Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

Puede desplazar la barra utilizando las teclas y

Porque puedo, ¿y qué?

julio 14, 2014

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3453714.htm

Porque puedo, ¿y qué?

Federico Ling Sanz Cerrada*

El poder es un elemento, cualidad o característica muy particular. Para todos aquellos que se dedican (o nos dedicamos) a la Ciencia Política, el poder es el objeto de estudio, y mucho se lee acerca del mismo. ¿Cómo funciona?, ¿para qué sirve?, ¿cómo se usa?, ¿cómo se ejerce? En ese sentido, en muchas ocasiones anteriores ya he escrito sobre el poder, sus usos y su diferentes tipos, pero creo que vale la pena que lo “tropicalicemos” (es decir, que lo adaptemos a nuestro caso concreto) y pongamos ejemplo sobre ello. Para esto quiero comenzar diciendo que tengo un caso ideal para ejemplificar el uso del poder en nuestra vida cotidiana: sí, la interminable lucha entre los peatones y los automóviles que, desde siempre, me he dedicado a consignar en este espacio (y que quizá no tenga una solución en el corto plazo).

Pues bien, hace un par de semanas, durante la tromba que azotó a la Ciudad de México y que inundó todas las calles hasta niveles insospechados, me encontraba terminando una reunión y tenía que desplazarme de una zona del Distrito Federal a otra, y para ello, llevaba mi maletín a cuestas. Sin automóvil y sin poderme transportar a ningún lado, decidí caminar para tomar el Metro y llegar a mi destino. Así lo hice (el Metro, cuando está bien construido es por demás eficiente) y pude llegar a donde tenía que hacerlo. Pero, ¿qué sucedió en el camino? Me topé con una jungla de automovilistas voraces que, lejos de ceder el paso al peatón, aceleraban por las calles, pisando los charcos con fuerza y mojando a quien se les pusieran en el camino. Y una vez más decidí que escribiría del caso, pero desde una óptica distinta.

¿Por qué el automovilista hace lo que hace en las calles de la Ciudad de la México? La respuesta es muy simple: porque puede. A ver, vamos por partes y regresemos al primer párrafo de este artículo y definamos el poder desde el punto de vista de la Ciencia Política: el poder resulta cuando una persona hace la voluntad de otra, aún a costa de la suya propia (Max Weber fue quien dijo esto). ¿Cómo se aplica al caso del peatón y el automovilista? Es sencillo: el peatón tiene que hacer la voluntad de quien maneja, aún a costa de su propia voluntad; aunque quien va caminando quiera pasar, no puede y tiene que ceder a quien lleva el volante, porque de otro modo lo atropella. Luego entonces, ejercer el poder conlleva un inmenso grado de responsabilidad y de ética, para no vulnerar a los derechos de los demás, especialmente de los más débiles. El automovilista hace con el peatón lo que quiere, porque puede; porque lleva un inmenso aparato que le otorga ese poder y el peatón no puede contra eso. Tendría que haber un mínimo de responsabilidad para proteger al débil o al que “puede” menos.

Pero no, la gente actúa como actúa porque puede. Aquí es donde entra la función del estado: atemperar los ánimos de aquellos que vulneran a los más débiles porque tienen poder para hacerlo.

Ahora bien, pensemos más allá e imaginemos que son precisamente los funcionarios públicos, aquellos representantes del estado los que vulneran los derechos de los más débiles y abusan del poder que tienen, solamente “porque pueden”. ¿Quién los vigilará a ellos? (estas preguntas vienen desde la época en que Aristóteles recorría las calles de Grecia). No se trata entonces de tener un estado vigilante con cuerpos de seguridad cada vez más adelantados, o un estado de circunstancia persecutoria todo el tiempo. Se trata entonces de tener ciudadanos con una ética personal tal, que no importa el poder que tengan, sino que sepan usarlo adecuadamente. Independientemente que se trate de un automovilista, de un médico o de un gobernante, el poder debe usarse sabiamente y debe utilizarse éticamente. No habrá otro modo en que se revierta eso que la gente dice cuando usa el poder sin escrúpulos: “¿Y qué?”

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

Anuncios

¿Qué te parece?

Por favor escribe comentarios educados y que se mantengan en el tema.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: