Tejer Fino

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3427735.htm

Tejer Fino

Federico Ling Sanz Cerrada*

Las palabras “tejer fino” siempre me han llamado la atención. Son vocablos sumamente utilizados en el lenguaje coloquial de la Ciencia Política. Cuando yo estudié mi licenciatura – precisamente en Ciencias Políticas y Administración Pública – recuerdo perfectamente que durante mi primer semestre nuestro coordinador de carrera nos topó, mientras un grupo de amigos (entre ellos yo), nos dirigíamos a comprar algo para desayunar; es decir, una escena totalmente típica de cualquier estudiante universitario. Pues bien, al encontrarnos con el coordinador nos preguntó que cómo estábamos, que cómo nos sentíamos y cuando nos despedimos, espetó la siguiente frase: “¡A tejer fino, politólogos!”. Nosotros seguimos nuestro camino y yo me quedé pensando en qué quería decir esa frase. Debo también admitir que ya han pasado algunos años desde aquel acontecimiento, quizá unos 12 o 13 (el tiempo se nos va mucho más rápido de lo que uno cree) y puedo decir que, efectivamente, hasta el día hoy muy recientemente, he logrado comprender a cabalidad lo que significa la frase “tejer fino”.

No existe una definición precisa para ello: ¿qué quiere decir tejer fino en la Ciencia Política, o más aún, en el quehacer político? La Ciencia Política no se teje fino, para eso hay teorías, hay estudios, hay paradigmas, hay modelos. Más bien las cosas en la política se pueden tejer finamente. Me explico: un acuerdo entre políticos de diferentes partidos para sacar adelante una complicada reforma implica tejer fino; implica tomar en cuenta todas las susceptibilidades del caso y de los actores, y de manera elegante, pulcra y prudente, conectar los puntos en donde hay intereses en común para lograr algo, y estos puntos pueden ser sociales, económicos, personales, culturales, y por supuesto, políticos. Tejer fino implica inteligencia, elegancia, precisión; requiere un entendimiento completo de nuestro interlocutor, de sus puntos irreductibles, de aquellos en lo que puede ceder, de saber de su situación personal, familiar, de lograr vínculos de empatía y de tejer una alianza basada en todo lo anterior y con ética, para que los acuerdos políticos sean más eficientes. Tejer fino, entonces, podría ser casi una ciencia por sí misma.

Pero esto también implica paciencia. Los tejidos finos, por su naturaleza esencial, se llevan tiempo. No se logran de la noche a la mañana. El bordado con hilos especiales se lleva varios días, semanas o meses. Las relaciones humanas no se construyen de la nada y porque sí y para nada. Hay que saber entender que todo es un proceso, y que como parte de nuestra naturaleza inherente, los seres humanos estamos sujetos a procesos y la mayoría de ellos – por no decir que casi todos – requieren tiempo, disciplina, esfuerzo, constancia y perseverancia. Los resultados, al final de cuentas pueden admirables y tienen una solidez y una fortaleza extraordinaria. Pero no se puede forzar, porque ello tiene una lógica y un tiempo; los tejidos finos, en la política y en cualquier cosa, necesitan también tiempo y deben construirse poco a poco. Son artesanales. Si cometemos el error de ser impacientes y de querer obtener frutos antes del tiempo indicado, probablemente lograremos romper lo que hemos hilado hasta ese momento.

La construcción de acuerdos políticos (y hasta personales o profesionales), cuando están bien hechos y cuando el tejido ha dado resultados, podemos decir que son los más duraderos, los más efectivos y los mejor fundados. Además, lo que tarda en construirse no se puede eliminar fácilmente. En lo personal soy partidario de lo anterior, más que del inmediatismo y del enorme pragmatismo que muchas veces existe en la política mexicana (y en la política general). Dar resultados a cualquier precio muchas veces no es tan eficiente como hacerlo con un procedimiento lógico y sistemático. Por supuesto que lo anterior no solamente se aplica a la vida política, sino que tiene muchísimas aristas desde donde se le puede mirar. Cuando hemos realmente entendido el sentido de la frase “tejer fino”, no solamente el quehacer político se beneficia, sino todo lo demás también y por igual. Ahora, después de varios años y de haber puesto en práctica el consejo que me dio mi coordinador, puedo decir que he comprendido su significado y que de la misma manera lo recomiendo: ¡A tejer fino!

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s