Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Casi un año

agosto 11, 2013

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3083421.htm

Casi un año

Federico Ling Sanz Cerrada*

Estamos a la mitad del mes de agosto, y al terminar éste, septiembre llegará lleno de actividad para la política mexicana. Entre otras cosas, el 1 de septiembre reinicia el periodo ordinario de sesiones en el Congreso de la Unión, y ello además da paso al Primer Informe de Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. Pero hay varias cosas que se deben tomar en cuenta para hacer un análisis adecuado de la situación. En primer lugar, como ya hemos establecido anteriormente, esto marcará un precedente puesto que será el Primer Informe del Presidente Peña, y también será la primera vez que proponga un proyecto de presupuesto a la Cámara de Diputados. Pero además hay que sumarle que durante las últimas dos semanas de agosto se realizará un segundo periodo extraordinario para aprobar una serie de reformas pendientes – que dicho sea de paso – no se antoja fácil.

¿Pero cómo llega el presidente Peña a su primer informe? Revisemos algunos números al respecto. Según algunas encuestas como la que publica Consulta Mitofsky, el Presidente tiene una aprobación de más del 50% de la población encuestada y una desaprobación de alrededor de 40%. El nivel de aprobación es bastante bueno, frente a aquellos que no están contentos con la forma en que el Primer Mandatario está haciendo su trabajo. Pero hay otro dato que me parece aún más interesante: casi 60% de la población cree que los principales problemas del país son económicos y solamente alrededor de 30% opinan que el principal problema de México es la inseguridad. La cifra contrasta, porque precisamente hace un año las cosas estaban totalmente invertidas, y eran la violencia y la inseguridad aquello que representaba la primera preocupación para las personas.

Aunque ya se ha dicho mucho al respecto, es altamente probable que la explicación a la situación anterior se deba a que la prensa y los medios de comunicación han dejado de reportar vehementemente estos asuntos, pero también el Gobierno Federal ha eliminado de su narrativa todo discurso relacionado con dichos tópicos. El efecto parece ser bueno en términos de opinión pública, sin embargo, el reto consiste en lograr que los acontecimientos que han sucedido recientemente en nuestro país no contradigan la imagen que se ha construido hasta el momento.

Siguiendo con este mismo orden de ideas, otro de los puntos importantes que se deben analizar de cara al primer informe del Presidente es la situación económica. Si bien ha habido algunas cifras que no han sido lo más favorables, gran parte de lo sucedido podría deberse a los retrasos naturales para comenzar a ejercer el gasto público. Al menos, de allí proviene la queja que los gobiernos de los estados y las empresas tienen para con el Gobierno Federal. Si bien las cosas no dependen enteramente de la administración del Presidente de la República, algunos han empezado a ejercer cierta presión para que el flujo de recursos comience, se normalice y aumente cuanto antes.

Adicionalmente, se debe realizar también un análisis profundo y a conciencia sobre los logros que el Gobierno del Presidente ha tenido con las reformas que ha impulsado a través del mecanismo político conocido como “Pacto por México”. Creo que este es uno de los aciertos más grandes y significativos que se han conseguido durante los últimos meses de gobierno.

En resumidas cuentas, lo que trato de decir es que el Primer Informe de Gobierno es solamente un “corte de caja” que sirve de pretexto para saber cómo vamos, en qué punto del camino nos encontramos y hacia donde tendríamos que estar transitando. A reserva de sonar un tanto reduccionista, creo que la mejor ruta que podríamos seguir de ahora en adelante es la misma por la que hemos caminado, pero fortaleciendo la actividad económica, integrando un proyecto político que tenga vida en el largo plazo (y no solamente mientras está activo el “Pacto por México”) y mejorando la imagen de México en el plano internacional. Si tenemos esto, las bases estarían puestas para lo que venga; pero hay que pensar en el largo plazo.

http://www.federicoling.com y

@fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

 

¿Y el PAN qué va a hacer?

agosto 4, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2643980.htm

¿Y el PAN qué va a hacer?

