Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Política e Irrelevancia

mayo 13, 2014 , ,

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3356057.htm

Política e irrelevancia

Federico Ling Sanz Cerrada*

A lo largo de los últimos meses he tratado de escribir – y relatar – en estas colaboraciones semanales mi propio punto de vista sobre la política nacional, sus motivos, sus razones y cuáles son los efectos de ello. En resumidas cuentas, el adjetivo que describe a la política, desde esta perspectiva, es “irrelevante”. ¿En qué sentido lo es? En los fines que persigue. Y voy a tratar de explicarme un poco mejor. La semana pasada titulé a mi artículo como “La insoportable levedad de la política”, tratando de hacer un análisis comparado con la tesis que expone Milán Kundera en su libro “La insoportable levedad del ser”, en la cual afirma que hay dos tipos de relaciones afectivas, adjetivadas según sus características con el “peso” o la “levedad”. Sin afán de entrar en más detalles de aquello, mi opinión es que la política, su actividad y sus actores, todo ello está mucho más inclinado hacia la “levedad”. Es decir, la irrelevancia, la falta de trascendencia.

Recuerdo que también escribí hace unas semanas que la política sigue siendo la misma desde siempre, y utilicé como ejemplo a Rodrigo Borgia (conocido también como el papa Alejandro VI), cuyas motivaciones fueron meramente conseguir el poder, aumentar la recaudación económica del Vaticano, asegurarse del control de la región central de Italia contra los principados enemigos, etc. Es decir, más que Sumo Pontífice, parecía general de guerra. Yo creo que esto sucede porque la “levedad”, la “irrelevancia” de la política se puede encontrar en todos lados; y no digo que esto sea necesariamente malo, pero creo que se debe transitar hacia el lado de la profundidad de la política y de la actividad pública y del Estado.

Vamos por partes, en el caso de México, la irrelevancia política la podemos encontrar todos los días; basta con leer la prensa para darnos cuenta de todo aquello que es francamente superficial, o peor aún, para evidenciar las verdaderas razones de los políticos o de los actores públicos para hacer las cosas: reportes de escándalos sexuales, de control político, de poder y de elecciones, de dinero, etc. La ley entonces sirve para atemperar estos intentos de dar rienda suelta a esas pasiones, pero no es suficiente si cada quien no hace el esfuerzo que le toca para transitar por el camino de la ética. Pero tratando de avanzar un poco más en todo esto, debo decir que entonces la ética del político no es solamente quedarse en el nivel superficial e irrelevante de las cosas, sino que debe ir al a profundidad, y buscar la trascendencia de sus acciones.

Un político que se deja llevar por estas pasiones está faltando al cumplimiento del deber a que está llamado en el servicio público. Si bien el estado, en la tradición ius-naturalista fue creado para garantizar que todos tengamos seguridad (como función esencial), debemos entonces de pensar en que el estado también está llamado a una misión ulterior, transformando a las personas, para que dejen de ser súbditos y se conviertan en ciudadanos. Allí está la clave de la política; allí está la piedra angular de cómo poder ir al fondo de las cosas, de dejar la inmediatez de las acciones y de actuar pensando en la trascendencia del servicio público. No es algo sencillo, porque requiere dejar de lado la superficialidad de las razones y de los motivos con que muchas veces se hacen las cosas, pero es la forma en que podemos dotar a la actividad política de razones de peso.

En tiempos en que la irrelevancia política inunda las planas de los diarios, las conferencias de prensa y las mesas de discusión en el país, los ciudadanos tenemos que ser capaces de impulsar, desde nuestra trinchera, una política de peso, de profundidad y de motivaciones correctas. Quizá los actores públicos han vivido con una venda en los ojos (probablemente de forma inconsciente), por lo que es nuestra responsabilidad mostrarles que se puede “dejar ir” a las pasiones que nos impiden transformarnos en ciudadanos, y por qué no decirlo, en políticos. Esa es nuestra misión.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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