Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Paranoias del 2006

febrero 26, 2012 , , , , ,

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2443333.htm

Paranoias del 2006

Federico Ling Sanz Cerrada*

En los últimos días, todos (o casi todos) hemos sido testigos de una serie de cosas respecto a las elecciones de julio. Sabíamos bien desde hace tiempo que el 2012 sería un año complicado y que tendríamos un “jaloneo” intenso entre las fuerzas políticas y los actores involucrados. No es menor lo que está en juego: la renovación de la Presidencia de la República y el Congreso Federal. Me gustaría decir que los plazos de los puestos de elección en México son demasiado inflexibles; distinto sería si el Presidente permaneciera en su cargo cuatro años y pudiera reelegirse por un periodo similar y si las dos cámaras del Congreso se pudieran renovar por tercios y escalonadamente. Pero no es así y ya tendremos oportunidad de hablar de eso.

El punto es que el PAN se juega su permanencia en el poder y el PRI se juega su regreso a Los Pinos, con todo lo que ambas cosas significan. El nivel de confrontación, de lucha y de golpeteo es equivalente a lo que está en disputa. Pero curiosamente todos están profundamente temerosos, ante la gran apuesta de la elección de julio, de violar la ley en este absurdo periodo de “intercampaña”. Lo anterior es resultado de una serie de paranoias que los partidos tuvieron en el año 2006. Los entes privados (o ciudadanos) tienen prohibido comprar tiempo en los medios electrónicos para promocionar a cierto partido o candidato (en realidad esta negativa está vigente siempre, no solamente en el periodo de campaña, precampaña o intercampaña). Los tiempos en los medios electrónicos son del Estado y asignados por medio del IFE y son proporcionales a su fuerza electoral. Entonces, tenemos a los tres candidatos de los tres partidos principales tratando de aparecer públicamente, pero sin llamar al voto, sin hacer propuestas y sin “hacer apología de sus virtudes personales”, para que no se vaya a tomar como promoción electoral. Los recovecos legales del tema son un complicado laberinto que obliga a los candidatos a tener importantes equipos jurídicos en su “cuarto de guerra”, asesorándolos sobre lo que está permitido y lo que no.

Ya ni hablar de las campañas de contraste (negativas), o de la promoción de la voz o la imagen de funcionarios públicos (excepto cuando presentan informes de labores), todo ello para evitar los desequilibrios en la contienda. Y así sucesivamente, fuimos complicándonos la existencia (y complicándosela al IFE que solamente organiza elecciones) producto de los fantasmas de la elección en 2006 y de un montón de paranoias que, hoy por hoy, a todas luces resultan improcedentes, ridículas -e insisto- absurdas. Logramos reducir la expresión política y de propuestas a su mínima expresión. La esfera pública parece un campo minado para los candidatos, donde a cada paso que dan, corren el riesgo de que el severo juez llamado “Tribunal Electoral” castigue su conducta “antidemocrática” por romper la norma. Y, además, como dije la semana pasada, produce un juego de simulaciones y de engaños para hacer campaña, sin que a los ojos de la ley parezca que se está haciendo. Hoy en día, la promoción se lleva a cabo si un tribunal lo determina así y no si en realidad las cosas son de esa manera. En pocas las palabras, la realidad importa poco frente a la determinación del juez. ¿Esta es la democracia moderna por la que México luchó tantos años?

Mientras sigamos arrastrando los fantasmas de la competida elección del año 2006 y nuestra paranoia nacional (y supuestamente democrática) no permita que nos liberemos de esa carga, seguiremos produciendo un montón de normas anacrónicas que no tienen nada que hacer en nuestra vida actual. Si la ley no funciona, entonces hay que cambiarla, pero no pretendamos meter la realidad “con calzador” al estrecho margen que la norma nos ofrece, solamente porque así todos nos sentimos un poco mejor -y menos paranoicos- ante la posibilidad de que otro nos gane (a la mala, según esto). Creo entonces que lo que está en juego para julio es algo mucho mayor que un simple cargo público… es la vida democrática del país.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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