Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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¡Qué feo mundo!

julio 21, 2014

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3471254.htm

¡Qué feo mundo!

Federico Ling Sanz Cerrada*

Hace un par de días leí en el Facebook una expresión que decía: ¡Qué feo mundo! Y creo que no le falta razón en muchos sentidos. La frase fue de Roberto Morris (para dar crédito de dónde la obtuve) y hacía alusión al avión de Malaysia Airlines que fue derribado muy cerca de la frontera entre Ucrania y Rusia, precisamente en la zona del conflicto actual entre ambos países. Las teorías iniciales hablan de un grupo de rebeldes separatistas prorrusos que habrían disparado un misil tierra-aire para destruir a la aeronave, toda vez que pudieron pensar que se trataba de un avión enemigo o de un aparato de espionaje. Sin embargo no fue así, se trató de un Boeing 777 de una aerolínea comercial que cubría la ruta entre Amsterdam y Kuala Lumpur.

¿Se podría imaginar usted que, como cualquier otra cosa o día en la vida, decide tomar un vuelo – ya sea por placer o por negocio – para ir a un destino diferente por unos días y jamás llegar a éste? ¡Qué tragedia lo que sucedió! Hay guerras mundiales que han comenzado por incidentes menores a este. Esto equivale en términos llanos y simples a atentar en contra de la vida de personas que no “la deben ni la temen” en este conflicto. Pero además de lo anterior, en las noticias no hay tregua a los acontecimientos tristes y bélicos, pues inmediatamente después de esta noticia de la aerolínea malaya, los noticieros reportan el caso de la guerra entre Israel y Hamas, con todo lo que ello implica y con las particularidades del caso, en la que también han muerto civiles y personas que no tienen nada que ver en este conflicto.

¡Qué feo mundo! Es la expresión de indignación de quienes no estamos de acuerdo con la situación actual, con el “status quo” (el estado de las cosas) y con el frágil equilibrio sobre el que sostiene la paz en el planeta. No solamente se ha evidenciado la incapacidad de los organismos multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas para poner un fin al conflicto o para mediar entre las partes, sino que carece de mecanismos eficientes para ello. Por supuesto que nadie podría intervenir un país, así como así, pero la realidad es que en este tipo de grandes pugnas a veces es difícil que las partes puedan llegar a un acuerdo. Es la naturaleza del conflicto precisamente.

Pues bien, al pensar en estos grandes problemas del mundo, uno podría fácilmente engañarse y decir: “son demasiado lejanos, demasiado complejos y demasiado distantes para aquello que yo podría hacer”. Y no faltaría razón en ello. Los seres humanos somos tan insignificantes que, si quisiéramos, no lograríamos afectar el curso del planeta con nuestra simple actuación; pero allí está el engaño: ¿qué pasaría si todo el mundo piensa de esta forma? Precisamente nadie haría nada entonces. Por ello, la ruta de solución no pasará por los grandes organismos multilaterales ni vendrá de fuera. La manera de que las cosas comiencen a tomar un camino diferente tiene que ser de nuestra única y propia decisión de querer hacer las cosas de una manera distinta.

En varias colaboraciones anteriores a esta hemos hablado de la responsabilidad que recae sobre nosotros y sobre nuestros hombros para cambiar al mundo (aunque parezca “cliché”); pero es cierto. Estoy cierto que en los días que habrán de venir vamos a observar movilización de las grandes potencias, un cambio en las reglas del juego tal y como se venía observando hasta ahora, y por supuesto, un mayor nivel de intervención de los actores internacionales.

