Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

Puede desplazar la barra utilizando las teclas y

El Senado al estilo Roma

febrero 9, 2014 , , ,

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3284060.htm

El Senado al estilo Roma

Federico Ling Sanz Cerrada*

No es secreto para nadie la decadencia que actualmente enfrenta el Senado de la República. No lo digo con un afán meramente crítico, cínico o burlón. Lo digo con un ánimo de hacer una reflexión que construya y con una preocupación grande al respecto. Desde la antigua Roma, el Senado (conocido también por las letras S.P.Q.R, mismas que actualmente representan a la “Ciudad Eterna” y que pueden leerse en muchísimos lugares de la capital italiana) era la máxima institución política. Casi tan importante (en términos de poder) que el César, fue la invención de nuestros antecesores culturales para la deliberación. En el Senado de Roma se inventó el debate parlamentario y la decisión colegiada, misma que fundó lo que actualmente sigue vigente. Por ello el Senado (derivado del vocablo latín “senectus”) significaba “viejo”, “sabio”; la asamblea de los políticos sabios que tomaban las decisiones para el Imperio. Y así se comportaban. Pero debemos recordar que, como todo Imperio, también el romano marchó hacia su ruina. Acumuló tal cantidad de poder, de avasallamiento y de expansión que la descomposición fue inevitable. La sociedad se deterioró y las bacanales romanas (la vida del exceso, las comilonas y el derroche) se convirtieron en la realidad cotidiana. La terrible decadencia imperial y de su sociedad acabó por destruir a Roma. Los excesos la consumieron, en lugar de consumarla.

Pues bien, en esta ocasión, quiero hablar de cómo el Senado de México parece ser también que avanza hacia su propia descomposición. En primer lugar, debemos mencionar el escándalo de la senadora Mendoza del PRD, que tuvo que pedir licencia luego que se conocieran algunas fotografías de ella en una fiesta supuestamente organizada por grupos delictivos en Michoacán. El escándalo fue tal, que hasta el titular de la instancia de procuración de justicia tuvo que intervenir directamente. En ese sentido, no sabemos en qué van a terminar las investigaciones, pero políticamente hablando es altamente costoso para ella misma, para su grupo parlamentario, y para la imagen del Senado en general. La correlación inconsciente entre Senado y delincuencia organizada es un pésimo augurio.

Por otro lado, el flamante coordinador de los senadores del PAN organizó una comilona por el “Día de la Candelaria” en una de las explanadas que tiene el inmueble de Paseo de la Reforma en el cruce con Insurgentes. Allí, los trabajadores, personal y senadores del grupo parlamentario que lidera, asistieron y se documentó por los medios de comunicación que hubo importantes cantidades de alcohol. Como prueba de lo anterior, el mismo senador Preciado tuvo que admitir ante la prensa que las cosas se salieron de control y ofreció una disculpa por haber hecho lo que hizo. La pregunta es: ¿con qué dinero organizó esta comilona?, ¿está justificada por la normatividad interna de la Cámara de Senadores?, ¿con una disculpa pública se resarce el daño causado al Senado mismo y al erario? Claro, todo ello sin contar la interminable pugna intestina que yace en este grupo político por hacerse del control del mismo.

Luego entonces me atrevo a afirmar -como dice la canción: por esta y muchas cosas más- que el Senado mexicano está marchando hacia su decadencia. La vulgarización de la política mexicana y la trivialización del poder, la vida de los excesos y el derroche están destruyendo una de las instituciones que debería darle estabilidad a la vida pública de la nación. En lugar de eso, las inclemencias de los propios actores políticos y sus conductas totalmente inapropiadas están dinamitando la imagen del Senado. Luego entonces, este parece más bien un reflejo de la ciudad de Roma en su etapa final, y no de aquella en la cual el Senado era la asamblea de los viejos sabios. Como ya lo dijera Mahatma Gandhi (pero adaptado a estas circunstancias): me gusta mucho el Senado, porque me parece uno de los mejores inventos políticos, pero no me gustan los senadores (al menos los de los excesos). Ojalá que ellos mismos logren entender que lo peor que un político puede hacer es apostar contra sí mismo. El tiempo lo dirá.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

¿Qué te parece?

Por favor escribe comentarios educados y que se mantengan en el tema.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: