Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Entre traducciones te veas (II)

febrero 9, 2014 ,

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3225702.htm

Entre traducciones te veas (II)

Federico Ling Sanz Cerrada*

El sábado pasado escribí sobre uno de los trabajos más difíciles de todos: ser intérprete y traductor. No es nada sencillo e incluso es equiparable al de un médico cirujano por la precisión, habilidad y rapidez que requiere. Además, el trabajo del traductor es fundamental, por ejemplo, en negociaciones internacionales donde hay conflictos entre países y la sutileza de algunas palabras puede hacer toda la diferencia. En ese sentido, el intérprete se vuelve una pieza clave. Y hablando de ello, abundé sobre la labor de fungir como una suerte de “intérprete cultural” donde los idiomas a traducir no fueran solamente los establecidos (como el inglés o el español), sino el idioma cultural entre naciones o entre países. Resumí mi experiencia haciéndolo en los últimos meses y cómo he tenido que jugar un poco para sortear los prejuicios y para tratar de ofrecer una perspectiva mucho más amplia a los interlocutores en esta labor.

Luego entonces, avanzando un poco más en los ejemplos, dije que la puntualidad es uno de los asuntos que más trabajo cuesta traducir -en este caso- entre México y Estados Unidos, pues mientras para un país la puntualidad es exacta, para el otro incluye 15 minutos de más o de menos, para todavía considerarse “a tiempo”. Pero no quiero dejarlo solamente allí e ir más allá, y tratar de ofrecer un ejemplo que, desde mi punto de vista, ha sido el más difícil de interpretar entre ambas naciones: la naturaleza de las decisiones y la solidez de la afirmación. ¿A qué me refiero con ello? Pues ni más ni menos que a la forma en que los mexicanos decidimos de manera institucional algunas cuestiones y de cómo esto es entendido del otro lado de la frontera del Río Bravo. Cuando un político mexicano dice que sí, no siempre significa que sí. Esto vuelve locos a los vecinos del norte, y no entiende que el sí a veces significa que no.

Conseguir cosas en México requiere de paciencia, esfuerzo y de una articulación de actores y de factores para que el sí se convierta en realidad. En nuestro país está casi prohibido decir que no. Es considerado como políticamente incorrecto y nadie se anima a negarse en definitiva cuando no quiere o no puede hacer algo. Entonces, es mejor decir que sí, para luego decir que no, que algo pasó, o simplemente para fingir demencia y hacer como si nada hubiera sucedido. Esta es la manera de hacer las cosas en México. En Estados Unidos es exactamente lo contrario: los sí y los no significan exactamente eso y los valores culturales del respeto o la sensibilidad no están atados a esas respuestas como en México. Ahora imaginemos cuando un interlocutor de EUA pretende negociar con su contraparte mexicana el gran lío en que incurren ambos. Y aunque las diferencias culturales son más que evidentes, no siempre son tomadas en cuenta al momento de interpretar la realidad. Los malos entendidos y las malas negociaciones están entonces a la orden del día.

Fungir como intérprete, desde mi experiencia, implica darle a los interlocutores el contexto básico para que puedan entender a su contraparte, y no solamente decir aquello que quisieron decir o que quisieron significar. El contexto es relevante y el traductor tiene que ser capaz de entender ambas culturas, de observar el fondo de las cosas y al momento de interpretar para la otra persona, tratar de comprender el espíritu de aquello que se está diciendo para que la comunicación sea más efectiva. Por supuesto que la traducción no solamente está sujeta a la buena función y labor de cada intérprete, sino también a que los interlocutores tengan un entendimiento amplio de la otra cultura y estén abiertos a otros esquemas de concepción de la realidad.

La dificultad para la comunicación efectiva no es solamente el idioma (formal o cultural) sino la cantidad de circunstancias y de condicionantes que como emisores y receptores del mensaje tenemos. Si el intérprete es capaz de entender también estos vicios de la comunicación y los supera, entonces, su labor es efectiva. Ahora entiendo porque es equiparable a la labor de un cirujano.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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