Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Elecciones “de a gratis”

septiembre 22, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2703638.htm

Elecciones de “a gratis”

Federico Ling Sanz Cerrada*

Hace unos días me sucedió algo que ya me había pasado antes: al cruzar una de las avenidas de la Ciudad de México, justamente en la esquina, un repartidor de periódico se me acercó para intentar regalarme un ejemplar del mismo. Curiosamente, ya había leído yo ese rotativo unos minutos antes mientras compraba un café. Esto sucedió durante la mañana, evidentemente. Como ya había revisado las notas más relevantes del día en ese sentido, e inclusive las de ese medio de comunicación, me pareció prudente no aceptar el ejemplar para no desperdiciarlo. Pero el repartidor insistió una vez más, y como me volví a negar, entonces comenzó a explicarme que el ejemplar era gratis; que no tendría que pagar por él y que, además, no era ningún truco para dármelo y luego cobrarme por ello. Volví a decirle que no lo quería y se fue, con cara de desconcierto. Algo profundamente similar me sucedió hace varios meses, e incluso escribí un artículo al respecto, cuando al cruzar otra avenida en el Distrito Federal alguien se acercó para regalarme una pequeña muestra de leche con chocolate, y no recuerdo por qué razón, pero también la rechacé. Seguramente llevaba las manos ocupadas, porque debo admitir que muchas de esas cosas sí las acepto. Especialmente cuando regalan botellas de agua. En fin, todo esto me llevó a pensar y a reflexionar nuevamente sobre la naturaleza de lo gratuito. ¿Saben que me dijo una persona cuando supo que me iba a casar y estaba buscando la música para la boda? Que no importaba la música, siempre y cuando le regalara cosas a la gente, porque “la gente quiere cosas gratis”. Y en ese sentido, es cierto; en las bodas, bautizos, primeras comuniones, y todo evento social similar se regalan cosas. Incluso los negocios que están haciéndose propaganda deben regalar algunas muestras para crear el efecto psicológico de lo gratuito.

Pero si entramos a niveles más profundos de análisis y nos ponemos a investigar y a hacer una reflexión un poco más seria, todos en el fondo sabemos que no existen las cosas gratis. Todo cuesta (no necesariamente dinero) y esto no es estrictamente malo. Hay ciertos dichos que lo refieren, por ejemplo: “el que quiera azul celeste, que le cueste”. Y es cierto. Las cosas no vienen gratis y si queremos alcanzar algo, tenemos que esforzarnos por ello. Recibir cosas gratis es uno de los peores daños que se nos puede hacer, porque la realidad no es así. Y eso pasa cuando alguien intenta bajar de peso, por decir algo; uno tiene que hacer un gran esfuerzo, las pastillas “mágicas” no funcionan y la única persona que puede lograrlo es uno mismo. Pues bien, es natural que nos guste que todo sea gratis, o que nos regalen productos, pero en el fondo sabemos que el esfuerzo tiene recompensas.

Todo esto me lleva a pensar en cómo somos todas las personas y los mexicanos especialmente, respecto de nuestra política y de nuestro gobierno. ¿Así como actuamos para recibir cosas gratis, también estamos esperando que el Gobierno nos resuelva la vida? Ese es el gran riesgo que conlleva la cultura de lo “gratuito”. El bienestar en la política y en el Gobierno, tampoco es gratis. El problema radica en que muchas veces, los políticos vienen y nos regalan cosas, y entonces, caemos en la trampa pensando que nuestro bienestar futuro o de nuestra familia también llegará como “por arte de magia”. No es así. A veces también nos engañamos y pensamos que México saldrá adelante porque el Gobierno ya cambió, porque el político dijo tal o cual cosa y entonces, la situación comenzará a mejorar; pero tenemos que ser conscientes que eso no sucederá, porque la “gratuidad” es un espejismo. Así como nadie vendrá a regalarnos el sustento para sacar adelante a nuestra familia, tampoco lo hará nadie para que nuestra Patria prospere. Para bien -o para mal- eso depende enteramente de nosotros. A mí me gusta pensar positivamente y creer que, cuando algo te cuesta, lo haces con mayor empeño y disfrutas más la recompensa.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

 

¿Y el PAN qué va a hacer?

agosto 4, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2643980.htm

¿Y el PAN qué va a hacer?

