Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

Puede desplazar la barra utilizando las teclas y

El Poder y lo Humano

octubre 30, 2011

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2287497.htm

El Poder y lo Humano

Federico Ling Sanz Cerrada*

Siempre he creído que la política tiene mucho más que ver con las relaciones humanas que con las relaciones poder. Al final del día, desde un punto de vista clásico, una de las definiciones típicas de “política” es la búsqueda del Poder. Y la “Ciencia Política” sería la ciencia que estudia el Poder. Es sumamente simple y llano, pero por lo mismo, es bastante preciso.

Pero la lucha por el poder no corre exclusivamente por canales institucionales y formales que conocemos todos. Hemos escuchado hablar del Poder Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial. Y de otros organismos que garantizan que esta lucha por el Poder no se salga de control: el IFE y el Tribunal Electoral, por ejemplo. Suponemos, de acuerdo con la teoría y el diseño de nuestro sistema político que, en la Cámara de Diputados y de Senadores confluyen los intereses de todo el pueblo de México y entonces, las decisiones que se adoptan allí cuentan con la representación de todos los sectores del país. Y son, además, garantes del equilibrio. Y la división de poderes es justamente eso: equilibrios y contrapesos para que uno no abuse y tenga límites a su acción.

¿Pero realmente la lucha por el Poder se da en estas circunstancias? Recientemente acabamos de ser testigos de una larga discusión legislativa en la Cámara Baja sobre la “Reforma Política”. Los puntos centrales: reelección legislativa, falta absoluta del Presidente, revocación de mandato, consulta ciudadana. Desde mi punto de vista, el núcleo era la reelección de legisladores; peor justamente esa parte no fue aprobada. El precandidato presidencial del PRI, Enrique Peña, no dio su aval. Los diputados, afines a él, no dejaron que ese tema pasara. ¿Por qué razón? Solamente podemos especular que el asunto le quitaría el control de los legisladores a la cúpula partidista o al Presidente de la República y se le transfiere a los ciudadanos. La medida sería un gran avance en términos de democracia, pero no fue así. Y traigo esto a “colación” porque la política es así: totalmente humana y pasional. Fue la decisión de un grupo o de un hombre en búsqueda del Poder lo que no permitió este cambio. ¿Es bueno o malo? No es mi intención hacer juicios de valor, porque eso solamente le coloca la etiqueta de “culpable” y “víctima” a las personas. Lo que trato de hacer es convencer a quienes me leen, que la búsqueda del Poder es un asunto cuyas causas son meramente humanas y personales, y no podríamos descartar esta variable al momento de analizar las grandes conductas políticas y sociales.

El origen de muchas motivaciones en este terreno de la política y la búsqueda de poder corren por la pista de la personalidad de las personas. Y ello nos podría arrojar luz y entendimiento para comprender porqué algunas cosas suceden y otras no, y tal vez tienen que ver más con ideas propias que con grandes decisiones institucionales y formales. Al final de cuentas, la política es un gran complejo formado por muchas mentes, pero cada una de ellas tienen su particular forma de procesar la realidad. Los ámbitos de influencia y el grado de poder que cada uno tiene, determinan el rumbo que ello va tomando.

Se me ocurre pensar en la misma reforma legislativa que hemos comentado: ¿qué sucedería si fueran dos mejores amigos quienes, desde uno y otro partido estuvieran negociando los términos en que la ley fuese aprobada? Seguramente cambiaría mucho el escenario que describimos. Y creo firmemente en que es justamente por esta razón que algunas cosas suceden y otras no en la política. Estoy convencido que las cuestiones políticas que primero pasan por la amistad, antes que por la identificación partidista son mucho más poderosas que cualquier otra. Si dos diputados, antes que legisladores fuesen amigos verdaderos, la interacción al interior de la Cámara Baja entre ellos sería radicalmente opuesta. La explicación de ello es precisamente que la política tiene tintes de humanismo, mucho más allá que cualquier cosa. El político que comprende esto, tendrá una pista para ser exitoso. Y la política que pone primero en el centro de su acción al ser humano y su complejidad individual, lleva entonces la delantera.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

¿Qué te parece?

Por favor escribe comentarios educados y que se mantengan en el tema.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: