente. En fin, una vez dicho lo anterior, quiero también mencionar otros escándalos previos que surgieron a la luz vía las Redes Sociales: #LadyProfeco. Todos recordamos que el Presidente de la República removió al titular de ese organismo por un escándalo protagonizado por su hija.

Después de analizar algunos casos como los anteriores, quiero establecer tres ópticas de análisis ante el fenómeno.

El primero es el enorme potencial de las Redes Sociales. Quizá es algo sumamente obvio y ridículo para muchos, pero no debe dejar de mencionarse. Es algo importante y creo que merece la pena decir que, las redes sociales como el Facebook, el Twitter, y otros más, han modificado la relación de fuerzas en la opinión pública. No debe menospreciarse su efecto (preguntémosle al Presidente Obama cuando ganó su reelección) y debemos tomar en cuenta esta nueva forma de interacción entre la clase política, sociedad y la ciudadanía en general. Por otro lado, la pregunta que surge es: ¿cómo abonar al fortalecimiento de nuestra sociedad a través de las redes?

El segundo tema que debemos destacar es la manera en que los políticos mexicanos se comportan ante el escándalo. El caso del ex titular de Profeco y el de la Lady Senadora son dos ejemplos claros y concretos en los que se menospreció el efecto potencial de las redes sociales. Ambos creyeron que el tema no duraría demasiado tiempo en los medios, o peor aún, que no sería lo suficientemente sólido como para obligar la renuncia del funcionario. Si bien el caso de la senadora no llevará a su remoción (porque no se puede), el fantasma la perseguirá de aquí al 2018. Ella es un ente político francamente muerto.

Y el tercer tema que debemos traer al análisis es el de la personalidad. Esto de “charolear” por todos lados, haciendo evidente el cargo que se ejerce o la investidura no es más que un reflejo de una cultura social y política pobre e insegura. Los privilegios lo manifiestan y dan cuenta de ello. La pregunta de fondo siempre será: ¿cuántos escándalos ha habido que han pasado desapercibidos sin que nadie los grabe y los ponga en Twitter? Por eso es tan importante trabajar sobre nuestra propia personalidad, pues de otra manera, ni las Redes Sociales podrán salvarnos del desfiguro público.

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*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

Más instrucciones de mudanzas

enero 19, 2013

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2848628.htm

Más instrucciones de mudanzas

Federico Ling Sanz Cerrada*

Hace varios años, quizá unos tres, escribí un artículo que titulé “Instrucciones para realizar una mudanza”. En ese entonces me acababa de mudar de departamento y entonces pensé que, así como uno tiene que dejar atrás varias cosas para cambiar el lugar donde uno vive, también en lo colectivo y en lo social se tienen que llevar a cabo una serie de pasos para mudarse (de condiciones, de situaciones, de lugares, de realidades, etc.).

En primer lugar, la lección más importante de todas es la de deshacernos de lo viejo. ¿Sabemos cuánta cosa inútil guardamos durante años, pensando en que quizá nos servirá más adelante, y solamente complica nuestra vida? Por ejemplo, algunos papeles viejos, algunos documentos antiguos (de recuerdo) o algún adorno que compramos hace mucho tiempo representan, casi todos ellos, anclajes al pasado que solamente ocupan espacio y no nos dejan ir por la vida de una manera más libre. Por poner un ejemplo, en mi última mudanza encontré unas hojas que contenían canciones que me gustan, pero con los acordes señalados para tocarlas con una guitarra. Desde que existe el internet y todo esto puede ser consultado en línea, no le veo caso a tener guardados esos viejos papeles de hace muchos años. También encontré unos pequeños adornos y algo de ropa que compré hace muchos kilos. ¿Sirve de algo guardar eso? No lo sé a ciencia cierta, pero me queda muy claro que tal vez le sirva a otra persona; se podría vender, regalar, o simplemente almacenar en algún lugar, de tal manera que no vayamos cargando eso al lugar a donde vamos.

Si la mudanza fuera política o social, encuentro muchas similitudes que podríamos desechar. La primera de ellas tiene que ver con los prejuicios: morales, religiosos, políticos, etc. Pondré algunos ejemplos, el primero es sobre los juegos de apuesta. En México están prohibidos. O al menos eso dicen; pero la realidad dice que no. Las personas gustan de jugar este tipo de cosas y por más que nos empeñemos en negarlo, lo único que logramos es crear un mercado negro y lugares clandestinos para tal fin. ¿No sería mejor regular el tema de los casinos y permitirlos en México? Es decir, apostar en Las Vegas está bien; pero apostar en México está mal visto. En realidad ello tiene que ver con prejuicios, como también puede ser el tema de la “soberanía energética” (que las compañías privadas no produzcan electricidad), o bien, la reelección en nuestro país (dicen que no, porque se “eternizarían” los políticos en sus cargos). ¿Pero realmente es cierto ello? Creo que esos prejuicios que no van acorde a la realidad – tal como sucede en las mudanzas – deben ser regalados, archivados, almacenados o simplemente desechados. ¿Por qué razón? Porque ya no sirven en los tiempos actuales y son un ancla para que México avance más rápido y se desarrolle mejor.

Desechar aquellas cosas que sirvieron antes pero que hoy ya no sirven más, es un acto de madurez y de responsabilidad. Es difícil, porque son los prejuicios (así como nuestras viejas partituras de guitarra) aquellas cosas que nos dan seguridad, que nos dicen en dónde estamos y qué cosas hemos hecho en la vida. Pero hay que arriesgarse. Cuando nos decidimos a “soltar esas amarras”, solamente pueden venir nuevos horizontes, pues los barcos anclados al muelle no logran descubrir nuevos puertos y nuevos atardeceres.

Mudarse (de ideas, de casa, de instituciones) nunca ha sido sencillo. Las instrucciones para mudarse deberían venir con un cuadernillo amplio para entender mejor las cosas; pero sin lugar a dudas, el primer paso en ello tendría que ser el de desechar aquello que ya no es útil ahora. La realidad cambia (es como un ente vivo) y hay que adecuarse a ello. En el siguiente artículo seguiremos hablando de los pasos subsecuentes en este proceso de mudanza. Por lo pronto, diremos que lo más difícil ya sucedió: nos decidimos por el cambio y nos deshicimos de lo viejo. Enhorabuena.

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*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

 

Cambio (según Benedetti)

enero 19, 2013

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2839110.htm

Cambio (según Benedetti)

Federico Ling Sanz Cerrada*

En estas últimas semanas hemos estado hablando sobre el nuevo año 2013. Cada día deja de ser tan nuevo, pues ya van casi quince días de haber iniciado, y las actividades ya se han retomado prácticamente en su totalidad. Y en este tiempo, primero, dijimos que había que ser capaces de ponerse en los “zapatos del otro” para comprender mejor su realidad, y ser un poco más tolerantes. En la medida en que entendemos mejor cuáles son las circunstancias que vive la otra persona, también entendemos mejor su vivencia de las cosas, y quizá accederemos a ser más incluyentes, sabiendo que no todos pensamos lo mismo o hacemos las cosas de la misma manera.

De igual forma, la semana anterior, referí una plática que tuve con mi padre acerca de los deseos de año nuevo. Me dijo que deseaba que la realidad de las personas se hiciera como un sueño, y no al revés, porque el concepto de convertir nuestra cotidianeidad en algo digno de ser vivido, es uno de los retos más interesantes y benéficos para cualquiera.

Y en esta semana quiero hablar del cambio. El cambio, como concepto abstracto, no nos dice nada. Pero si hablamos de transformaciones personales y colectivas, entonces tiene mucho sentido. Hay muchos tipos de cambios, y no necesariamente todos son buenos, de entrada. Los hay también en diversos niveles y en diferentes disciplinas. Pero el cambio que más nos interesa es aquél que comienza desde dentro de nosotros, y se refleja en cosas externas, que impactan de manera colectiva en nuestra sociedad.

