Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Tiempos de desconcierto

febrero 21, 2014 , , ,

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3291861.htm

Tiempos de desconcierto

Federico Ling Sanz Cerrada*

La situación de la política mexicana no resulta envidiable. La semana pasada establecí -desde mi óptica personal- la decadencia en que se encuentran muchas instituciones de la política mexicana. Una de ellas es el Senado; en él, las cosas han llegado a un nivel deleznable en donde la pugna de los legisladores y la rebatinga por el poder, aunado a los espectáculos circenses se han apoderado de la Cámara Alta. Pero esta situación no es privativa solamente del Poder Legislativo. Le he llamado a esta columna como “tiempos de desconcierto”, porque así es como yo me siento respecto de la situación del país. Voy a tratar de poner un ejemplo: se me viene a la mente cuando nos sentimos cansados y decepcionados, y en ese preciso momento nos dan una mala noticia y tenemos además un problema en el trabajo; esas dificultades sordas y pesadas que no permiten avanzar con paso ligero y que nos mantienen todo el día preocupados. Pues bien, así, con ese pesar, así me siento yo respecto de la situación pública en México.

Por supuesto que uno de los problemas es el espectáculo político de muchos actores específicos que no saben hacer otra cosa, pero también, en general, ubico algunos temas que nos mantienen en la incertidumbre constante. Comenzaré por hablar de Michoacán, cuya situación corre el grave riesgo de propagarse a otras entidades y a otros ámbitos públicos. El problema no es menor y creo que se ha minimizado: si se nos va Michoacán, se nos va el país. Sin embargo, lo anterior no es algo que pueda resolverse de inmediato y cuyo arreglo esté a la vuelta de la esquina. No es así. Por el contrario, es un obstáculo que va a tardar mucho en componerse y cuya mejoría no se verá en el corto plazo; es más, ni siquiera será visible del todo.

Pero no solamente es Michoacán lo que nos mantiene en vilo. Hay tiempos de desconcierto en otros ámbitos, por ejemplo, el internacional. Todos fuimos testigos de la portada de la revista “Time” en la cual el presidente Peña Nieto aparece con el título de “Salvando a México” (cosa que me pareció exagerada y la foto me resulta no tan atractiva), pero más allá de la discusión interna de esto, la audiencia internacional estoy seguro que va a recibir de manera positiva esta publicación. Así se pretende comenzar a modificar la percepción que tienen en el exterior de nosotros. Pero este también es un tema que genera desconcierto. ¿Cómo México puede tener tan mala imagen y estar a la par de países africanos en materia de inseguridad y de corrupción, pero tener una calificación de triple A de Moodys? La inquietud crece entonces más cuando se trata de resolver un problema que no tiene solución en el corto plazo; la percepción cambiará cuando – con mucho esfuerzo y con elementos concretos – la propaganda y la realidad también lo hagan.

Además, las detenciones por corrupción y lavado de dinero de algunas personas y empresas, las controversias constitucionales entre grandes actores, los pleitos de las cadenas de telecomunicaciones y otros asuntos también generan desconcierto en México. Me da como la impresión de haberme despertado con agitación en medio de la noche y no poder dormir nuevamente, es como si todos los problemas que tenemos que resolver fueran una carga pesada, como una situación que sórdidamente está afectándonos, minando nuestro ánimo y robándonos la energía para ponernos en marcha.

¿Cómo se resuelven los problemas de esta naturaleza? No son nada fáciles y el primer elemento es la paciencia. Esto se puede corregir si comenzamos a dar los primeros pasos (por tonto que se escuche); hay que tener paciencia y perseverancia. El sentido de cuidar los detalles también es importante; hasta las cosas más pequeñas cuentan. Al final del día esto se refleja en nuestro ánimo y allí es donde todo empieza a ser diferente. Si esto se aplica para nosotros mismos, por qué razón no habría de serlo también para nuestro país. Hay que empezar a hacer cosas que nos hagan sentir diferentes, con más ánimo y con energía. Quizá la solución no sea tan espectacular como nos la estamos imaginando.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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