Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Los cambios y la angustia

septiembre 11, 2011

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2222465.htm

Los cambios y la angustia

Federico Ling Sanz Cerrada*

Durante toda la semana que está terminando escuchamos muchas veces los rumores de los cambios en el Gabinete. Lo anterior despierta constantemente dudas e incertidumbres, al igual que expectativas e interés. Para el momento en que estoy escribiendo la presente columna, los cambios dichosos todavía no se anuncian. Parece que lo harán pronto, pero en este caso particular, no quiero esperar a que sucedan (si es que eso pasa). No es mi intención primordial discutir si Alejandro Poiré se va al CISEN o si Ernesto Cordero renuncia y lo sustituye José Antonio Meade; más allá de todo esto, me gustaría reflexionar sobre la naturaleza de los cambios, lo que implica y lo difícil que puede llegar a ser para alguien, cuando además, tiene que adaptarse rápidamente a ellos.

En el caso de los movimientos en el Gabinete, implican un cambio en el empleo de las personas, pero también tienen que ver con una modificación de las políticas que se siguen en cada rubro. Imaginemos al secretario de Energía que se va a la Secretaría de Hacienda: ¿cuántas cosas tiene que modificar y adaptar en el corto plazo?, ¿cuáles son las nuevas funciones y actividades que tiene que realizar?, ¿qué asuntos pendientes y urgentes tiene que atender de manera inmediata?, ¿qué cosa responderá a los periodistas cuando le pregunten de un tema en particular del que no está totalmente familiarizado? O podríamos ir más lejos, e imaginar a su secretario particular, que cuando cambia de un empleo a otro, su propio trabajo está en riesgo. Nadie tiene asegurado su puesto y, por tanto, además de las consideraciones de tipo técnico y profesional, hay que pensar en otras tantas personales, como por ejemplo: ¿qué sucedería si me quedo sin trabajo en el próximo mes?, ¿cómo voy a pagar la deuda que tengo por el automóvil?, ¿qué voy a hacer con la escuela de mis hijos?, ¿y la hipoteca?

La angustia que se siente ante un cambio es grande. La incertidumbre que genera es profundamente inquietante y para aquellas personas que son adversas al riesgo, es aún peor. Sin embargo, supongamos que ese personaje dubitativo no consigue otro empleo similar y tiene que modificar radicalmente su actividad. Del Gobierno se va a la Iniciativa Privada, o al revés; entonces lo que tiene que aprender y adaptar aumenta significativamente. ¿Será capaz de hacerlo bien y de dar buenos resultados? No lo sabemos, pero justamente allí está la base de esa semilla que todos llevamos dentro, que podríamos nombrar como: capacidad para reinventarse y reconstruirse. Creo que algunos filósofos le llaman “deconstrucción”. Y ésta es una de las facultades más importantes y sutiles con que contamos todos los seres humanos. Si ello no existiera, entonces Sigmund Freud estaría equivocado y las terapias psicoanalíticas no servirían, porque la apuesta por el cambio sería una falsedad. Pero es justamente por el motivo contrario que existe todo aquello, porque las personas siempre tendremos la oportunidad de cambiar, de adaptarnos, de reinventarnos o deconstruirnos. Los cambios son un recordatorio de que la necesidad de estar en constante movimiento interno es lo que nos mantiene vivos.

Ahora bien, hablando en términos sociales y colectivos, quisiera pensar en una sociedad que crea en ella misma para reinventarse. Una clase política que decida adaptarse a los nuevos retos y cambiar. Instituciones capaces de transformarse y evolucionar al ritmo de los nuevos tiempos. Los términos institucionales, sociales o políticos también se pueden reinventar, tal como las personas. El rol del Estado y el gobierno, los parlamentos, la Iglesia, todo ello se ha reinventado con el paso del tiempo y con ritmos distintos. El germen inicial del cambio está en la creencia personal y la convicción que uno tiene de sí mismo. Es el primer requisito y el paso principal para comenzar el proceso. En la medida en que seamos capaces de saber cuáles son las cosas fuertes dentro de nosotros e identifiquemos claramente aquellas que tenemos que reinventar, los procesos de cambio dejarán de ser un motivo de incertidumbre, temor y angustia y podrán ser vistos como una oportunidad de ir hacia adelante con una actitud más firme, ya sea personal o colectivo.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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