Federico Ling Sanz Cerrada*

Recientemente hemos sido testigos de cómo se ha agravado el conflicto poselectoral. Parecía difícil que en este año 2012 hubiera algo similar a lo que sucedió en 2006, sin embargo, las condiciones políticas en México no distan mucho de ser distintas de hace 6 años. Los actores políticos, algunos de ellos, son los mismos y otros, son diferentes. En el caso de Andrés López es evidente que ha querido reeditar lo sucedido cuando compitió contra Felipe Calderón, pero en esta ocasión acusa a Enrique Peña Nieto de haber ganado la Presidencia de la República de forma poco legal y poco legítima, al haber triangulado recursos cuya procedencia se desconoce, a través de instituciones financieras como Monex y de la tienda de autoservicio Soriana. La última acusación la lanzó contra el excoordinador de Campaña de Peña Nieto, Luis Videgaray, diciendo que él había triangulado recursos del Estado de México a la campaña, por medio de una cuenta en Scotiabank.

No es gratuito que las instituciones financieras se encuentren tan deterioradas hoy por hoy. Simplemente, por hacer un recuento breve, Scotiabank se vio envuelto en un escándalo de corrupción de unos de sus directivos hace poco; HSBC está acusado de algo mucho más grave: lavado de dinero del narcotráfico en México y en Estados Unidos. En cuanto a las cadenas de autoservicio, Wal-Mart también fue acusado de corrupción, y Soriana está en medio del escándalo público, producto de los señalamientos constantes de la izquierda. Incluso, el pleito ha escalado a otros niveles, pues tanto la cadena de tiendas ha dicho que personajes como Jesús Zambrano, Ricardo Monreal o López Obrador están detrás de los constantes ataques (que han llegado en casos a los actos vandálicos contra sus sucursales) y los personajes en comento han reaccionado y han demandado a Soriana por daño moral.

El PRI, como ya lo hemos comentado anteriormente, tiene la necesidad inmediata de resolver su crisis de legitimidad. Si los constantes ataques de la izquierda siguen presentes en la esfera de los medios, el próximo Presidente de la República tendrá que maniobrar inteligentemente para superar el obstáculo. La izquierda sigue capitalizando su postura opositora, con altos dividendos políticos para ellos, legitimándose ante un público que cree fehacientemente en lo que acusa.

Pero, ¿y el PAN?, ¿qué piensa hacer de todo esto? Después de la debacle electoral no ha sabido construir una narrativa coherente para enfrentar el momento que le toca vivir. En este momento sería el único partido político y la única fuerza con quien se vuelva viable negociar y construir acuerdos. Pero Acción Nacional está dividido. Yo recuerdo a mi padre decir que “todo reino dividido marcha a su fin”. Pues eso es precisamente lo que le está ocurriendo al PAN. No hay un solo argumento que proponga la ruta que debe de seguir. El momento para capitalizar una posible negociación con el PRI se le está escapando y sus dirigentes no atinan a proponer una ruta sólida de reflexión y autocrítica. La disputa por el control del partido (particularmente de cuándo llevar a cabo una Asamblea Nacional) tiene a sus líderes enfrascados en una lucha de poder que ahonda más la división interna que ya existe. El Partido Acción Nacional está empezando a desdibujarse. Los ciudadanos y los jóvenes cada vez tienen menos cabida en él. La repartición de los pocos espacios de poder que quedan mantiene una lucha feroz por ellos y los próximos legisladores del PAN obedecen a intereses de grupo (cada cual a un grupo determinado, de esos que habitan en el seno del partido).

Una posible hipótesis de qué le está pasando al PAN podría ir en el sentido del carisma. Los liderazgos carismáticos del partido, tradicionalmente, aglutinaban a la institución y le daban cohesión. Ese carisma se ha perdido en muchos de ellos. El carisma se convirtió en dirigencia administrativa o de poder. Y las divisiones personales ahondaron más el problema. La pregunta sigue siendo pertinente: ¿qué va a hacer el PAN, antes que su división acabe por destruirlo?

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

¿Si usted fuera Wal-Mart o Scotiabank?

julio 21, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2626200.htm

¿Si usted fuera Wal-Mart o Scotiabank?