Federico Ling Sanz Cerrada*

Recientemente hemos sido testigos de cómo se ha agravado el conflicto poselectoral. Parecía difícil que en este año 2012 hubiera algo similar a lo que sucedió en 2006, sin embargo, las condiciones políticas en México no distan mucho de ser distintas de hace 6 años. Los actores políticos, algunos de ellos, son los mismos y otros, son diferentes. En el caso de Andrés López es evidente que ha querido reeditar lo sucedido cuando compitió contra Felipe Calderón, pero en esta ocasión acusa a Enrique Peña Nieto de haber ganado la Presidencia de la República de forma poco legal y poco legítima, al haber triangulado recursos cuya procedencia se desconoce, a través de instituciones financieras como Monex y de la tienda de autoservicio Soriana. La última acusación la lanzó contra el excoordinador de Campaña de Peña Nieto, Luis Videgaray, diciendo que él había triangulado recursos del Estado de México a la campaña, por medio de una cuenta en Scotiabank.

No es gratuito que las instituciones financieras se encuentren tan deterioradas hoy por hoy. Simplemente, por hacer un recuento breve, Scotiabank se vio envuelto en un escándalo de corrupción de unos de sus directivos hace poco; HSBC está acusado de algo mucho más grave: lavado de dinero del narcotráfico en México y en Estados Unidos. En cuanto a las cadenas de autoservicio, Wal-Mart también fue acusado de corrupción, y Soriana está en medio del escándalo público, producto de los señalamientos constantes de la izquierda. Incluso, el pleito ha escalado a otros niveles, pues tanto la cadena de tiendas ha dicho que personajes como Jesús Zambrano, Ricardo Monreal o López Obrador están detrás de los constantes ataques (que han llegado en casos a los actos vandálicos contra sus sucursales) y los personajes en comento han reaccionado y han demandado a Soriana por daño moral.

El PRI, como ya lo hemos comentado anteriormente, tiene la necesidad inmediata de resolver su crisis de legitimidad. Si los constantes ataques de la izquierda siguen presentes en la esfera de los medios, el próximo Presidente de la República tendrá que maniobrar inteligentemente para superar el obstáculo. La izquierda sigue capitalizando su postura opositora, con altos dividendos políticos para ellos, legitimándose ante un público que cree fehacientemente en lo que acusa.

Pero, ¿y el PAN?, ¿qué piensa hacer de todo esto? Después de la debacle electoral no ha sabido construir una narrativa coherente para enfrentar el momento que le toca vivir. En este momento sería el único partido político y la única fuerza con quien se vuelva viable negociar y construir acuerdos. Pero Acción Nacional está dividido. Yo recuerdo a mi padre decir que “todo reino dividido marcha a su fin”. Pues eso es precisamente lo que le está ocurriendo al PAN. No hay un solo argumento que proponga la ruta que debe de seguir. El momento para capitalizar una posible negociación con el PRI se le está escapando y sus dirigentes no atinan a proponer una ruta sólida de reflexión y autocrítica. La disputa por el control del partido (particularmente de cuándo llevar a cabo una Asamblea Nacional) tiene a sus líderes enfrascados en una lucha de poder que ahonda más la división interna que ya existe. El Partido Acción Nacional está empezando a desdibujarse. Los ciudadanos y los jóvenes cada vez tienen menos cabida en él. La repartición de los pocos espacios de poder que quedan mantiene una lucha feroz por ellos y los próximos legisladores del PAN obedecen a intereses de grupo (cada cual a un grupo determinado, de esos que habitan en el seno del partido).

Una posible hipótesis de qué le está pasando al PAN podría ir en el sentido del carisma. Los liderazgos carismáticos del partido, tradicionalmente, aglutinaban a la institución y le daban cohesión. Ese carisma se ha perdido en muchos de ellos. El carisma se convirtió en dirigencia administrativa o de poder. Y las divisiones personales ahondaron más el problema. La pregunta sigue siendo pertinente: ¿qué va a hacer el PAN, antes que su división acabe por destruirlo?

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

¿Si usted fuera Wal-Mart o Scotiabank?

julio 21, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2626200.htm

¿Si usted fuera Wal-Mart o Scotiabank?

