Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Simulaciones y aspiraciones

febrero 19, 2012 , , , ,

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2433869.htm

Simulaciones y aspiraciones

Federico Ling Sanz Cerrada*

El proceso electoral que nuestro país está llevando a cabo para renovar al presidente de la República y al Congreso de la Unión, ha comenzado una etapa sumamente extraña llamada “Intercampaña”. ¿Qué significa lo anterior? Pues que es un tiempo en que no está permitido hacer campaña y por tanto, los candidatos, deberán abstenerse de llamar al voto o cosas similares. Esto resulta francamente absurdo, pues los candidatos de todos los partidos podrán hacer apariciones públicas, siempre y cuando, por ejemplo, no pidan que voten por ellos. La razón es que la campaña, oficialmente hablando, inicia hasta finales de marzo según la norma vigente.

No tengo idea de qué estaban pensando los legisladores cuando aprobaron esta reforma electoral, que resulta lamentable desde mi punto de vista. ¿A quién beneficia que durante este mes y medio no se haga campaña?, ¿acaso quisieron reducir el tiempo y el costo de la propaganda de los partidos? Me temo que este método, lejos de disminuir el gasto de los institutos políticos, lo aumenta; y además lo hace subrepticiamente, porque el dinero que fluye para hacer “campaña” durante este periodo de silencio no corre por los canales formales. ¿A quién queremos engañar? Como no somos democráticamente maduros, entonces hacemos leyes para parecer que lo somos. ¿No sería mejor dejar las cosas como estaban antes y permitir que los candidatos, una vez que se hayan registrado, comenzaran su campaña?

Pero en muchas cosas vivimos una simulación tremenda. Por ejemplo, el presidente de Alemania, Christian Wulff, acaba de renunciar porque sus ciudadanos se enteraron que hizo viajes con dinero de empresarios y compró casas y carros de lujo. ¿En México hubiera sucedido lo mismo si un político incurriera en la misma conducta? O bien, en Estados Unidos, los políticos son acabados en sus carreras políticas si se les descubre que fueron infieles en su matrimonio. Pero en México nada de eso sucede. Los políticos no necesitan ser congruentes en su vida personal con aquellos principios que predican hacia afuera.

Necesitamos que las cosas en México sean mucho más coherentes y tengan ciertos principios. Que las personas nos hagamos responsables de aquellas conductas que tenemos, para bien o para mal. Por ejemplo, dice Carlos Mota -Milenio, 17 de febrero-, que el PAN arranca en segundo lugar en la contienda presidencial porque la ciudadanía no ha sido capaz de vincular la estabilidad económica y el crecimiento con una favorable gestión de Gobierno. Su argumento es que las personas ven con naturalidad este proceso y no se lo atribuyen a ningún tipo de decisión administrativa desde la esfera de autoridad. En realidad, esto es un reflejo de la nula reflexión que los mexicanos hacemos del papel que cada quien tiene -ciudadanos o Gobierno- en el ámbito nacional; y de lo difícil que resulta darnos cuenta de cuáles son las causas de algunas cuestiones y cuáles son sus efectos.

Si todas las personas nos hacemos cargo de nuestras conductas, entonces no tendríamos que recurrir a la simulación. El próximo periodo de silencio o de “Intercampaña” será un momento que pondrá a prueba, una vez más, nuestro sistema electoral. Como conclusión preliminar quiero apuntar que urge un rediseño que acabe con estos mecanismos que solamente dan pie a la corrupción, a la violación de la ley, a la falsedad democrática, pero sobre todo a la simulación. Las campañas no se van a detener y los partidos, probablemente, busquen cómo evadir a la autoridad electoral. La pregunta, nuevamente, parece ser evidente entonces: ¿no era mejor cuando la propaganda de contraste, la campaña desde el registro y la compra formal de tiempo en los medios electrónicos era válida? Es difícil responder, pero al menos, una cosa parecía tener menos fuerza y es justamente la hipocresía y el disimulo. Por lo pronto, ya tendremos oportunidad de debatir y discutir si las reglas que tenemos son las mejores. Una razón más para pensar el voto al momento de escoger a los fabricantes de leyes, por decir lo menos.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

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