Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Divide y vencerás

octubre 10, 2017

https://www.elsoldemexico.com.mx/analisis/divide-y-venceras-261980.html

Divide y Vencerás

Federico Ling Sanz Cerrada

“Todo reino dividido marcha a su destrucción” dice el teórico de la política. Pero también lo dice la Biblia. No se necesita ser Einstein para saberlo, es sentido común. El refrán dice: “divide y vencerás”, porque “ningún reino dividido puede permanecer o sobrevivir”. Pues bien, la división abunda en la política actual. No solamente en la esfera política, sino el mundo. Nos quejamos de la profunda división que existe -por ejemplo- en Estados Unidos. Los que votaron contra el actual presidente y los que votaron a su favor. Y no pareciera terminar allí, porque hoy por hoy vemos que esta pugna sigue viva en la sociedad y en la mente de las personas. Las ideas, los sentimientos, la noción de país no puede permanecer o sobrevivir si sus ciudadanos están divididos unos contra otros.Pues bien, parece que el mismo problema lo tenemos en México, pero de distinta manera. La gente desconfía, naturalmente, y la ayuda se entorpece. La división no le hace bien a nadie, entonces, porque lo único que genera es odio, rencor y venganza.

Pero el problema es que no solamente nuestra sociedad tiene este problema, sino que también los partidos lo tienen. En esta semana que termina, una de las noticias más dramáticas fue la pugna interna entre Margarita Zavala y Ricardo Anaya, ambos del Partido Acción Nacional y que buscan a toda costa ser candidatos a la Presidencia de México. Pero hay un problema estructural: a ninguno le alcanzan las fichas para llegar a la presidencia por su cuenta. El PAN no está en esa posición, y aunque pareciera lo contrario, quien está capitalizando el descontento que existe contra la clase política nacional es el líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador. ¿Qué pasa si Margarita Zavala corre por su cuenta y se postula como candidata independiente? Pues que los votos que obtendrá no se los va a quitar al partido de López Obrador. Se los va a quitar al PAN. ¿O qué pasaría si, a pesar de todo, Anaya insiste en ser candidato a la presidencia a toda costa? Cometería el error (al que yo le llamo “síndrome”) del candidato del PRI a la presidencia en 2006, Roberto Madrazo. El “síndrome” Madrazo consiste en aferrarse tanto a la candidatura de algo, a costa del triunfo. Roberto Madrazo fue candidato a costa de ser Presidente. ¿Cuál es el punto? Ninguno. Es un desperdicio de votos, dinero, capital político, etc. ¿Qué procede entonces? No dividirse. Acordar. Encontrar un terreno parejo y pactar (aunque en México esta palabra tiene una connotación mala -de la época salinista de la “concertacesión”). Pero el pacto en la política tiene que ser un activo y no un negativo. En la política se acuerda, se pacta y se negocia. Punto.

 Pero en este caso, los actores pierden de vista que, mientras ellos se pelean, el enemigo está afuera. Para los fanáticos de “Game of Thrones”, es como la lucha entre Cersei Lannister y DaenerysTargaryen por el poder, sin darse cuenta que el “Night King” marcha en su contra con un ejército muy superior. Pues así las cosas. Quizá el ejemplo es burdo, pero a veces los actores políticos necesitan verse en el espejo de la ficción, porque su realidad no les alcanza para darse cuenta de la ceguera con que actúan. Seguiremos hablando de esto en el próximo artículo.
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Sin respuesta

septiembre 29, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2712655.htm

Sin respuesta

Federico Ling Sanz Cerrada*

Durante esta semana que está a punto de terminar me sucedió algo que me dejó pensando largamente sobre la forma y la manera en que nos comunicamos los seres humanos hoy en día. Como todos sabemos, existen muchas formas de transmitir un mensaje: verbalmente, con signos, no verbalmente, etc. Es decir, todo lo que hacemos comunica, no solamente lo que decimos o lo que escribimos formalmente, sino el resto del contexto en que sucede lo anterior también está enviando un mensaje.

Pues bien, resultó que tenía que enviar un documento importante que me habían encargado realizar. Debo admitir además que, en este caso, el tiempo se me “vino encima” y entonces, no había logrado finalizar mi texto cuando empezaron a llegar una serie de correos electrónicos, mensajes por celular, mensajes y menciones por twitter, y conversaciones (o “chats”, en inglés) a través de la popular aplicación para teléfonos inteligentes conocida como “Whatsapp”. Cuando veo en el celular una llamada perdida o un mensaje sin contestar me pongo nervioso, porque no tengo idea de qué cosa se puede ofrecer, o bien, si observo un mensaje nuevo me dan ganas de abrirlo de inmediato para leer lo que me están pidiendo, por si hay algo que sea urgente.

Eso sucedió y comencé a contestar correos y mensajes que eran más o menos importantes, y había otros que solamente abrí y leí que eran “chats” en común o pláticas de amigos, cuya respuesta no urgía en absoluto. Entonces pensé que los mecanismos modernos que usamos para comunicarnos hoy por hoy, en realidad, ponen en riesgo la comunicación eficiente y le quitan foco a aquellos mensajes que deberían ser retomados con la que importancia debida. ¿No hubiera sido más fácil ignorar las señales del teléfono y seguir con mi trabajo para cumplir a tiempo? Finalmente pude enviar el texto, pero creo que tenemos un problema en nuestra comunicación actualmente. Hablando de ello, otra cosa que impide que nos comuniquemos de forma efectiva es la falta de necesidad de hablar con los otros. Voy a tratar de explicarme: a veces preferimos enviar un mensaje que hablar con la otra persona. Por ejemplo, si tenemos una cita y vamos retrasados, en lugar de realizar una llamada telefónica para disculparnos, a veces mejor enviamos un mensaje. De esta manera la conversación se vuelve mucho más impersonal y menos directa. Lo anterior probablemente se debe a que hemos estado perdiendo capacidad de interactuar en persona con los demás. Inclusive, yo conozco a varios que se desenvuelven mejor socialmente vía internet o las redes sociales, que “en vivo y a todo color”.

Lo que trato de decir es que tenemos mayor cantidad de medios y de formas para comunicarnos. Inclusive creo que tenemos mucha mayor comunicación entre nosotros y estamos todos interconectados. Pero, ¿de qué calidad de comunicación y mensajes estamos hablando? Presiento que hemos perdido significativamente lo valioso de comunicarnos con alguien. Hemos también jerarquizado la cantidad de mensajes que enviamos, por arriba de la calidad de los mismos.

Ahora bien, si todo esto sucede en el plano personal, estoy seguro que también pasa en el ámbito social, económico, político. Es decir, en la esfera pública y colectiva. ¿Cuántas maneras tienen los políticos para comunicarse con nosotros? Nos pueden hacer llegar una propaganda por correo electrónico, por mensaje de celular, por facebook o twitter, etc. Pero en realidad, ¿es una comunicación de calidad? Recuerdo que durante los últimos años se criticó duramente al Gobierno Federal por su estrategia comunicacional. Pero la pregunta pertinente es si en realidad, todos los políticos también están teniendo problemas para comunicarse eficientemente con los ciudadanos. Otro ejemplo, un diputado federal que nunca recorre a pie su distrito, sino que todo el tiempo envía gente a repartir folletos y solamente se anuncia en twitter no alcanzará el grado de calidad para que sus mensajes sean recibidos por la gente. La cantidad de mensajes no garantiza la calidad de los mismos, insisto. Escudarse atrás de la tecnología para no interactuar con el otro tampoco ayuda. Hagamos lo que nos toca a nosotros para cambiar eso. También la política moderna tendrá un enorme reto allí.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

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