¿Qué nos toca a nosotros? Cada uno, lo que tenemos, es un ámbito de influencia en donde el mundo podría dejar de ser tan feo. Un pequeño espacio de actuación en donde las relaciones humanas, los negocios, y nuestra conducta puede ser lo opuesto a eso que tanto nos lastima. No tenemos más. Pero el efecto es un catalizador y es potencial, y eso puede crecer a niveles inimaginables. ¿O cómo creemos que empezó el conflicto en Ucrania o en Medio Oriente? La responsabilidad personal es enorme, pero a veces la perdemos de vista.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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México contra el mundo

julio 14, 2014

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3436221.htm

México contra el mundo

Federico Ling Sanz Cerrada*

Y que conste que no voy a hablar de futbol, aunque el tema está de moda y aunque parezca que es el tópico del momento, me permitiré dejar ese tema para futuras entregas (aunque al momento de escribir este artículo Italia acaba de perder frente a Costa Rica): La agenda internacional de nuestro país ha sido uno de los temas que más llaman la atención y distinguen las gestiones de los diferentes gobiernos a lo largo de los últimos años. Mucho se habló de las diferencias entre la administración de los gobiernos emanados de Acción Nacional y aquellos provenientes del Revolucionario Institucional. Quizá, en un primer momento de análisis, los puntos distintos entre ambos versaron en la manera de trato y orientación hacia Estados Unidos y hacia América Latina, y en el grado de participación o neutralidad que nuestro país tuvo de cara a los conflictos internacionales o a dilemas de corte multilateral.

En ese orden de ideas, desde hace unos 4 años, México enfrentó una dura contraposición en la opinión pública internacional, debido a la violencia y a la inseguridad que se vivía en el país. De esa manera, algunas de las cifras más relevantes para medir el impacto fueron aquellas que tienen que ver con indicadores económicos, comerciales y sobretodo de la actividad turística. Siendo entonces de esta manera, la política internacional de la nación tuvo (y tiene en buena parte) un eje en el tema de la seguridad. La diferencia hoy en día entre los distintos gobiernos y administraciones ya no está esencialmente en el trato con las naciones con quienes tradicionalmente hemos tenido vínculos estrechos, sino más bien en la forma en que habremos de revertir la imagen que tiene México en el exterior, para atraer turismo e inversiones.

Por tal motivo, resulta importante hacer un análisis detallado de la política exterior que nuestro país ha tenido en estos últimos meses, porque los esfuerzos para contrarrestar la imagen que nuestro país tiene fuera de sus fronteras son intensos. En ese marco general se puede ubicar la reunión de la Cumbre del Pacífico (APEC) que se está llevando a cabo en el Estado de Nayarit actualmente, en la cual participan los presidentes de Perú, Colombia, Chile y México. Evidentemente la reunión tiene como finalidad proyectar una imagen sólida de nuestra nación, como un país fuerte, seguro y en donde vale la pena invertir y con quien conviene incrementar el comercio. Además, el hecho de tener una agenda proactiva en el ámbito comercial puede dar estupendos resultados, porque es como una profecía auto cumplida o una explicación tautológica.

Pero este esfuerzo contrasta con un hecho en particular: el Departamento de Estado de Estados Unidos acaba de publicar su informe sobre la Trata de Personas y establece que nuestro país no cumple los estándares mínimos en el combate en esta materia. De esa manera, ante la audiencia general internacional, México vuelve a estar en el foco de la atención por motivos poco alentadores y nada halagadores (según ellos). La pregunta de fondo es: ¿cómo revertir la imagen de México cuando hay este tipo de información que se pone a disposición de la opinión pública internacional y sin ningún derecho de réplica o de contestación? De esa manera el trabajo que nuestros diplomáticos hacen día con día se ve disminuido por actores internacionales que (sin afán de hacerlo explícitamente) siguen mermando nuestra imagen en el mundo.

El reto no es menor y de allí dependen entonces muchas cosas que a simple vista no se pueden observar. No solamente se juega la imagen y percepción de México más allá de sus fronteras, sino los efectos prácticos de esto: la balanza comercial, las inversiones, el turismo, y otras cosas que tienen afectaciones directas en las personas y en bolsillo de los ciudadanos y en la economía de las familias en el territorio nacional. Aquí es donde se puede ver que la política exterior sí tiene implicaciones, consecuencias e impacto en la población y su vinculación con la política interna es directa y total.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

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