Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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La insoportable levedad de la política

abril 5, 2014 , ,

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3348076.htm

La insoportable levedad de la política

Federico Ling Sanz Cerrada*

En días recientes hemos podido observar acontecimientos francamente deleznables en la escena política y en la esfera pública de México. Unos más que otros, pero casi todos ellos tienen que ver con un sentido efímero, hedonista, fugaz y totalmente instrumental en la manera de conducirnos y de disfrazar el interés público por razones personales. Comenzaré hablando desde lo más burdo hasta lo más fino, pero todos ellos ejemplos de lo anterior. En primer lugar la acusación contra el ex líder del PRI en la capital, (el hijo del “Rey de la Basura”) Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre de intercambiar empleo por favores sexuales a su favor entre las edecanes del instituto político que tuvo a su cargo. Como uno se podrá imaginar, la acusación es simple; pudo venir de cualquier persona (especialmente de aquellas maltratadas) y no requiere demasiadas pruebas, pues una red urdida de esta forma – supongo – se descubriría fácilmente. ¿Cuál es la motivación atrás de este personaje para incurrir en esta conducta? Es igual de simple que la falta; es una motivación meramente superficial, primaria y sencilla: sexual.

La razón de esta conducta atípica (delictiva incluso) tiene que ver con uno de los instintos primarios de los seres humanos. Y sobre ello entonces se construye toda una trama de cosas mal hechas con consecuencias funestas para todos; pero más aún, lo peor del asunto es que la política queda subordinada al instinto primario de un personaje que no es capaz de sobreponer sus apetitos sexuales al deber público. Y no menos instrumental es utilizar este caso para derrocar políticamente a este personaje, no porque su conducta es poco ética e inmoral, sino porque así conviene a los intereses de grupo, en una jugada maquiavélica para utilizar las circunstancias y obtener réditos políticos de ella.

El caso descrito anteriormente es uno de los más burdos que he visto, pero el patrón se repite: supeditar el interés público al impulso primitivo que todos llevamos dentro. No seríamos humanos si no tuviéramos apetitos sexuales, de dinero, de poder o de comodidad. Sin lugar a dudas que todos, en algún punto de nuestras vidas, nos hemos enfrentado a nuestra propia naturaleza y nadie es ajeno a estas pasiones. Pero lo grave es no saber distinguir una cosa de la otra. En ese sentido, decidí titular esta colaboración como la “insoportable levedad de la política” porque creo que nuestro ámbito público se ha vuelto poco a poco algo “leve”. Milán Kundera, en su libro “La insoportable levedad del ser” hace un análisis entre dos circunstancias opuestas que son “el peso” y “la levedad”. Pero si trasladamos estos conceptos con los que describe las relaciones humanas y los llevamos al ámbito de la política, en realidad, el problema del “Príncipe de la Basura” es un problema de levedad y de cómo se las ingenió para llevarla a un nivel mayúsculo.

Pero la levedad en la política no es exclusiva de aquellos con serios apetitos sexuales, sino también, de aquellos que gustan utilizar las herramientas del poder para beneficio propio, de unos cuantos, o de su partido. Allí tenemos el caso del recién nombrado “INE” que va a sustituir al IFE y cuyos 11 consejeros fueron nombrados el jueves pasado por la Cámara de Diputados en un claro manoseo de las instituciones, los cargos y las posiciones que se reparten como cuotas y como botín de guerra. La levedad para utilizar una de las instituciones más prestigiadas de México, garante de uno de los pilares de la vida democrática, fue vulnerada y vilipendiada como mercancía barata y subastada al mejor postor, que sin fines democráticos, quiso buscar solamente su interés inmediato; saciar sus apetitos de poder y de control. Mientras la política y la República sigan a merced de los vaivenes impulsivos de los políticos, será sumamente complicado deshacernos de esta “levedad” que nos tiene sumidos en la corrupción; si queremos tener una nación de altura, entonces, debemos primero tener ciudadanos y políticos de primera, pero jamás a la inversa. El Estado es reflejo de la sociedad y no al revés.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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