México contra el mundo

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3436221.htm

México contra el mundo

Federico Ling Sanz Cerrada*

Y que conste que no voy a hablar de futbol, aunque el tema está de moda y aunque parezca que es el tópico del momento, me permitiré dejar ese tema para futuras entregas (aunque al momento de escribir este artículo Italia acaba de perder frente a Costa Rica): La agenda internacional de nuestro país ha sido uno de los temas que más llaman la atención y distinguen las gestiones de los diferentes gobiernos a lo largo de los últimos años. Mucho se habló de las diferencias entre la administración de los gobiernos emanados de Acción Nacional y aquellos provenientes del Revolucionario Institucional. Quizá, en un primer momento de análisis, los puntos distintos entre ambos versaron en la manera de trato y orientación hacia Estados Unidos y hacia América Latina, y en el grado de participación o neutralidad que nuestro país tuvo de cara a los conflictos internacionales o a dilemas de corte multilateral.

En ese orden de ideas, desde hace unos 4 años, México enfrentó una dura contraposición en la opinión pública internacional, debido a la violencia y a la inseguridad que se vivía en el país. De esa manera, algunas de las cifras más relevantes para medir el impacto fueron aquellas que tienen que ver con indicadores económicos, comerciales y sobretodo de la actividad turística. Siendo entonces de esta manera, la política internacional de la nación tuvo (y tiene en buena parte) un eje en el tema de la seguridad. La diferencia hoy en día entre los distintos gobiernos y administraciones ya no está esencialmente en el trato con las naciones con quienes tradicionalmente hemos tenido vínculos estrechos, sino más bien en la forma en que habremos de revertir la imagen que tiene México en el exterior, para atraer turismo e inversiones.

Por tal motivo, resulta importante hacer un análisis detallado de la política exterior que nuestro país ha tenido en estos últimos meses, porque los esfuerzos para contrarrestar la imagen que nuestro país tiene fuera de sus fronteras son intensos. En ese marco general se puede ubicar la reunión de la Cumbre del Pacífico (APEC) que se está llevando a cabo en el Estado de Nayarit actualmente, en la cual participan los presidentes de Perú, Colombia, Chile y México. Evidentemente la reunión tiene como finalidad proyectar una imagen sólida de nuestra nación, como un país fuerte, seguro y en donde vale la pena invertir y con quien conviene incrementar el comercio. Además, el hecho de tener una agenda proactiva en el ámbito comercial puede dar estupendos resultados, porque es como una profecía auto cumplida o una explicación tautológica.

Pero este esfuerzo contrasta con un hecho en particular: el Departamento de Estado de Estados Unidos acaba de publicar su informe sobre la Trata de Personas y establece que nuestro país no cumple los estándares mínimos en el combate en esta materia. De esa manera, ante la audiencia general internacional, México vuelve a estar en el foco de la atención por motivos poco alentadores y nada halagadores (según ellos). La pregunta de fondo es: ¿cómo revertir la imagen de México cuando hay este tipo de información que se pone a disposición de la opinión pública internacional y sin ningún derecho de réplica o de contestación? De esa manera el trabajo que nuestros diplomáticos hacen día con día se ve disminuido por actores internacionales que (sin afán de hacerlo explícitamente) siguen mermando nuestra imagen en el mundo.

El reto no es menor y de allí dependen entonces muchas cosas que a simple vista no se pueden observar. No solamente se juega la imagen y percepción de México más allá de sus fronteras, sino los efectos prácticos de esto: la balanza comercial, las inversiones, el turismo, y otras cosas que tienen afectaciones directas en las personas y en bolsillo de los ciudadanos y en la economía de las familias en el territorio nacional. Aquí es donde se puede ver que la política exterior sí tiene implicaciones, consecuencias e impacto en la población y su vinculación con la política interna es directa y total.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

Anuncios

Los dueños de los partidos

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3331546.htm

Federico Ling Sanz Cerrada*

Para cualquier persona que se dedique a estudiar a los partidos y los sistemas políticos, tiene claro que hay dos de estos últimos: parlamentario y presidencial. En el caso del presidencialismo, por el mecanismo natural de los pesos y los contrapesos, los actores políticos que están en la oposición buscan que el Ejecutivo no logre avanzar sus asuntos en el Congreso. Quizá no debería de ser así, pero la realidad nos dice que existen una serie de incentivos negativos o perversos, de tal modo que todo aquello que pierde el partido que gobierna, lo ganan quienes son oposición y viceversa. Y traigo esto a cuento, porque durante los últimos años en México enfrentamos una parálisis legislativa provocada por esta dinámica que impidió impulsar grandes cambios para el país.

