Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Estereotipos verdaderos

febrero 23, 2013 , , , , ,

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2889750.htm

Estereotipos verdaderos

Federico Ling Sanz Cerrada*

Desde hace varios días hemos estado profundizando sobre el tema de las apariencias. Mucho se ha dicho sobre lo que es verdad y lo que no lo es, y especialmente de lo complicado que resulta juzgar, en general, cuando las apariencias nos engañan y ocultan la verdad. En otros casos, las apariencias no solamente son ciertas, sino que se quedan cortas respecto a la realidad. Es cuestión de juicios. Pero en esta ocasión quiero discutir sobre otro asunto profundamente similar: los estereotipos o “clichés”. ¿Qué es un cliché? Un “molde” del que se pueden reproducir otras muestras similares. Estereotipo es algo parecido, porque normalmente parte de nuestro prejuicio y permite “etiquetar” o “encasillar” algo, incluso sin conocerlo. Ahora bien, quiero escribir este artículo sobre algunos estereotipos, aunque debo decir que soy enemigo de hacerlo, porque normalmente uno corre un alto riesgo de equivocarse. Además, me molesta que respecto a México – dentro y fuera de él – seamos estereotipados en cosas que no somos, o bien, que genere prejuicios difíciles de vencer, aunque sean verdad. Inclusive, hablar de estereotipos o clichés es un recurso bastante utilizado por diversos escritores, pero trataré de no caer en la provocación.

El primero de ellos tiene que ver con el uso de las “charolas”. Esas pequeñas placas metálicas con leyendas ostentosas del tipo “Poder Legislativo Federal” o “Diputado Federal”, mismas que son colocadas en los automóviles. ¿Para qué se hace lo anterior? Simple: para gozar de privilegios que no se tendrían de otra forma. ¿Por qué es un estereotipo? Porque representa lo más rancio del viejo autoritarismo político mexicano que, vinculado con los atavismos personales, genera estos mecanismos de privilegio de toda la vida. El colmo fue el automóvil Mercedes Benz en San Lázaro que no solamente tenía una pequeña placa metálica en el parabrisas, sino que las placas de registro vehicular eran en sí mismas una “charola”. Y los reportajes no se hacen esperar: el día de ayer se publicaron fotografías de diversos vehículos en San Lázaro con dichos artículos metálicos en los vidrios. ¿El uso de la “charola” es un estereotipo de los políticos mexicanos? Sí. Pero también sucede en otras partes del mundo – quizá de manera institucional – por ejemplo, con las placas diplomáticas. Es decir, el uso y goce de los privilegios es un asunto inherente a nuestra naturaleza humana.

Hablando de esos estereotipos, se me ocurre pensar en otros precisamente que tienen que ver con la cultura mexicana. Por ejemplo: llegar a un evento que organiza una de las embajadas de México en el mundo puede resultar un fenómeno truculento, pues aunque la cultura del país receptor sea distinta a la nuestra, al tratar con el modo de ser de los que son “paisanos”, nos remite a cualquier ciudad o evento en territorio nacional. Es un cliché y un estereotipo, pero es cierto. Y lo peor de todo es que nos confirma en una realidad que no queremos ver y que tratamos de negar.

En la política mexicana también hay muchos estereotipos y muchos “clichés”. En muchas ocasiones hemos discutido que, precisamente, son los estereotipos y prejuicios lo que no permite articular ciertas reformas que son básicas y vitalmente importantes para el desarrollo de México. En algunas ocasiones los moldes prestablecidos nos ayudan a crear marcos de referencia para pensar, para actuar, o para tomar algunas decisiones. La moral y la ética son ejemplos claros de ello. Los dogmas y principios de la política también son otro ejemplo. Pero cuando ellos se convierten en lastres, no sirven para nada. Por eso la ley y las normas son perfectibles: los modelos se agotan y debemos ser capaces de reinventarnos.

Como en el caso de la “charola” y los diputados federales que las utilizan, los clichés – combinados con los privilegios fuera de la norma – generan una combinación poco favorable. Por eso ha sido tan complicado cambiar algunas maneras de pensar en nuestra vida pública. Dejemos de aferrarnos a “clichés” y dejemos los privilegios. Es momento de avanzar; y eso se aplica también para nuestra vida personal. Como adelanto de esto, la próxima semana hablaremos de la “marca”: cómo avanzar sin “clichés” obsoletos.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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