En ese sentido, quiero enfatizar la mecánica del cambio. ¿Cómo se le hace para cambiar? Por decir algo, alguien que quiera modificar de manera sustancial su realidad, no podrá hacerlo de la noche a la mañana. Tiene que ser un proceso paulatino y constante. Creo que la mejor dinámica transformadora es aquella que se hace de manera sistemática y con herramientas técnicas. ¿Qué implica lo anterior? Saber utilizar las disciplinas conocidas para cambiar, y además, sostenerse en el proceso mismo de transformación.

Ello no solamente ocurre en el ámbito personal, sino también social y político. Si un país o una nación desean cambiar de forma radical su realidad, no lo harán mágicamente. Veamos por ejemplo el nuevo sexenio en México. Apenas van dos meses (sin cumplir aún) de que el Presidente Peña tomó posesión como Presidente de la República. ¿Hay ya cambios radicales en México? No. Yo veo al PAN y al PRI y al PRD instalados cómodamente en el papel que desempeñaron durante tantos años antes. Es decir, en 12 largos años (de 2000 a 2012) cuando los roles se invirtieron, muchos de estos actores no fueron capaces de transformarse. No lo hicieron sistemática y constantemente, al parecer. La dinámica del cambio político también tiene su “chiste”, y no es muy diferente de aquella que se utiliza para que las personas logremos transformarnos día con día.

Yo creo que México y sus habitantes, en sus diferentes roles, papeles, circunstancias y realidades tienen la necesidad de cambiar constantemente. Lo vemos en cada cosa que sucede y en cada día que inicia. México puede empezar a cambiar algo de sí, a través de estas técnicas. Creo que una de las cosas más importantes, es no intentar cambiar todo de una sola vez y concentrarse solamente en una sola cosa. Es como una cadena, y cuando se jala un eslabón, toda la cadena empieza a moverse detrás. Así es el cambio verdadero.

Luego entonces, tenemos ya tres elementos de cambio: técnica, constancia y focalización. ¿Qué tal que en este nuevo periodo en nuestro país, empezamos a aplicar lo anterior, primero en algo que sea personal, y luego lo llevamos a algo que sea colectivo? Estoy seguro que este será el mejor ingrediente para transformar a México. El cambio implica movimiento, y todo aquello que no está en movimiento, se estanca, se anquilosa o se muere. Ese es el riesgo de permanecer “inmóviles, al borde del camino”, como diría Mario Benedetti, el mejor “científico” del cambio.

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*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

Sin respuesta

septiembre 29, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2712655.htm

Sin respuesta

Federico Ling Sanz Cerrada*

Durante esta semana que está a punto de terminar me sucedió algo que me dejó pensando largamente sobre la forma y la manera en que nos comunicamos los seres humanos hoy en día. Como todos sabemos, existen muchas formas de transmitir un mensaje: verbalmente, con signos, no verbalmente, etc. Es decir, todo lo que hacemos comunica, no solamente lo que decimos o lo que escribimos formalmente, sino el resto del contexto en que sucede lo anterior también está enviando un mensaje.

Pues bien, resultó que tenía que enviar un documento importante que me habían encargado realizar. Debo admitir además que, en este caso, el tiempo se me “vino encima” y entonces, no había logrado finalizar mi texto cuando empezaron a llegar una serie de correos electrónicos, mensajes por celular, mensajes y menciones por twitter, y conversaciones (o “chats”, en inglés) a través de la popular aplicación para teléfonos inteligentes conocida como “Whatsapp”. Cuando veo en el celular una llamada perdida o un mensaje sin contestar me pongo nervioso, porque no tengo idea de qué cosa se puede ofrecer, o bien, si observo un mensaje nuevo me dan ganas de abrirlo de inmediato para leer lo que me están pidiendo, por si hay algo que sea urgente.