Diré que en específico, durante los años que el panismo gobernó a México, hubo importantes obstáculos en materia de construcción de acuerdos parlamentarios y legislativos (por razones exógenas y endógenas), y por ende, las reformas estructurales como la energética, fiscal, laboral, de telecomunicaciones, y otras más, sencillamente nunca transitaron por las cámaras del Congreso. Y el Ejecutivo se quejó largamente de esta situación. Lo anterior no es nada extraño, sino más bien la consecuencia natural de todo sistema presidencial. Como muestra también me gustaría decir que en los Estados Unidos – inventores del presidencialismo – durante el pasado mes de Octubre de 2013, el Gobierno Federal tuvo que cerrar porque no llegó a un acuerdo con el Congreso para aprobar el presupuesto.

Pues bien, de esa manera, lo que trato de ilustrar es que durante los últimos años, México enfrentó duras crisis políticas por la parálisis en el Congreso y fue hasta hace poco que se construyó el “Pacto por México” en el gobierno de Enrique Peña Nieto, que las reformas comenzaron a transitar. Ello no es ninguna casualidad, sino producto de la operación política natural en el sistema presidencial, y a una eficaz construcción de acuerdos políticos y parlamentarios. En ese sentido, fueron aprobadas ya las reformas constitucionales y ahora faltan los cambios legales a la legislación secundaria (es decir, la “letra chiquita” de las reformas). Pero estos cambios están nuevamente detenidos en el Congreso y no ha sido posible avanzar, pero no por la parálisis de la oposición, sino por la división interna de los partidos. La disputa por los retazos de poder que le quedan a los institutos políticos que se dividen a tal grado que acaban por aniquilarse.

Veamos con calma esto: en el caso de Acción Nacional, la lucha entre “maderistas” y “calderonistas” por la presidencia de dicho partido (es decir entre el grupo de Gustavo Madero y el de Ernesto Cordero) ha dividido al PAN y ha puesto en jaque la gobernabilidad interna del partido y de sus fracciones parlamentarias en el Senado y en la Cámara de Diputados. Lo curioso resulta en que las antiguas alianzas (Madero con Calderón) se han roto, para dar paso a otras como Oliva con Cordero (grupos históricamente antagónicos, en la época del calderonismo presidencial). Extraño resulta lo anterior, y por ende, no ha sido posible que las reformas transiten hasta que los partidos se pongan de acuerdo con ellos mismos. La lucha no es por ideales, sino por la propiedad política del partido. Los dueños de los partidos se disputan lo que les queda. En el caso del PRD, el término de Jesús Zambrano como Presidente del partido y la pugna por la renovación entre este grupo y su antagonista, los ha mantenido ocupados tratando de encontrar una solución que lastime lo menos posible al instituto político y le genere condiciones de gobernabilidad frente al gobierno federal y de cara a los cambios que todavía se tienen que negociar.

En resumidas cuentas, es paradójico que México, una vez más, enfrenta la parálisis legislativa pero no por culpa de los contrapesos del presidencialismo, sino por fragilidad de los partidos, sus apetitos de poder y la visión de ganar el partido a costa de perder todo lo demás, aunque el partido resulte inviable a la larga. La pregunta es: ¿en quién cabrá entonces la prudencia?

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

Comió Ligas

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3300122.htm

Comió Ligas

Federico Ling Sanz Cerrada*

Desde que me mudé de la Ciudad de México y me fui a vivir a otro país, una de las cosas que más disfruto es volver a mi Patria. Claro está que casi siempre vuelvo de trabajo, y en realidad, creo que la mitad del año me la paso en el Distrito Federal (u otras ciudades, como ya he escrito anteriormente). Sin embargo debo admitir que cada ocasión que vuelvo a la capital del Valle de México me encuentro con fenómenos sorprendentes. Uno de ellos es el de los peatones y toda su genealogía, su interpretación y su supervivencia por las calles de la ciudad. Para esto debemos decir que el Distrito Federal no está diseñado para cualquier otro tipo de transporte que no sea el automóvil; recientemente el Metrobús y las Ecobicis han comenzado a generar una nueva cultura urbana de la transportación, pero en realidad todavía le falta mucho para llegar a este punto, y los carros siguen haciendo de las suyas por avenidas y bulevares del Distrito Federal; ya ni qué decir de los camiones o los taxistas. Sin embargo, el tema que quiero tocar el día de hoy, nuevamente, es sobre los peatones y la cultura urbana. No puedo recordar cuántas veces he escrito de este tema, pero no me voy a cansar de denunciar nuestra falta de civilidad y de respeto por el otro cuando transitamos en público.

