Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Indecisiones

mayo 5, 2012 , , , , ,

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2530096.htm

Indecisiones

Federico Ling Sanz Cerrada*

Seguramente muchos de nosotros nos hemos encontrado con encrucijadas diversas en nuestra vida. Esencialmente, vivir es un proceso mediante el cual tomamos muchas decisiones (algunas de ellas con consecuencias buenas y otras no tanto), pero al final del día, todos tenemos que optar y elegir caminos. Normalmente, cuando alguien elige algo tiene que desechar la opción que no fue escogida. Digamos, por ejemplo, alguien que decide estudiar una licenciatura en Derecho desechó la opción de estudiar una en Psicología, o bien, si una persona decide viajar a Estados Unidos, no podrá estar al mismo tiempo en Europa. Lo que trato de decir es que no es sencillo escoger.

Al tomar una decisión, naturalmente corremos el riesgo de equivocarnos. En algunas ocasiones se puede desandar el camino y corregir, y a veces no. Estoy convencido que siempre podremos corregir el rumbo si cometimos algún error. Pero todo ello tiene costos. Decidir, en la vida, es un proceso natural como ya dijimos, pero, además, es costoso. Optar cuesta, y no hablamos en términos económicos (que a veces los hay), sino en términos emocionales y de compromiso. Otra cosa de la que estoy convencido es que no es lo mismo decidir, escoger y optar. Desde mi punto de vista, decidir implica usar la razón para valorar si algo es adecuado o no. Escoger es un proceso más sencillo porque no necesariamente implica una valoración moral o de vida, por ejemplo, si alguien acude a comprar un helado, escoger entre el de chocolate y el de vainilla no podría ser demasiado complejo. Pero optar es un proceso más profundo: implicar decidir y, además. ponerse en marcha para conseguir aquello por lo que nos decidimos. Por decir, si alguien decide estudiar Medicina, porque considera que es conveniente y adecuado, tendrá que escoger la universidad para hacerlo, pero tendrá que optar por un estilo de vida sumamente particular. Tendrá que asumir el compromiso de estudiar durante varios años y comprometerse con ello. Además, su vida profesional tendrá particularidades (como la de recibir llamadas en la madrugada por alguna emergencia). Como se puede observar, la opción de ser médico implica algo mucho más importante que solamente escoger una escuela para estudiar.

A veces las decisiones llevan implícitas cosas trascendentales, y en otras, tal vez no lo sean tanto, pero el mecanismo es igual. Ahora bien, hablando de las decisiones, estoy también convencido que es mucho más fácil vivir la vida sin decidir y sin optar. Sería algo así como “nadar con la corriente” o “nadar de muertito” y dejar que las circunstancias nos lleven por donde sea, sin que ello implique un esfuerzo de nuestra parte. ¿Por qué es más fácil? Entre otras cosas, porque si nos equivocamos no tendremos que asumir nuestra responsabilidad en ello; además, dejarse llevar no requiere que pongamos lo que nos toca para conseguir lo que queremos. El compromiso, casi siempre, está emparejado con las decisiones de vida que tomemos y sus implicaciones.

¿Por qué escribir de las decisiones? Por una razón en particular: cuando leo las encuestas rumbo a la elección presidencial y legislativa de julio de este año, observo que el número de indecisos es sumamente elevado (aproximadamente 20 por ciento o más de los encuestados). Es una proporción considerable para poner en aprietos incluso al puntero de la contienda. ¿Por qué hay tantos indecisos? A ciencia cierta no lo sé, pero pienso en dos hipótesis: la primera es que los votantes indecisos no quieren comprometerse ni sufrir las consecuencias de optar por un candidato en particular; y la segunda es que no hay una oferta lo suficientemente atractiva para que los indecisos aclaren sus opciones de manera contundente.

A lo largo de este artículo esbozamos un poco las razones internas de porqué los indecisos actúan como tales. Sin embargo, la teoría no está completa: la próxima semana hablaremos de las causas externas que provocan esta indecisión, es decir, las características propias de la oferta. ¿Cuál razón tiene más peso? Ya la iremos discutiendo en este espacio próximamente.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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