Eso sucedió y comencé a contestar correos y mensajes que eran más o menos importantes, y había otros que solamente abrí y leí que eran “chats” en común o pláticas de amigos, cuya respuesta no urgía en absoluto. Entonces pensé que los mecanismos modernos que usamos para comunicarnos hoy por hoy, en realidad, ponen en riesgo la comunicación eficiente y le quitan foco a aquellos mensajes que deberían ser retomados con la que importancia debida. ¿No hubiera sido más fácil ignorar las señales del teléfono y seguir con mi trabajo para cumplir a tiempo? Finalmente pude enviar el texto, pero creo que tenemos un problema en nuestra comunicación actualmente. Hablando de ello, otra cosa que impide que nos comuniquemos de forma efectiva es la falta de necesidad de hablar con los otros. Voy a tratar de explicarme: a veces preferimos enviar un mensaje que hablar con la otra persona. Por ejemplo, si tenemos una cita y vamos retrasados, en lugar de realizar una llamada telefónica para disculparnos, a veces mejor enviamos un mensaje. De esta manera la conversación se vuelve mucho más impersonal y menos directa. Lo anterior probablemente se debe a que hemos estado perdiendo capacidad de interactuar en persona con los demás. Inclusive, yo conozco a varios que se desenvuelven mejor socialmente vía internet o las redes sociales, que “en vivo y a todo color”.

Lo que trato de decir es que tenemos mayor cantidad de medios y de formas para comunicarnos. Inclusive creo que tenemos mucha mayor comunicación entre nosotros y estamos todos interconectados. Pero, ¿de qué calidad de comunicación y mensajes estamos hablando? Presiento que hemos perdido significativamente lo valioso de comunicarnos con alguien. Hemos también jerarquizado la cantidad de mensajes que enviamos, por arriba de la calidad de los mismos.

Ahora bien, si todo esto sucede en el plano personal, estoy seguro que también pasa en el ámbito social, económico, político. Es decir, en la esfera pública y colectiva. ¿Cuántas maneras tienen los políticos para comunicarse con nosotros? Nos pueden hacer llegar una propaganda por correo electrónico, por mensaje de celular, por facebook o twitter, etc. Pero en realidad, ¿es una comunicación de calidad? Recuerdo que durante los últimos años se criticó duramente al Gobierno Federal por su estrategia comunicacional. Pero la pregunta pertinente es si en realidad, todos los políticos también están teniendo problemas para comunicarse eficientemente con los ciudadanos. Otro ejemplo, un diputado federal que nunca recorre a pie su distrito, sino que todo el tiempo envía gente a repartir folletos y solamente se anuncia en twitter no alcanzará el grado de calidad para que sus mensajes sean recibidos por la gente. La cantidad de mensajes no garantiza la calidad de los mismos, insisto. Escudarse atrás de la tecnología para no interactuar con el otro tampoco ayuda. Hagamos lo que nos toca a nosotros para cambiar eso. También la política moderna tendrá un enorme reto allí.

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*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

¿Quién manda en un grupo?

septiembre 12, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/s2754.htm

¿Quién manda en un grupo?

Federico Ling Sanz Cerrada*

Hay una cosa fundamental para entender cómo funciona la política en México y en cualquier parte del mundo. Bueno, a decir verdad, hay muchas variables que determinan el comportamiento político y social en las comunidades humanas, pero hay una que resulta profundamente central en la conducta de las personas: los grupos. La pertenencia a un grupo es algo toral para cualquier ser humano. Desde Aristóteles y hasta la fecha, pasando por múltiples teóricos y pensadores, siempre se ha dicho que el hombre no está hecho para estar solo, sino para asociarse y convivir con otros de su misma especie. Hay muchas actividades que las personas preferimos hacer en compañía que solos: ir al cine, ir a cenar, ir de viaje, etc. Esto no quiere decir que no podamos hacer cosas por nosotros mismos, pero definitivamente resulta mucho más enriquecedor cuando las compartimos con otros. En ese sentido, la política es una de ellas. Todo tipo de convivencia política es, por principio de cuentas, mucho más eficiente si se hace en grupo que individualmente.