En esta ocasión me encontraba caminando por las calles de México y al cruzar una importante avenida de la ciudad, un automóvil Mercedes Benz se me “echó” encima, y tuvo que frenar intempestivamente para darme el paso. No pienso abundar en las muchísimas razones de por qué el peatón siempre tiene el derecho de paso cuando un automóvil da vuelta en una esquina, porque no es el sentido de este artículo, pero quiero consignar un hecho que me llamó mucho la atención: cuando esto sucedió y el Mercedes Benz negro, con tremenda prepotencia hizo el intento de no frenar y luego hacerlo de modo apresurado, una mujer joven me gritó: “comió ligas, ¿o qué?”. No me percaté del hecho hasta que entendí que me estaba gritando a mí, y junto con su familia se estaban burlando abiertamente y a carcajadas. Por supuesto que me les quedé viendo, como tratando de condenar su burla, pero opté por no decir nada y me quedé pensando: “ahora resulta que el que está mal soy yo”. ¿Comió ligas?, ¿esa es la mejor interpretación para saber cruzar las calles en México?, ¿qué pensarán los hijos pequeños de esa familia que son regañados por sus padres por cruzar “a lo tonto”, como si “hubieran comido ligas”? Simplemente me rehúso a aceptar que los peatones, inclusive teniendo el paso, esperando a que se ponga su propia luz verde, tengan que cuidarse de los automóviles, por si acaso se les da la gana a los conductores vulnerar el alto y pasárselo, como si eso fuera una regla no escrita de esta jungla de cemento. El problema está en que cuando esos peatones manejan, crecen con la idea y la convicción – bien firme en su mente – que los peatones son quienes deben esperarse y quienes no deben arriesgarse para cruzar las calles, aún y cuando esté la luz verde para ellos (a menos que hayan comido ligas).

Ahora bien, este fenómeno no es exclusivo de la Ciudad de México. Recuerdo bien mi última visita a Durango (de donde soy nativo) y al cruzar la avenida conocida como “Libertad” (así se llamaba antes, porque ahora se llama Lázaro Cárdenas), los camiones enfilan a más de 80 kilómetros por hora, bloqueando todo paso o derecho de los peatones para caminar o para cruzar en las esquinas. Lo que estoy consignando en esta entrega es el salvajismo urbano de mi país, reflejo de un complejo que tenemos los mexicanos a veces, como pensando que el que puede, debe “agandallar”, y en este caso, la sartén por el mango la tienen los conductores; pero habemos algunos cuantos que no dejaremos de denunciar el hecho en cada ocasión que podamos.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

Tiempos de desconcierto

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3291861.htm

Tiempos de desconcierto

Federico Ling Sanz Cerrada*

La situación de la política mexicana no resulta envidiable. La semana pasada establecí -desde mi óptica personal- la decadencia en que se encuentran muchas instituciones de la política mexicana. Una de ellas es el Senado; en él, las cosas han llegado a un nivel deleznable en donde la pugna de los legisladores y la rebatinga por el poder, aunado a los espectáculos circenses se han apoderado de la Cámara Alta. Pero esta situación no es privativa solamente del Poder Legislativo. Le he llamado a esta columna como “tiempos de desconcierto”, porque así es como yo me siento respecto de la situación del país. Voy a tratar de poner un ejemplo: se me viene a la mente cuando nos sentimos cansados y decepcionados, y en ese preciso momento nos dan una mala noticia y tenemos además un problema en el trabajo; esas dificultades sordas y pesadas que no permiten avanzar con paso ligero y que nos mantienen todo el día preocupados. Pues bien, así, con ese pesar, así me siento yo respecto de la situación pública en México.

Por supuesto que uno de los problemas es el espectáculo político de muchos actores específicos que no saben hacer otra cosa, pero también, en general, ubico algunos temas que nos mantienen en la incertidumbre constante. Comenzaré por hablar de Michoacán, cuya situación corre el grave riesgo de propagarse a otras entidades y a otros ámbitos públicos. El problema no es menor y creo que se ha minimizado: si se nos va Michoacán, se nos va el país. Sin embargo, lo anterior no es algo que pueda resolverse de inmediato y cuyo arreglo esté a la vuelta de la esquina. No es así. Por el contrario, es un obstáculo que va a tardar mucho en componerse y cuya mejoría no se verá en el corto plazo; es más, ni siquiera será visible del todo.

Pero no solamente es Michoacán lo que nos mantiene en vilo. Hay tiempos de desconcierto en otros ámbitos, por ejemplo, el internacional. Todos fuimos testigos de la portada de la revista “Time” en la cual el presidente Peña Nieto aparece con el título de “Salvando a México” (cosa que me pareció exagerada y la foto me resulta no tan atractiva), pero más allá de la discusión interna de esto, la audiencia internacional estoy seguro que va a recibir de manera positiva esta publicación. Así se pretende comenzar a modificar la percepción que tienen en el exterior de nosotros. Pero este también es un tema que genera desconcierto. ¿Cómo México puede tener tan mala imagen y estar a la par de países africanos en materia de inseguridad y de corrupción, pero tener una calificación de triple A de Moodys? La inquietud crece entonces más cuando se trata de resolver un problema que no tiene solución en el corto plazo; la percepción cambiará cuando – con mucho esfuerzo y con elementos concretos – la propaganda y la realidad también lo hagan.

Además, las detenciones por corrupción y lavado de dinero de algunas personas y empresas, las controversias constitucionales entre grandes actores, los pleitos de las cadenas de telecomunicaciones y otros asuntos también generan desconcierto en México. Me da como la impresión de haberme despertado con agitación en medio de la noche y no poder dormir nuevamente, es como si todos los problemas que tenemos que resolver fueran una carga pesada, como una situación que sórdidamente está afectándonos, minando nuestro ánimo y robándonos la energía para ponernos en marcha.