Federico Ling Sanz Cerrada*

Me gustaría dividir la colaboración del día de hoy en dos partes: la primera, quiero hablar de un problema de comunicación que tienen grandes empresas en nuestro país y la segunda de cómo afectan estos problemas a la legitimidad política. Como muchos recordarán, Wal-Mart enfrentó hace poco un escándalo publicado por el “New York Times”, en el que afirmaba que la empresa había sobornado a funcionarios mexicanos (sobre todo estatales y municipales) a cambio de permisos para poder abrir tiendas. De esta manera logró un crecimiento inusitado en los últimos años. Otra empresa que también enfrentó un escándalo (pero en mucho menor medida) fue Scotiabank, en el que el director de mercadotecnia presuntamente había sido despedido por favorecer algunos contratos en específico. Ahora bien, en días recientes otros dos escándalos han opacado todo lo que he descrito inicialmente, y me refiero a los casos de Soriana-Monex y al tema de “lavado de dinero” en HSBC. En el primer supuesto, el conflicto poselectoral y las denuncias de Andrés Manuel López Obrador han puesto a Soriana bajo los reflectores de la opinión pública, desplazando así la atención que había para Wal-Mart. Y en el segundo caso, el escándalo de HSBC ha superado por mucho los temas que Scotiabank enfrentaba en la opinión pública. Es decir, al final del día, ambas situaciones son coyunturales, pero en términos de comunicación, estrictamente, un escándalo puede cubrir a otro.

Recuerdo que cuando se dio a conocer un video del llamado “Niño Verde” hace ya varios años, en el cual pedía dinero (2 millones de dólares, específicamente), el escándalo fue mayúsculo. Pero un par de días después llegó el video de René Bejarano y Carlos Ahumada a las manos de Brozo y ese otro escándalo tapó al anterior. En resumidas cuentas lo que trato de decir es que muchas veces los temas de comunicación y opinión pública no responden a estrategias planeadas, sino que son producto de las circunstancias. Las grandes corporaciones, o instituciones de Gobierno que quieran ser eficientes en esto, deben saber reaccionar y -en todo caso- tener una capacidad de maniobra casi inmediata para “estar en la jugada”.

Más allá de lo anterior, estos temas de comunicación y de cómo algunos tópicos llegan a ocupar de forma efímera los titulares de los noticieros y las primeras planas de los diarios me lleva a pensar en que hay otras empresas o instituciones que hoy en día están enfrentando dilemas de esta naturaleza. Por ejemplo, en el caso de Monex, el ex candidato de la izquierda está acusando a esta empresa de haber lavado dinero y apoyado a la campaña del PRI y de Enrique Peña. Evidentemente tendrá que probarlo, pues no se vale acusar sin pruebas, obviamente. Pero resultará muy complicado hacerlo en el terreno legal. Luego entonces, la lucha se ha trasladado al terreno mediático, donde AMLO tiene más probabilidades de obtener beneficios. Aunque el PRI ha negado el asunto, recientemente admitió que usó tarjetas de Monex para pagarle a sus operadores políticos, como parte de sus gastos ordinarios. Es probable que haya sido así, pero en el inconsciente colectivo, la correlación está empezando a formarse, debido a las reiteradas menciones que López Obrador hace sobre el tema. Si bien no logra convencer a todos, seguramente habrá una franja de indecisos que podrían creerle, aunque legalmente no se pueda proceder. Allí radica la importancia de tener una buena estrategia de comunicación y de manejo de crisis.

En este punto, el PRI está enfrentando un conflicto poselectoral similar al de 2006. Todavía no se han hecho plantones en Reforma ni se han tomado las calles, pero el descontento y la semilla de la duda ha sido sembrada. Las preguntas que seguirían son: ¿el PAN y sus líderes se van a sumar a esto o van a capitalizar su propia ruta de acción?, ¿el PRD está dispuesto a volver a tomar las calles como en 2006?, ¿el PRI podrá enfrentar democráticamente y con transparencia la crisis de legitimidad que se aproxima en semanas venideras? Ya tendremos oportunidad de discutirlo.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

¿Por qué ganó el PRI?

julio 7, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2608642.htm

¿Por qué ganó el PRI?