Pensemos, por ejemplo, en una sociedad de alumnos de cualquier universidad. Si un estudiante quiere ser el presidente de su carrera, tendrá que convencer a otros compañeros y formar una planilla. No existe todavía un mecanismo más avanzado por el que una persona logra conquistar posiciones de poder o de representación sin tener a un grupo que lo apoye. Entonces, quien quiera ser un político eficiente, más que tener capacidades personales sumamente elevadas, tendrá que ser social y grupalmente fuerte. Lo anterior tampoco significa que quien se postula para un cargo deba carecer de capacidades para desempeñar sus funciones de excelente forma, pero en ciertas ocasiones, las virtudes propias, por más que lo sean, no construyen a las posiciones.

Por todo esto, resulta muy interesante observar la nueva composición política de México y tratar de observar y de discernir cuáles son los grupos que ganaron y que perdieron y cómo será la correlación de fuerzas entre ellos y hacia fuera. Cuando vemos el escenario del Congreso de la Unión y de la Presidencia de la República, sabemos bien que no ganó Enrique Peña Nieto por sí solo y no perdió el PAN el poder por culpa de una persona. No se trata de eso. No podemos obviar todo lo que está detrás, toda la estructura de poder, los grupos de interés, el interés de quienes se verían perjudicados o beneficiados con los reacomodos, y especialmente, la tendencia de las personas para pertenecer a un grupo. En psicología, si no me equivoco, este fenómeno se llamaría “gregarismo”. ¿Por qué la gente, por ejemplo, utiliza distintivos en la solapa del saco? Porque todos, en alguna medida, somos gregarios y queremos pertenecer a una organización, un grupo o una sociedad que nos ofrezca una identidad y un perfil determinado. Por esta razón, por decir algo, ser priísta en 2006 era intrascendente o vergonzoso, y en 2012 es una moda. Al igual que ser panista, o ser católico, o ser budista, o lo que sea.

Por último, tenemos que entender también que las razones que las personas tenemos para pertenecer a los diferentes grupos humanos son diversas. Para alguien pueden ser razones éticas o morales, mientras que para otros, son razones económicas y de poder, y en algunas ocasiones, los “cables se cruzan” y hay gente que está en grupos cuyo perfil general es distinto del interés que el individuo busca. Por ejemplo, alguien podría pertenecer a una asociación religiosa porque cree que allí puede conocer gente que le ayude a hacer negocios.

Lo que trato de decir es que para entender quién va a gobernar y cómo lo hará, y qué reacción tendrá la ciudadanía, debemos voltear a ver y analizar las filias y el gregarismo de quienes nos rodean (y el propio) y vamos a descubrir conexiones sumamente interesantes, y el modelo además es aplicable a cualquier tipo de asociación humana. La pregunta realmente interesante es descubrir quién se da cuenta de todo lo anterior y lo utiliza en beneficio propio. Ese es el segundo nivel del análisis grupal; ya hablaremos de eso luego.

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

http://www.federicoling.com y @fedeling

Legisladores inmediatos

julio 28, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2635187.htm

Legisladores inmediatos

Federico Ling Sanz Cerrada*

La inmediatez de la clase política mexicana es una característica inherente a la misma. Incluso, llega un punto en el cual, el cortoplacismo de nuestros políticos se convierte en mezquindad. La mayoría de las veces, los políticos en nuestro país solamente hacen consideraciones pensando en los beneficios que obtendrán de esa acción, y no planean de forma general lo que necesita la Nación. Por supuesto, los intereses de los ciudadanos, en la mayoría de las ocasiones, quedan relegados a un segundo término.