¿Cómo se resuelven los problemas de esta naturaleza? No son nada fáciles y el primer elemento es la paciencia. Esto se puede corregir si comenzamos a dar los primeros pasos (por tonto que se escuche); hay que tener paciencia y perseverancia. El sentido de cuidar los detalles también es importante; hasta las cosas más pequeñas cuentan. Al final del día esto se refleja en nuestro ánimo y allí es donde todo empieza a ser diferente. Si esto se aplica para nosotros mismos, por qué razón no habría de serlo también para nuestro país. Hay que empezar a hacer cosas que nos hagan sentir diferentes, con más ánimo y con energía. Quizá la solución no sea tan espectacular como nos la estamos imaginando.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

Hidalgo

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3269006.htm

Hidalgo

Federico Ling Sanz Cerrada*

El pasado viernes ha tocado el turno al estado de Hidalgo. Viajé a su capital, la ciudad de Pachuca, donde me correspondió participar en un evento con el gobernador del estado, Francisco Olvera. Desde hace varios días que he tenido la oportunidad de visitar varios estados y de seguir aprendiendo cada vez más de ellos. Como lo comenté en mi artículo anterior, estoy a cargo de un programa que cuya misión es realizar intercambios académicos y profesionales, y en ese sentido, los jóvenes de diversos estados son apoyados por su gobiernos para conseguir su lugar en estos programas internacionales de un semestre (en Washington DC, en este caso). Cuando uno estudia a México, su geografía política y su federalismo, a veces no presta tanta atención a las entidades federativas, ni mucho menos a aquellas cosas que las hacen únicas y particulares en todo el territorio nacional. Cada estado tiene sus cualidades (y sus problemas también). Y en este ejercicio de visitar a los estados de México y al escribir mi experiencia de ello, me obligo entonces a pensar y a encontrar las características de cada ciudad, de cada lugar y de cada sociedad en particular. Es una manera de reflexionar sobre aquello que distingue a cada localidad en México y que me enorgullece contar y compartir con todos aquellos que leen esta colaboración cada semana.

En el caso de Hidalgo -y especialmente de su capital- debo admitir que mi opinión está sesgada, pues tengo a varios buenos amigos de dicho lugar. Con ellos no solamente compartí las clases en la universidad sino que también me ha tocado trabajar en el ámbito profesional, y también tengo amigos con quienes he coincidido por conducto de mi familia y de mis últimos encargos. A todos ellos guardo un cariño especial y cada vez que visito Pachuca lo recuerdo de esta forma. Quizá es una manera positiva de sesgar los recuerdos de cada uno de los estados de la república que me ha tocado visitar. Pero más allá de cualquier cosa, y tratando de superar el sesgo personal de mi punto de vista, debemos reconocer también la importancia política actual del estado de Hidalgo en el país. Para mencionar las razones de ello, comenzaré por decir que varios de los miembros del Gabinete provienen del estado de Hidalgo. Esto demuestra la cercanía de sus actores políticos con el actual Gobierno federal. Luego entonces, Hidalgo es un actor relevante en tanto sus políticos también lo son. Adicionalmente debo mencionar que la cercanía al Distrito Federal lo convierte en un centro de distribución y de conectividad estratégico sumamente relevante.

Y como parte de mi experiencia en el estado de Hidalgo, la visita a sus pueblos mágicos como “Real del Monte” es también una gran oportunidad de conocer más de la gastronomía y de los rincones de México que ofrecen interesantes atractivos (uno puede literalmente caminar “entre las nubes”). Pero tratando de avanzar más en este análisis y reflexión de mi impresión en el estado de Hidalgo, debo volver siempre al tema personal; uno guarda recuerdos de los lugares que visita por las personas que conoce y por lo que ello le ha significado en la vida. Por esta razón, Hidalgo tiene un cariño especial para mí, puesto que la cantidad de gente que ha sido y sigue siendo importante para mí, es oriunda y proviene de este lugar. Sería inevitable hacer una asociación directa entre ambas cosas, y por lo regular en varias ocasiones, el ritmo de vida de la capital hidalguense me recuerda aquél de mi tierra natal – Durango – en donde no hay tanta prisa para moverse de un lugar a otro, donde toda la sociedad se conoce entre sí, etc. A medida que conozco más, me voy convenciendo de las enormes virtudes de haber vivido de esta manera. Estoy seguro que en el futuro, muchas más cosas le esperan a Hidalgo y ojalá que pueda seguir compartiéndolas con él y con su gente.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

Crítica Urbana

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3245537.htm

Crítica Urbana

Federico Ling Sanz Cerrada*

La Ciudad de México es un monstruo. Y lo digo así porque en realidad me da esa impresión. Cada vez crece más y más, y conforme el tiempo pasa y los habitantes de la urbe parecen multiplicarse, también la urbanidad podría empezar a desaparecer. Recordemos un poco lo sucedido en la época navideña, cuando en los días previos la Ciudad estaba contaminada en un grado superlativo y la calidad del aire se deterioró importantemente. Aunado a ello, el tráfico y el ajetreo no ayudaron en mucho a resolver esta situación. Como es de esperarse, de manera tradicional los días navideños y de Año Nuevo (el famoso maratón “Guadalupe-Reyes”) siempre vienen cargados de un cierto desorden y caos urbano, pues todo mundo tiene cosas que hacer, regalos que comprar o personas a quienes visitar. Luego entonces, la urbanidad se vuelve un bien escaso en la Ciudad de México y la falta de ella comienza a hacer estragos.