Federico Ling Sanz Cerrada*

Me gustaría dividir la colaboración del día de hoy en dos partes: la primera, quiero hablar de un problema de comunicación que tienen grandes empresas en nuestro país y la segunda de cómo afectan estos problemas a la legitimidad política. Como muchos recordarán, Wal-Mart enfrentó hace poco un escándalo publicado por el “New York Times”, en el que afirmaba que la empresa había sobornado a funcionarios mexicanos (sobre todo estatales y municipales) a cambio de permisos para poder abrir tiendas. De esta manera logró un crecimiento inusitado en los últimos años. Otra empresa que también enfrentó un escándalo (pero en mucho menor medida) fue Scotiabank, en el que el director de mercadotecnia presuntamente había sido despedido por favorecer algunos contratos en específico. Ahora bien, en días recientes otros dos escándalos han opacado todo lo que he descrito inicialmente, y me refiero a los casos de Soriana-Monex y al tema de “lavado de dinero” en HSBC. En el primer supuesto, el conflicto poselectoral y las denuncias de Andrés Manuel López Obrador han puesto a Soriana bajo los reflectores de la opinión pública, desplazando así la atención que había para Wal-Mart. Y en el segundo caso, el escándalo de HSBC ha superado por mucho los temas que Scotiabank enfrentaba en la opinión pública. Es decir, al final del día, ambas situaciones son coyunturales, pero en términos de comunicación, estrictamente, un escándalo puede cubrir a otro.

Recuerdo que cuando se dio a conocer un video del llamado “Niño Verde” hace ya varios años, en el cual pedía dinero (2 millones de dólares, específicamente), el escándalo fue mayúsculo. Pero un par de días después llegó el video de René Bejarano y Carlos Ahumada a las manos de Brozo y ese otro escándalo tapó al anterior. En resumidas cuentas lo que trato de decir es que muchas veces los temas de comunicación y opinión pública no responden a estrategias planeadas, sino que son producto de las circunstancias. Las grandes corporaciones, o instituciones de Gobierno que quieran ser eficientes en esto, deben saber reaccionar y -en todo caso- tener una capacidad de maniobra casi inmediata para “estar en la jugada”.

Más allá de lo anterior, estos temas de comunicación y de cómo algunos tópicos llegan a ocupar de forma efímera los titulares de los noticieros y las primeras planas de los diarios me lleva a pensar en que hay otras empresas o instituciones que hoy en día están enfrentando dilemas de esta naturaleza. Por ejemplo, en el caso de Monex, el ex candidato de la izquierda está acusando a esta empresa de haber lavado dinero y apoyado a la campaña del PRI y de Enrique Peña. Evidentemente tendrá que probarlo, pues no se vale acusar sin pruebas, obviamente. Pero resultará muy complicado hacerlo en el terreno legal. Luego entonces, la lucha se ha trasladado al terreno mediático, donde AMLO tiene más probabilidades de obtener beneficios. Aunque el PRI ha negado el asunto, recientemente admitió que usó tarjetas de Monex para pagarle a sus operadores políticos, como parte de sus gastos ordinarios. Es probable que haya sido así, pero en el inconsciente colectivo, la correlación está empezando a formarse, debido a las reiteradas menciones que López Obrador hace sobre el tema. Si bien no logra convencer a todos, seguramente habrá una franja de indecisos que podrían creerle, aunque legalmente no se pueda proceder. Allí radica la importancia de tener una buena estrategia de comunicación y de manejo de crisis.

En este punto, el PRI está enfrentando un conflicto poselectoral similar al de 2006. Todavía no se han hecho plantones en Reforma ni se han tomado las calles, pero el descontento y la semilla de la duda ha sido sembrada. Las preguntas que seguirían son: ¿el PAN y sus líderes se van a sumar a esto o van a capitalizar su propia ruta de acción?, ¿el PRD está dispuesto a volver a tomar las calles como en 2006?, ¿el PRI podrá enfrentar democráticamente y con transparencia la crisis de legitimidad que se aproxima en semanas venideras? Ya tendremos oportunidad de discutirlo.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

¿Por qué ganó el PRI?

julio 7, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2608642.htm

¿Por qué ganó el PRI?