Por ejemplo, todos recordamos la tragedia del fallecido ex secretario de Gobernación Francisco Blake. Murió el pasado diciembre en un accidente aéreo cuando se dirigía a Cuernavaca. Fue un hecho lamentable, amén de ser el segundo en la administración del presidente Calderón, en el que un secretario de Estado -de esa dependencia – moría de la misma manera. Pues bien, las condenas ante tal suceso no se hicieron esperar. Casi todo mundo opinó que el percance debería servir para tomar las medidas apropiadas; para renovar la flota aérea de la Presidencia de la República y del Estado Mayor Presidencial (como el helicóptero en el que viajaba el ex secretario); casi todos los legisladores, de forma unánime estuvieron de acuerdo con ello y exigieron además al Ejecutivo, que cumpliera diligentemente las observaciones que se hacían desde la Cámara de Diputados y de la de Senadores.

Ahora bien, unos meses después del incidente -es decir, hace unos días la Secretaría de la Defensa Nacional y el Estado Mayor Presidencial solicitan presupuesto para comprar o rentar un avión nuevo (al menos no tan viejo como el actual) en el que se transporta al Presidente de la República. El “Transporte Presidencial 01” (TP-01 por sus siglas) actual data de 1987, es decir, tiene más de 20 años. El helicóptero en el que murió Francisco Blake había pertenecido primero al casino “Golden Nugget” de Las Vegas para realizar vuelos turísticos por la zona. ¿Acaso no suena ilógico que los funcionarios federales se transporten en aeronaves usadas o viejas? Especialmente la del Presidente.

No obstante lo anterior, los legisladores mexicanos, reactivos, primarios e inmediatos, de forma instantánea se opusieron y criticaron a la Defensa Nacional por solicitar presupuesto para tales fines. Como siempre, dijeron que un país tan pobre como México no debería gastar una “estratosférica” cantidad de dinero en aeronaves, sobretodo porque nadie se tomó la molestia en avisarles y en “pedirles permiso”. El argumento, francamente es pobre. ¿Es injusto que se compre un avión tan caro? Probablemente. No conozco mucho de aviación ni de mecánica aeronáutica, pero sin lugar a dudas, en el mercado, hay aviones más baratos (y que preferentemente sean nuevos en lugar de provenir de casinos de Las Vegas). Pero el punto se pierde por la reacción de nuestros políticos. La conducta y el reclamo que hacen es reactivo y responde solamente a la inmediatez de la situación en México. Es una mera coyuntura. No hay un plan establecido, ni estrategia sobre la mejor forma de comprar o de rentar aviones o helicópteros para los funcionarios públicos. En lugar de ello, la discusión se enfrasca en un sin sentido, que más allá de resolver los problemas reales que tiene nuestro país, pretende obtener réditos políticos y capitalizar una situación de interés público en beneficio propio.

Como se puede observar en este caso, los políticos, parece que solamente reclaman por reclamar algo; no porque en verdad están preocupados por la seguridad del Gabinete o por la pobreza en México y los costos de las aeronaves. Su visión es inmediata y en el cortísimo plazo. No hay estrategia de gasto, mucho menos de medidas de seguridad para los viajes oficiales. Al final del día, si la situación es redituable políticamente, opinarán al respecto, buscando siempre el interés personal o de grupo. Sin lugar a dudas, creo que este es uno de los grandes problemas que tiene nuestro país. El ejemplo del accidente del ex secretario Blake y la compra del nuevo TP-01 es solamente una muestra. Pero si nos ponemos a pensar un poco, sucede lo mismo en todo: reforma fiscal, laboral, energética, política. ¿Cuándo va a cambiar esto?

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

Llegó el día, ¿y ahora qué?

julio 1, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2599725.htm

Llegó el día, ¿y ahora qué?