Se le pueden criticar muchas cosas a la Ciudad de México, pero no dependen solamente de la ciudad por sí misma. La crítica urbana de la que estoy hablando no es exclusiva del Distrito Federal, sino que es inherente a nuestra cultura y a nuestro sistema de valores propio. Durante las fiestas navideñas también tuve la oportunidad de visitar mi ciudad natal, Durango (un sábado y domingo solamente), y también pude observar algunas de las cosas que he criticado de la Ciudad de México. Si tuviera que ponerle un nombre a esta falta de urbanidad quizá sería caos, desorden, rompimiento de las reglas básicas de convivencia, etc. Pero subiendo aún más el nivel de abstracción de esto que escribo el día de hoy, no solamente la crítica urbana es para el Distrito Federal o para Durango, sino para el resto de las ciudades en donde la gente ha decidido no respetar el orden, las reglas y las normas de convivencia básica entre la sociedad. Por supuesto este problema no solamente es algo endémico de México. También en otras grandes urbes sucede lo mismo: Nueva York, Rio de Janeiro, Buenos Aires, etc. No obstante, para el caso que nos ocupa, debemos hablar de México.

¿Qué otra cosa en nuestro país refleja la falta de urbanidad, además de las urbes? Entendiendo este problema como el caos generado cuando no respetamos las reglas y las normas para convivir pacíficamente entre todos. Pues bien, me atrevo a decir que la política mexicana también refleja de alguna manera nuestras fallas de convivencia social. Veamos por ejemplo los eternos problemas de las marchas, las manifestaciones, los sindicatos, las protestas, el cierre de calles, el chantaje público y político para obtener réditos y beneficios de grupo o personales. Todo lo anterior cabe en la misma categoría: no hemos sido capaces de instaurar en nuestro sistema cultural y en nuestra escala de valores el respeto por el otro, por las normas, por las reglas de convivencia, y obedecerlas. En la política también se puede reflejar lo que sucede en las calles.

Allí encuentro yo el principal reto para este año 2014. ¿Cómo hacer posible que las personas puedan convivir adecuadamente unas con otras?, ¿cómo lograr que todos respetemos las normas y que podamos lograr que la urbanidad se haga presente en todas nuestras facetas, no solamente en las calles de nuestras ciudades, sino también en el modo de hacer política y de conducirnos en la vida pública? Por supuesto que los retos que enfrenta México son muchos y muy variados de cara al 2014. Podría hablar interminablemente sobre la Reforma Energética, la Reforma Educativa o la política; pero la realidad es que mientras no cambiemos nuestro modo de pensar y de conducirnos, jamás habremos modificado de raíz el origen de todo aquello que nos perjudica. Allí hay una enorme ventana de oportunidad.

Por supuesto que el Año Nuevo nos trae importantes retos. Durante algunos artículos me dedicaré a escribir de lo que pienso en realidad de los políticos partidistas y de la política en México (en general). Por ahora, sirva este texto para tratar de ofrecer una perspectiva personal de hacia dónde me gustaría ver que nuestro país avanza.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

Entre traducciones te veas (II)

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3225702.htm

Entre traducciones te veas (II)

Federico Ling Sanz Cerrada*

El sábado pasado escribí sobre uno de los trabajos más difíciles de todos: ser intérprete y traductor. No es nada sencillo e incluso es equiparable al de un médico cirujano por la precisión, habilidad y rapidez que requiere. Además, el trabajo del traductor es fundamental, por ejemplo, en negociaciones internacionales donde hay conflictos entre países y la sutileza de algunas palabras puede hacer toda la diferencia. En ese sentido, el intérprete se vuelve una pieza clave. Y hablando de ello, abundé sobre la labor de fungir como una suerte de “intérprete cultural” donde los idiomas a traducir no fueran solamente los establecidos (como el inglés o el español), sino el idioma cultural entre naciones o entre países. Resumí mi experiencia haciéndolo en los últimos meses y cómo he tenido que jugar un poco para sortear los prejuicios y para tratar de ofrecer una perspectiva mucho más amplia a los interlocutores en esta labor.