Federico Ling Sanz Cerrada*

Después de las elecciones del domingo pasado, hay que hacer un recuento de lo sucedido y tratar de explicarlo. El asunto es sumamente concreto: ganó el PRI la Presidencia de la República y un gran número de diputados y senadores (sin embargo, no alcanzará la mayoría absoluta en ninguna de las dos Cámaras Legislativas). Ahora bien, ¿por qué ganó el PRI la Presidencia? Estoy convencido que dicho partido obtuvo el triunfo por tres razones fundamentales, que ahora explicaré:

Primero.- El PRI ganó por el desgaste del PAN en el ejercicio de Gobierno. En el año 2000, el PAN triunfó en la elección presidencial, pero Vicente Fox no era un panista real (y eso lo podemos comprobar ahora). Debió convocar a un Congreso Constituyente y modificar el marco legal fundamental de México (para hacerlo moderno). No lo hizo y tampoco tomó las decisiones de fondo que debía tomar. No persiguió la corrupción, la mentira, y se limitó a ser un administrador de los ejercicios públicos, sin que se preocupara por construir ciudadanía (para lograr la victoria cultural de la que hablaba Carlos Castillo). En el sexenio actual del presidente Calderón, hay que admitir que hubo también un desgaste en el tema de seguridad en la percepción de la ciudadanía. A lo largo de todos estos 12 años, el panismo se dividió internamente y no fue capaz de presentar cuadros razonablemente atractivos para conquistar y/o conservar el poder. En resumidas cuentas, el primer responsable del triunfo del PRI es el PAN. Adicionalmente debo decir que el PAN debió tejer alianzas para la construcción de ciudadanía con algunos poderes fácticos como la Iglesia o los medios de comunicación, y creo que no lo hizo adecuadamente.

Segundo.- El PRI ganó por la obsesión de López Obrador de ser candidato a costa de no ser Presidente. Si las izquierdas de México hubieran permitido que su candidato fuera Marcelo Ebrard, en lugar de Andrés Manuel -tal vez- hubieran podido capitalizar el voto útil a su favor. Pero no fue así. AMLO decidió obsesionarse en su búsqueda de poder cerrándole el paso a su(s) partido(s) de gobernar. Peor aún, lo que está haciendo ahora al no aceptar la derrota, solamente legitima a Enrique Peña Nieto. Es decir, todos aquellos votantes que en el último momento no sufragaron por AMLO por temor a su radicalismo (según la experiencia de 2006) y lo hicieron por EPN, hoy en día se sienten aliviados de haber tomado la “decisión correcta”. La pregunta será si el PRD permitirá que en 2018 compitan sus cuadros más avanzados y moderados como Ebrard o Mancera. Lo dudo. AMLO sigue desperdiciando capital político y nos consta que en ese partido, sus líderes suelen volverse tercos y jugar (por terceras ocasiones) las candidaturas a la Presidencia, aún a costa de avanzar posiciones políticas.

Tercero.- El PRI ganó porque el PRI, durante 12 años hizo cosas que le resultaron benéficas, en pos de recuperar la Presidencia de la República. Por ejemplo, los frenos legislativos a las reformas y las críticas a los problemas económicos y de violencia en nuestro país fueron temas sumamente recurrentes y se anclaron en el inconsciente colectivo de la opinión pública, que se repetía como mantra “estábamos mejor cuando estábamos peor”. ¿Lo estábamos realmente? No sé, pero la realidad es percepción, sin duda. Adicionalmente, el poder de los gobernadores del PRI en muchos estados constituyó la fuerza territorial que dicho instituto político tiene (y ha tenido históricamente). El PRI ganó porque la ciudadanía en México concluyó que “más vale malo por conocido que bueno por conocer” y así lo expresó en las urnas. En última instancia, el PRI ganó porque más allá de un partido político o de un triunfo electoral, es la consumación de una cultura política muy nuestra: la mexicana que no puede disociarse efectivamente del PRI.

