Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Punto de equilibrio

marzo 11, 2012 , , ,

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2461830.htm

Punto de equilibrio

Federico Ling Sanz Cerrada*

Hipotéticamente hablando, si me hicieran una pregunta republicana -y estrictamente hablando de teoría política- acerca de cuál es el poder que más me gusta, probablemente respondería que el Poder Legislativo. No quiere decir que el Ejecutivo o el Judicial no sean interesantes o importantes, sin embargo, desde este punto de vista, el Parlamento es la figura central de varios pensadores como Rousseau, Montesquieu y otros mucho más antiguos como Aristóteles y Platón. Un buen amigo me dijo -y concuerdo totalmente- que el consenso, específicamente aquél que tiene lugar en el Poder Legislativo, es el mejor mecanismo y método de construcción social y de sociedades.

Recientemente a través de “Facebook”, pude observar un video en “Youtube” que se había grabado de un modelo legislativo de simulación, aparentemente en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, donde una serie de jóvenes participaron como “Diputados”. En este episodio, uno de ellos sube a la tribuna para hablar en contra del partido gobernante de la capital del país, y de forma combativa pone como ejemplo que dicha administración propuso el “matrimonio de jotos”, a lo que toda la asamblea respondió a gritos. Evidentemente estoy en desacuerdo con dicha persona. Es una clara muestra de intolerancia y de la manera en la que deben evitarse las discusiones a toda costa dentro de los parlamentos.

En ese sentido, recuerdo bien que en la universidad participé en un modelo semejante de simulación del Senado de la República, en donde había “Senadores” que representaban a las 3 fracciones mayoritarias que de hecho existen en la realidad. En uno de los modelos, uno de los senadores acusó a otro grupo de “pachecos” y ello ocasionó una revuelta furiosa que derivó en la expulsión de esta persona. Esto fue algo profundamente similar al video que comenté anteriormente.

¿Está mal la pasión para discutir temas dentro del Parlamento?, ¿cuál es la mejor manera para contrastar las actitudes de otras personas, sin que ello sea una provocación? Creo que podemos hallar un denominador común en ambos modelos legislativos de los que estamos hablando. En contraste con la realidad, es evidente que estos “jóvenes” tienen un ímpetu fuerte y discuten acaloradamente sin demasiado sentido de la prudencia política o del diálogo. Creo que es normal. En la realidad podemos observar al Senado de la República actual, o bien, a la Cámara de Diputados, donde hay comisiones que ni siquiera se reúnen a discutir sus asuntos, o bien, las votaciones están arregladas previamente conforme a los espacios de poder que cada fracción busca mantener, ya sea por intereses propios, o bien, de terceros. Y en este caso, no importa si ello implica traicionar a las propias convicciones, ya sea por el bien del grupo político, o propio.

Me parece que la clave en este dilema es justamente encontrar un punto medio, donde haya pasión en la discusión y se defiendan bien las propias ideas y las propias convicciones, pero sin que ello signifique atacar al otro. Las muestras de intolerancia, para defender las creencias propias jamás serán aceptadas en el parlamento ni en la construcción de sociedad. Pero tampoco podemos dejar todo a los vaivenes de intereses y prebendas de grupos, porque entonces, tendríamos a un Parlamento corrupto y anquilosado, que en nada buscaría -citando a Rousseau- la “Voluntad General”.

El punto medio de la pasión juvenil, de aquellos que están incursionando en la política, con la tolerancia y la pluralidad de aquellos que están más experimentados, puede ser la combinación que estamos buscando. Al final de cuentas, todo Parlamento tiene una función que cumplir, y esa es básicamente la de llevar a la esfera pública la representación política de todos los ciudadanos y darle voz a todos ellos. Cuando trabajé en la Cámara de Diputados, recuerdo el inmenso desorden dentro de ella, pero también recuerdo el aprendizaje para escuchar otras voces diferentes de la mía y la conciliación con otras ideas. Si los puntos medios fueran fáciles de encontrar, la política sería distinta; pero también hay que entender que el equilibrio parte del interior de cada quien. Allí podemos empezar a buscar.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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