Luego entonces, avanzando un poco más en los ejemplos, dije que la puntualidad es uno de los asuntos que más trabajo cuesta traducir -en este caso- entre México y Estados Unidos, pues mientras para un país la puntualidad es exacta, para el otro incluye 15 minutos de más o de menos, para todavía considerarse “a tiempo”. Pero no quiero dejarlo solamente allí e ir más allá, y tratar de ofrecer un ejemplo que, desde mi punto de vista, ha sido el más difícil de interpretar entre ambas naciones: la naturaleza de las decisiones y la solidez de la afirmación. ¿A qué me refiero con ello? Pues ni más ni menos que a la forma en que los mexicanos decidimos de manera institucional algunas cuestiones y de cómo esto es entendido del otro lado de la frontera del Río Bravo. Cuando un político mexicano dice que sí, no siempre significa que sí. Esto vuelve locos a los vecinos del norte, y no entiende que el sí a veces significa que no.

Conseguir cosas en México requiere de paciencia, esfuerzo y de una articulación de actores y de factores para que el sí se convierta en realidad. En nuestro país está casi prohibido decir que no. Es considerado como políticamente incorrecto y nadie se anima a negarse en definitiva cuando no quiere o no puede hacer algo. Entonces, es mejor decir que sí, para luego decir que no, que algo pasó, o simplemente para fingir demencia y hacer como si nada hubiera sucedido. Esta es la manera de hacer las cosas en México. En Estados Unidos es exactamente lo contrario: los sí y los no significan exactamente eso y los valores culturales del respeto o la sensibilidad no están atados a esas respuestas como en México. Ahora imaginemos cuando un interlocutor de EUA pretende negociar con su contraparte mexicana el gran lío en que incurren ambos. Y aunque las diferencias culturales son más que evidentes, no siempre son tomadas en cuenta al momento de interpretar la realidad. Los malos entendidos y las malas negociaciones están entonces a la orden del día.

Fungir como intérprete, desde mi experiencia, implica darle a los interlocutores el contexto básico para que puedan entender a su contraparte, y no solamente decir aquello que quisieron decir o que quisieron significar. El contexto es relevante y el traductor tiene que ser capaz de entender ambas culturas, de observar el fondo de las cosas y al momento de interpretar para la otra persona, tratar de comprender el espíritu de aquello que se está diciendo para que la comunicación sea más efectiva. Por supuesto que la traducción no solamente está sujeta a la buena función y labor de cada intérprete, sino también a que los interlocutores tengan un entendimiento amplio de la otra cultura y estén abiertos a otros esquemas de concepción de la realidad.

La dificultad para la comunicación efectiva no es solamente el idioma (formal o cultural) sino la cantidad de circunstancias y de condicionantes que como emisores y receptores del mensaje tenemos. Si el intérprete es capaz de entender también estos vicios de la comunicación y los supera, entonces, su labor es efectiva. Ahora entiendo porque es equiparable a la labor de un cirujano.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

Comparaciones desde el Cono Sur

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3202386.htm

Comparaciones desde el Cono Sur

Federico Ling Sanz Cerrada*

Recuerdo bien que hace algunos años, por allá de 2010, mi esposa hizo un viaje a Argentina con su hermana y recorrieron los barrios de Buenos Aires, visitando todos los rincones que uno ha visto en múltiples fotografías. Posteriormente fueron a Iguazú (a las cataratas), donde está la frontera de Brasil, Paraguay y Argentina.

Y recuerdo bien sus fotos en diversos lugares de la capital federal de dicho país, como “Caminito”, en la flor mecánica conocida como “Floralis Generica”, algunas cabinas telefónicas de color rojo estilo Londres o buscando la tumba de “Evita” Perón en el Cementerio de la Recoleta.

Y traigo todo esto a colación porque me ha tocado venir a Argentina de trabajo en esta ocasión ahora a mí; es la primera vez que viajo al sur de México (lo más al sur que había estado en mi vida era la ciudad de Tapachula, en el estado de Chiapas). Entonces, emprendí un largo viaje y llegué a la capital del país andino, de donde estoy escribiendo este artículo, y donde hay algunas cosas que me han impresionado (positiva y negativamente).

Me llamó mucho la atención el tamaño de Buenos Aires, pues entre la ciudad y la provincia de Buenos Aires (algo así como el DF y el Estado de México) suman cerca de 16 millones de habitantes.

No es poca cosa. Ahora bien, respecto de la ciudad capital y su centro histórico, puede dar la impresión en algún momento que el mobiliario urbano está un tanto descuidado y hay zonas de altísima marginación y pobreza citadina. No obstante lo anterior (mismo que podría decirse del DF), la arquitectura del centro y microcentro es bellísima y hay zonas de alto empuje y desarrollo, como todo el “Puerto Madero” que se ha convertido en un exclusivo lugar para vivir, trabajar, hospedarse o simplemente ir a pasear o a comer. Inclusive se está construyendo un “World Trade Center” llamado “Madero Harbour” (cuyo nombre va de acuerdo al estilo de otros como “Palermo SoHo o Palermo Hollywood”).

Me impresiona también que prácticamente todos los argentinos hablan inglés (y lo hacen bien). La influencia estadunidense es amplia, aunque están geográficamente lejos. Entre las cosas que aún hacen algo de falta está alcanzar un nivel de bancarización como el que tiene México.