Federico Ling Sanz Cerrada*

Después de las elecciones del domingo pasado, hay que hacer un recuento de lo sucedido y tratar de explicarlo. El asunto es sumamente concreto: ganó el PRI la Presidencia de la República y un gran número de diputados y senadores (sin embargo, no alcanzará la mayoría absoluta en ninguna de las dos Cámaras Legislativas). Ahora bien, ¿por qué ganó el PRI la Presidencia? Estoy convencido que dicho partido obtuvo el triunfo por tres razones fundamentales, que ahora explicaré:

Primero.- El PRI ganó por el desgaste del PAN en el ejercicio de Gobierno. En el año 2000, el PAN triunfó en la elección presidencial, pero Vicente Fox no era un panista real (y eso lo podemos comprobar ahora). Debió convocar a un Congreso Constituyente y modificar el marco legal fundamental de México (para hacerlo moderno). No lo hizo y tampoco tomó las decisiones de fondo que debía tomar. No persiguió la corrupción, la mentira, y se limitó a ser un administrador de los ejercicios públicos, sin que se preocupara por construir ciudadanía (para lograr la victoria cultural de la que hablaba Carlos Castillo). En el sexenio actual del presidente Calderón, hay que admitir que hubo también un desgaste en el tema de seguridad en la percepción de la ciudadanía. A lo largo de todos estos 12 años, el panismo se dividió internamente y no fue capaz de presentar cuadros razonablemente atractivos para conquistar y/o conservar el poder. En resumidas cuentas, el primer responsable del triunfo del PRI es el PAN. Adicionalmente debo decir que el PAN debió tejer alianzas para la construcción de ciudadanía con algunos poderes fácticos como la Iglesia o los medios de comunicación, y creo que no lo hizo adecuadamente.

Segundo.- El PRI ganó por la obsesión de López Obrador de ser candidato a costa de no ser Presidente. Si las izquierdas de México hubieran permitido que su candidato fuera Marcelo Ebrard, en lugar de Andrés Manuel -tal vez- hubieran podido capitalizar el voto útil a su favor. Pero no fue así. AMLO decidió obsesionarse en su búsqueda de poder cerrándole el paso a su(s) partido(s) de gobernar. Peor aún, lo que está haciendo ahora al no aceptar la derrota, solamente legitima a Enrique Peña Nieto. Es decir, todos aquellos votantes que en el último momento no sufragaron por AMLO por temor a su radicalismo (según la experiencia de 2006) y lo hicieron por EPN, hoy en día se sienten aliviados de haber tomado la “decisión correcta”. La pregunta será si el PRD permitirá que en 2018 compitan sus cuadros más avanzados y moderados como Ebrard o Mancera. Lo dudo. AMLO sigue desperdiciando capital político y nos consta que en ese partido, sus líderes suelen volverse tercos y jugar (por terceras ocasiones) las candidaturas a la Presidencia, aún a costa de avanzar posiciones políticas.

Tercero.- El PRI ganó porque el PRI, durante 12 años hizo cosas que le resultaron benéficas, en pos de recuperar la Presidencia de la República. Por ejemplo, los frenos legislativos a las reformas y las críticas a los problemas económicos y de violencia en nuestro país fueron temas sumamente recurrentes y se anclaron en el inconsciente colectivo de la opinión pública, que se repetía como mantra “estábamos mejor cuando estábamos peor”. ¿Lo estábamos realmente? No sé, pero la realidad es percepción, sin duda. Adicionalmente, el poder de los gobernadores del PRI en muchos estados constituyó la fuerza territorial que dicho instituto político tiene (y ha tenido históricamente). El PRI ganó porque la ciudadanía en México concluyó que “más vale malo por conocido que bueno por conocer” y así lo expresó en las urnas. En última instancia, el PRI ganó porque más allá de un partido político o de un triunfo electoral, es la consumación de una cultura política muy nuestra: la mexicana que no puede disociarse efectivamente del PRI.

En conclusión, el triunfo del PRI es bastante explicable. ¿Ganó la democracia? No sé. Si la democracia consiste en contar votos, entonces sí. Si la democracia es construir ciudadanía, creo que todos los partidos políticos tienen una gran responsabilidad hacia el futuro.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

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