Federico Ling Sanz Cerrada*

Después de varios meses de campañas, precampañas, contiendas internas, muchas expectativas y diversas especulaciones, llegó el esperado fin de semana en el cual habremos de elegir al próximo Presidente de México. No solamente vamos a votar por quien será el próximo Titular del Ejecutivo Federal, sino también se renovará en su totalidad la composición del Congreso de la Unión. Los 500 diputados y los 128 senadores habrán de ser electos el día de mañana y, junto con el Primer Mandatario, dirigirán los destinos de nuestra nación durante los próximos seis años. La composición del Congreso no es cosa menor, puesto que la Cámara de Senadores habrá de permanecer -tal cual se elija el domingo- hasta el próximo año 2018. Reflexionemos bien por quién vamos a emitir nuestro sufragio, dado que el único margen de maniobra, en ese sentido, será en 2015 con la nueva composición de la Cámara de Diputados.

No obstante, la pregunta que tenemos que hacernos es: ¿y ahora qué?, ¿qué sigue para nosotros?, ¿qué sigue para México? Desde mediados de 2011 hemos visto en las noticias tantas cosas, y hemos leído mucho en la prensa respecto a la elección del día de mañana, que parece que todo se cifra en un día o en un momento. Sin lugar a dudas, la elección presidencial no podría ser menos importante, pero tampoco puede serlo mucho más que los próximos años. La economía, la sociedad, la cultura, la política, y muchas otras cosas vienen por delante, después de la elección dominical.

Sugiero que pongamos atención en los eventos que habrán de seguir después de la jornada electoral. Primero que nada, observaremos si este país está listo para ser considerado democrático. Es decir, estemos atentos a los resultados y a las reacciones que tengan los candidatos que no obtengan el triunfo; ¿lo acatarán? o ¿habrá protesta? Solamente así sabremos si nuestra democracia está consolidada o no. Posteriormente habremos de ser testigos de la calificación de la elección por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, y por ende, veremos si existen o no impugnaciones a los resultados en varios puestos, como los legislativos. ¿Será nuestra democracia capaz de procesar esos recursos con eficiencia y justicia?, ¿quedarán satisfechos los quejosos, incluso perdiendo?

Pero también vamos a ver cosas interesantes en la composición del próximo Gabinete Presidencial. La especulación de los nombres de quienes ocuparán las carteras de estado estará a la orden del día en las columnas de trascendidos y en las planas de los diarios o en las pantallas de televisión. Sin embargo, creo que habrá dos temas urgentes: crisis económica europea y preparación del próximo Presupuesto de Egresos de la Federación. Claro, sin tomar en cuenta la urgente necesidad de seguir atendiendo el tema de la seguridad en el país. Creo que al final del día, los ojos de la nación estarán puestos en estos tópicos que no pueden demorarse en su atención, resolución y administración.

Pero, ¿qué más sigue? Creo que durante largos meses detuvimos muchos mecanismos en nuestro país para esperar “a ver qué pasa” el 1 de julio. Es momento de reactivar todo ello. Los motores de la inversión, los anuncios importantes, los cambios en las empresas, la movilidad profesional, el diseño de planes estratégicos en diversos sectores, etcétera, todo ello, tiene que ponerse en marcha. Debemos salir de esta pausa comicial para volver a la vida normal. Tenemos muchos retos por delante. A veces es más fácil sentarse y esperar a la elección porque “no sabemos qué sucederá”. Pues bien, después del domingo lo sabremos ya, y no hay motivo alguno para seguir deteniéndonos. En lo personal considero que tenemos muchos pendientes. Por lo pronto, la próxima semana me gustaría hacer un recuento puntual de los asuntos más importantes que tenemos que atender, a manera de sugerencia. Por lo pronto, hay que dormir bien hoy, pensar bien nuestro voto y acudir mañana a las casillas. Ya platicaremos el próximo sábado de cómo nos fue a todos.

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* Maestro en Análisis Político y Medios de Información

4 escenarios

junio 9, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2573807.htm

4 escenarios

Federico Ling Sanz Cerrada*

Siguiendo con la reflexión que hicimos la semana pasada, respecto a las decisiones que los electores habremos de tomar el próximo primero de julio, decíamos que también está en juego la elección de diputados y senadores, entre otros. Lo anterior resulta sumamente relevante por la siguiente razón: no es lo mismo que un Presidente tenga mayoría en las cámaras o que no la tenga. De hecho, creo que esta es la variable más importante en los comicios. No obstante, poca gente ha puesto atención a los candidatos al Congreso y pareciera que todos nos hemos enfocado en quién ganará la Silla del Águila; pero hay que poner más atención a lo que sucederá en el Parlamento, porque pueden ocurrir 4 escenarios posibles. Veamos:

Primer escenario: El próximo Presidente de la República gana la elección con mayoría absoluta de su partido o coalición en el Congreso y durante los próximos 3 años, las cosas en México comienzan a destrabarse y a marchar favorablemente. Seguramente el partido que obtuvo el triunfo de esta manera y logró que algunas reformas importantes se llevaran a cabo, refrendaría su triunfo legislativo en 2015 y probablemente en 2018, si no hay errores graves o puntos de inflexión destacados en la administración.

Segundo escenario: El próximo Presidente de la República obtiene la mayoría en el Congreso, pero no logra que la situación en México cambie sustancialmente. Las reformas no dan los resultados esperados y la economía no crece, y por tanto, la seguridad tampoco mejora significativamente. Probablemente en 2015 los partidos de oposición buscarían capitalizar la oportunidad de tener más legisladores y quitarle la mayoría al que gobierna, obstaculizando las reformas importantes para que en 2018 tengan posibilidades de alternar en el Gobierno de la República.

Tercer escenario: El próximo Presidente de la República no obtiene mayoría en el Congreso, pero logra los consensos necesarios para que las cosas en México se modifiquen, la economía crezca y haya mayor seguridad. Probablemente ese partido lograría la mayoría en 2015 y tendría muy buenas oportunidades para refrendarse en el poder durante otros 6 años.

Cuarto escenario: El próximo Presidente de la República no obtiene mayoría en el Congreso y las cosas no avanzan nada durante los próximos años. Habría parálisis legislativa y política, y los partidos buscarían quitarle margen de maniobra a quien gobierna, para tratar de ganar el poder dentro de 6 años, pasando por una elección intermedia en 2015 sumamente complicada. Este es, sin duda, el peor escenario.

En conclusión, lo que está en juego es algo mucho más complejo que solamente qué partido o qué candidato obtiene el triunfo y el derecho a tener su oficina en la Casa “Miguel Alemán” de Los Pinos. Lo que está sobre la mesa es la viabilidad de la nación durante los próximos años, a través de los cambios y las reformas que son verdaderamente impostergables. En ese sentido, muchos dirán que es preferible darle mayoría al próximo Presidente para que las cosas caminen, anulando el ideal democrático de los pesos y contrapesos. En esta posición, yo diría que entonces, como los contrapesos institucionales y constitucionales son, en realidad, un factor de parálisis, démosle mayoría al próximo Presidente y construyamos ciudadanía fuerte, para que sea ésta el contrapeso real: grupos empresariales, grupos sociales, sociedad civil, organizaciones no gubernamentales, etcétera.

Al final del día, lo que todos queremos es que las cosas en nuestro país avancen. Independientemente de la elección presidencial, tenemos la obligación de reflexionar en los escenarios que le esperan al país después del primero de julio. Ya tendremos oportunidad de hablar en artículos subsecuentes sobre otro tipo de escenarios, por ejemplo: ¿qué pasa si vuelve a ganar alguien con menos del 1 por ciento de la votación?, ¿habrá inestabilidad y protesta?, ¿con qué margen debe ganar el próximo Presidente?, ¿y si el próximo Presidente tiene mayoría absoluta y con ello logra aprobar modificaciones legales que constituyan regresiones autoritarias? En fin. Hay muchos más escenarios que ya discutiremos. El punto es pensarlos.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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