No se puede pagar con tarjeta en los “changarros”, cuando en nuestro país prácticamente todos los negocios medianos la aceptan. Aquí solamente vale el efectivo, y ni qué mencionar que haya dos tipos de cambio de dólar: el oficial (6 pesos argentinos por dólar) y el verdadero (10 pesos argentinos por dólar).

Los dólares son un bien escaso y en la calle se pueden encontrar casas de cambio y cambiadores clandestinos que ofrecen el tipo de cambio real a los turistas.

Lo anterior da cuenta de la terrible situación financiera que Argentina enfrenta y ha enfrentado en los últimos años.

Asimismo, las telecomunicaciones, el internet y la telefonía celular no se encuentran en su máximo potencial; aunque en sentido estricto debo decir que el teléfono celular no ha fallado, pero sí el internet en mis hoteles o en lugares donde tradicionalmente se encuentran las redes inalámbricas.

Buenos Aires sigue siendo una ciudad difícil de descifrar para mí. Mi reciente visita a esta urbe ha desmitificado muchas cosas e ideas preconcebidas que tenía yo de la República Argentina, y me ha abierto los ojos a otras tantas de las que no tenía conocimiento.

Como todo en la vida, los viajes ilustran y nos enseñan elementos diferentes de nuestra realidad, de nuestro mundo y nos sitúa correctamente en nuestro tiempo y espacio.

Volvería con los ojos cerrados a Buenos Aires (porque además la cultura del vino que existe aquí me ha fascinado) y cada vez aprendería más; lo que sí debo decir es que ahora he aprendido también a ver a mi propio país con diferente mirada y a situarlo de una mejor manera. Este viaje también me ha servido para desmitificar muchas cosas de México. http://www.federicoling.com y @fedeling *Maestro en Análisis Político y Medios de Información

Recuerdos Comparados

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3146324.htm

Recuerdos Comparados

Federico Ling Sanz Cerrada*

Durante las últimas semanas se han venido apreciando en mayor medida los costos y los alcances de los percances de los desastres naturales ocurridos en México. Todos sabemos cómo los huracanes “Manuel” e “Ingrid” azotaron en dos frentes a la república mexicana, dejando una estela de devastación, de muerte y de destrucción en muchos lugares.

Lo anterior movilizó de manera importante al Gobierno de la República y lo puso en acción. El Presidente Peña Nieto viajó a las zonas del estado de Guerrero en donde se registró el mayor daño y los recursos del Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden) fueron liberados.

Pero no quiero quedarme solamente allí, sino que me gustaría establecer una comparación con eventos similares ocurridos anteriormente, y que han marcado la esencia de los gobiernos, de las autoridades y de los presidentes; no solamente de México, sino de otros países.

Por ejemplo, en nuestro país, en el año de 2009 tuvieron lugar una serie de acontecimientos similares: la crisis de salud por el tema de la influenza, la sequía y otras cosas más. Ello causó también una gran devastación en la república y dejó importantes secuelas de daño económico que, aún hoy en día, son difíciles de dimensionar.

La oposición criticó duramente al Presidente en ese entonces, acusándolo de no haber tomado las medidas apropiadas; de haber permitido que los desastres naturales hicieran daño a México, y lo cuestionaron porque, desde su óptica política en particular, estaba culpando a estos factores externos para no atender los grandes asuntos nacionales.

Adicionalmente a lo anterior, en el año de 2009 también se resintió fuertemente el efecto de una crisis económica internacional de grandes proporciones. Hoy en día México está enfrentando condiciones semejantes.

La devastación de los huracanes se ha unido a una situación económica poco favorable para la nación, escenario en el cual las perspectivas de crecimiento económico se han debilitado, e incluso se han reducido de manera significativa. Aunado a ello, la situación de ingobernabilidad en la capital del país provocada por los maestros, ha generado un intenso malestar entre la ciudadanía afectada. Luego entonces, la combinación de factores podría resultar explosiva.

En ese orden de ideas, si se analizan las experiencias internacionales e históricas, en algunas ocasiones son los desastres que vienen de la naturaleza, o aquellos que son imprevisibles, los que ponen en “jaque” a los gobiernos nacionales o locales. Recordemos por ejemplo el desastre nuclear de Fukushima en Japón, o el terremoto de 1985 en la Ciudad de México. El rumbo político y económico de un país también está supeditado – nos guste o no – a los fenómenos que vienen de fuera.

Lo que trato de decir en esta ocasión es que la situación para el Gobierno de la República en México se ha complicado más, debido al desgaste natural de instrumentos como el “Pacto por México” y por causa de la desaceleración económica o los desastres naturales.

Por supuesto, gobernar en dichas circunstancias no es fácil y se corre el riesgo de privilegiar lo urgente por encima de lo importante; ello es absolutamente lógico, razonable y entendible, pero tenemos que ser capaces de dimensionarlo en su justa medida para entender mejor cuáles son los factores de decisión de un gobierno, de un presidente o de un gobernante.

Lo que entonces va quedando claro es que, a medida que nos adentramos más en esta compleja situación, el gobierno tendrá que ser capaz de encontrar alternativas viables para que las grandes reformas, las negociaciones y la gobernabilidad política sea una realidad; esto en un entorno internacional que observa fijamente a México, donde las redes sociales y los medios de información son los principales formadores de opinión pública y de juicios sumarios. No es entonces un reto fácil.

¿Cómo se podría poner de acuerdo el sistema político mexicano para generar las herramientas que le permitan seguir adelante y dar pasos en firme para concretar su agenda política y de gobierno durante los próximos años? Esa es la pregunta que hay que responder hoy en día para entender cuál es el camino de México que le espera en el futuro cercano. http://www.federicoling.com y @fedeling *Maestro en Análisis Político y Medios de Información

¿Si usted fuera Wal-Mart o Scotiabank?

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2626200.htm

¿Si usted fuera Wal-Mart o Scotiabank?

Federico Ling Sanz Cerrada*

Me gustaría dividir la colaboración del día de hoy en dos partes: la primera, quiero hablar de un problema de comunicación que tienen grandes empresas en nuestro país y la segunda de cómo afectan estos problemas a la legitimidad política. Como muchos recordarán, Wal-Mart enfrentó hace poco un escándalo publicado por el “New York Times”, en el que afirmaba que la empresa había sobornado a funcionarios mexicanos (sobre todo estatales y municipales) a cambio de permisos para poder abrir tiendas. De esta manera logró un crecimiento inusitado en los últimos años. Otra empresa que también enfrentó un escándalo (pero en mucho menor medida) fue Scotiabank, en el que el director de mercadotecnia presuntamente había sido despedido por favorecer algunos contratos en específico. Ahora bien, en días recientes otros dos escándalos han opacado todo lo que he descrito inicialmente, y me refiero a los casos de Soriana-Monex y al tema de “lavado de dinero” en HSBC. En el primer supuesto, el conflicto poselectoral y las denuncias de Andrés Manuel López Obrador han puesto a Soriana bajo los reflectores de la opinión pública, desplazando así la atención que había para Wal-Mart. Y en el segundo caso, el escándalo de HSBC ha superado por mucho los temas que Scotiabank enfrentaba en la opinión pública. Es decir, al final del día, ambas situaciones son coyunturales, pero en términos de comunicación, estrictamente, un escándalo puede cubrir a otro.

Recuerdo que cuando se dio a conocer un video del llamado “Niño Verde” hace ya varios años, en el cual pedía dinero (2 millones de dólares, específicamente), el escándalo fue mayúsculo. Pero un par de días después llegó el video de René Bejarano y Carlos Ahumada a las manos de Brozo y ese otro escándalo tapó al anterior. En resumidas cuentas lo que trato de decir es que muchas veces los temas de comunicación y opinión pública no responden a estrategias planeadas, sino que son producto de las circunstancias. Las grandes corporaciones, o instituciones de Gobierno que quieran ser eficientes en esto, deben saber reaccionar y -en todo caso- tener una capacidad de maniobra casi inmediata para “estar en la jugada”.

Más allá de lo anterior, estos temas de comunicación y de cómo algunos tópicos llegan a ocupar de forma efímera los titulares de los noticieros y las primeras planas de los diarios me lleva a pensar en que hay otras empresas o instituciones que hoy en día están enfrentando dilemas de esta naturaleza. Por ejemplo, en el caso de Monex, el ex candidato de la izquierda está acusando a esta empresa de haber lavado dinero y apoyado a la campaña del PRI y de Enrique Peña. Evidentemente tendrá que probarlo, pues no se vale acusar sin pruebas, obviamente. Pero resultará muy complicado hacerlo en el terreno legal. Luego entonces, la lucha se ha trasladado al terreno mediático, donde AMLO tiene más probabilidades de obtener beneficios. Aunque el PRI ha negado el asunto, recientemente admitió que usó tarjetas de Monex para pagarle a sus operadores políticos, como parte de sus gastos ordinarios. Es probable que haya sido así, pero en el inconsciente colectivo, la correlación está empezando a formarse, debido a las reiteradas menciones que López Obrador hace sobre el tema. Si bien no logra convencer a todos, seguramente habrá una franja de indecisos que podrían creerle, aunque legalmente no se pueda proceder. Allí radica la importancia de tener una buena estrategia de comunicación y de manejo de crisis.

En este punto, el PRI está enfrentando un conflicto poselectoral similar al de 2006. Todavía no se han hecho plantones en Reforma ni se han tomado las calles, pero el descontento y la semilla de la duda ha sido sembrada. Las preguntas que seguirían son: ¿el PAN y sus líderes se van a sumar a esto o van a capitalizar su propia ruta de acción?, ¿el PRD está dispuesto a volver a tomar las calles como en 2006?, ¿el PRI podrá enfrentar democráticamente y con transparencia la crisis de legitimidad que se aproxima en semanas venideras? Ya tendremos oportunidad de discutirlo.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.