En conclusión, el triunfo del PRI es bastante explicable. ¿Ganó la democracia? No sé. Si la democracia consiste en contar votos, entonces sí. Si la democracia es construir ciudadanía, creo que todos los partidos políticos tienen una gran responsabilidad hacia el futuro.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

Regresiones Inesperadas

noviembre 6, 2011

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2296825.htm

Regresiones Inesperadas

Federico Ling Sanz Cerrada*

Hoy en día somos capaces de disfrutar muchas libertades que hemos ido ganando poco a poco en México, entre las que podemos contar, por ejemplo, la libertad de expresión y de libre publicación de nuestras ideas. Se puede escribir con cierta naturalidad en los periódicos o en las revistas, y con mayor frecuencia en los “blogs” en línea sobre los temas que queremos. Podemos expresar nuestra opinión y nuestro sentir sin ningún tipo de censura. No siempre fue así. Actualmente, personas que quieren hacer oír su voz como Javier Sicilia pueden manifestarse y sentarse a la mesa con el Presidente de la República y decirle, en su cara, que está equivocado y que cambie de estrategias. En la época de Echeverría esto no se podía hacer. No visualizo a López Portillo (con su megalomanía), sentado en el mismo lugar que un grupo de disidentes que vienen a decirle frente a frente que debe pedir perdón por sus errores de gobierno. La escena es casi ridícula.

Otro ejemplo, sería, la libertad de contar con la información disponible acerca de muchos asuntos gubernamentales, por ejemplo, en materia de dinero y de los recursos que utilizan las diferentes entidades y dependencias. Hoy en día podemos conocer cuánto y de qué manera se gasta el dinero el Gobierno. Cierto es que no en todo hay una transparencia absoluta, pero el avance es francamente mayúsculo. Pienso también en la libertad que tienen las organizaciones civiles para realizar actividades proselitistas sobre aquellas causas con las que más simpatizan, aunque sean contrarias a las políticas de Gobierno.

En fin, podría seguir enumerando una serie de libertades de las que gozamos actualmente y que pareciera que siempre han existido en el mundo. Pero no es así. Veamos el IFE, por ejemplo: hace unos años fue todo un emblema de democracia, prestigio y pluralidad política; sin contar la enorme legitimidad que tenía. Pero hoy es un reducto de legitimidad; no es confiable y está controlado por los partidos políticos. ¿Quién confía en el IFE como se hacía hace diez o 12 años? Francamente creo que han hecho del IFE una piltrafa política. Y nadie ha advertido el riesgo de la regresión autoritaria. Gane quien sea en 2012, ¿qué sucederá con las libertades de las que hoy gozamos?, ¿serán capaces de fortalecerlas, o van a vulnerarlas hasta acabar con ellas? Por ejemplo, los periodistas y líderes de opinión ¿podrán hablar y escribir a sus anchas sin que sean censurados?, ¿el gobierno va a dar la información de lo que gasta?, ¿el Presidente se va a sentar a la mesa a escuchar que un grupo de personas le digan que debe pedir perdón? En resumidas cuentas, lo que trato de decir y reflexionar es si nuestra democracia mexicana se encuentra lo suficientemente consolidada como para resistir la tentación de la regresión autoritaria en caso de que los antiguos autoritarismos se hagan presentes.

Con el IFE creíamos lo mismo: la democracia comenzó a consolidarse y una institución tan prestigiada no se va a desgastar. Pero hoy se encuentra francamente agonizando tal como la conocemos, al ser incapaz de garantizar la credibilidad y legitimidad de la elección. El IFE, al parecer, no aguantó el desgaste y la tentación partidista de ser manipulado al antojo de los liderazgos de los partidos: hoy faltan tres consejeros y nadie hace nada por sacarlos adelante. Los diputados han tenido una lamentable (e ilegal) actuación. El IFE, en conclusión, no aguantó la “prueba del ácido”. Y lo que falta todavía en 2012.

Siguiendo este ejemplo, ¿cuántas otras instituciones y libertades de la democracia están en la mira de la tentación y de la regresión autoritaria? ¿El IFAI?, ¿la libertad de expresión y de asociación?, ¿la autonomía de la política monetaria? Me gustaría tener un diagnóstico certero acerca de qué tan sólidas son nuestras libertades democráticas hoy en día. Me desanima mucho ver al IFE que está en riesgo de desaparecer por “obsoleto”. Lo que no sabemos es que lo “obsoleto” no lo es tanto, porque en realidad es la regresión inesperada, disfrazada de novedad.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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