Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Un iPhone para Rodrigo Borgia

marzo 22, 2014 , , ,

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3324097.htm

Un iPhone para Rodrigo Borgia

Federico Ling Sanz Cerrada*

Durante la época de oscuridad de la Iglesia Católica, es decir en el medievo, las cosas no eran tan diferentes de como las conocemos hoy en día. El Papa Alejandro Sexto, conocido también con el nombre de Rodrigo Borgia, llegó al papado de una forma poco convencional. En ese sentido, el panorama pintaba de la siguiente manera: un cardenal (Rodrigo Borgia) que tenía varios hijos y varias amantes, además de propiedades, dinero, poder e influencia. Al morir el Papa Inocencio VIII, la disputa por el poder de Roma se volvió una lucha de intrigas, de corrupción y de amenazas, mediante la cual, Borgia ascendió al trono de San Pedro. Rodrigo Borgia nombró inmediatamente a su hijo mayor, César Borgia, como cardenal para balancear el peso de oposición que enfrentaba en el Colegio Cardenalicio, en el que incluso algunos de ellos buscaron su destitución. Alejandro Sexto tuvo a varias mujeres como amantes, y más que un Papa pastoral, fue un Pontífice Guerrero, dedicado a expandir el poder de los estados y los ejércitos papales, y a recuperar parte de la Italia que estaba a merced de otros Príncipes. Es la misma época en la que apareció Nicolás Maquiavelo en Florencia, al servicio de la casa de los Médici, específicamente en el principado de Lorenzo Piero y para quien escribió el libro tan famoso de “El Príncipe”.

Para ir más allá: el Papa de Roma, Alejandro Sexto, decide casar a Lucrezia Borgia (su hija) con Giovanni Sforza, para unir a los reinos de Italia central, y poder defenderse de los ataques de Francia, en sus reclamos por el reino de Nápoles. En lo personal, al principio, la narrativa me sonó totalmente disímbola y rompía con la imagen que se supone que debe tener un pontífice romano. Pero hay que entender las cosas en su justa dimensión y la época así lo demuestra. Para tratar de entender más allá la historia, me gustaría arriesgarme y comparar al Papa Alejandro Sexto con cualquier campaña presidencial de cualquier país moderno: el cardenal más fuerte para ocupar el trono de Pedro sería como el candidato mejor posicionado en las encuestas; el matrimonio político de Lucrezia Borgia con Giovanni Sforza sería equiparable a las coaliciones electorales que hoy en día tienen lugar, y la lucha de Rodrigo Borgia para conquistar a los reinos aledaños y hacerse de adeptos sería como la pugna territorial en cualquier república por hacerse del control de los gobernadores; el nepotismo para balancear la oposición en el Colegio Cardenalicio es semejante a posicionar a los amigos en las listas plurinominales al Congreso y hacer contrapeso a la oposición férrea y colocar a los “alfiles” políticos en el tablero de ajedrez, y por último, utilizar el poder de la Iglesia (como las indulgencias o la salvación del alma) para ganar adeptos, sería similar a cooptar con buenos puestos o buenas prestaciones a los líderes populares mejor posicionados.

La historia se repite 500 años después. Es la misma historia de siempre. Es la lucha del poder dentro de las sociedades. Lo único que ha cambiado son las escenografías en las cuales se desenvuelven las cosas, pero en el fondo, la pugna por el poder es la misma desde toda la vida. La humanidad tiene características inherentes que van con ella a donde sea que se dirija. No hay escapatoria de nuestra naturaleza. Quizá hoy en día tenemos mecanismos de control mucho más estrictos, las redes sociales, las telecomunicaciones, los avances científicos y tecnológicos y el desarrollo de la humanidad esté en un punto lejano del medievo, pero las motivaciones y las pasiones humanas siguen siendo iguales. Aún con todos los instrumentos electrónicos, el conocimiento del universo y los avances de la ciencia, los seres humanos seguimos comportándonos igual que hace 500 años. La única diferencia es que en la época de Rodrigo Borgia no había iPhones o aviones, pero los mensajes, las intrigas y la lucha para hacerse del poder era exactamente igual que hoy. Por eso hay que conocer la historia para aprender de ella.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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