Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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La Ciudad Eterna

agosto 20, 2011

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2193801.htm

La Ciudad Eterna

Federico Ling Sanz Cerrada*

maginemos y traslademos nuestro pensamiento ahora a Roma. Todos hemos visto en alguna postal o en alguna fotografía las pequeñas calles empedradas de la antigua ciudad. Y ni qué decir de los edificios viejos, como el Coliseo o el Pantheon, que tienen miles de años en pie, y aunque deteriorados, son testigos del paso de la historia y de los hombres frente a ellos. Pero esas construcciones no están solas ni tampoco es lo único que hay en la Ciudad Eterna. Aunque aquellas edificaciones pertenecen a la “Roma Antigua”, esa que vio nacer a la civilización occidental y cuna de uno de los imperios más poderosos que ha habido sobre la tierra, también se pueden encontrar otras obras más “modernas” como la Basílica de San Pedro, la Fuente de Trevi, o las esculturas de Gian Lorenzo Bernini que pertenecen a la época de la “Roma de los Papas”, llamada así por el auge alcanzado en el tiempo de los poderosos pontífices de la Iglesia católica del momento. Pero esas edificaciones, algunas de miles de años y otras de cientos de años, se entremezclan con más edificios y monumentos modernos, como el “Altar de la Patria”, que tiene solamente unas cuantas decenas de años (unos 90 aproximadamente). Y justo frente a ese Altar está el Coliseo: miles de años frente a decenas de años sobre la misma avenida donde transitan modernos automóviles y hay una estación subterránea del Metro. ¿Cómo es posible que todo eso conviva en un mismo espacio y un mismo tiempo?

La respuesta es sencilla: porque los romanos mezclaron sus tiempos y sus culturas conforme la historia avanzaba. Jamás destruyeron ni pretendieron comenzar de cero. Inclusive, cuando el Imperio Romano cayó y la ciudad se “vino abajo”, no todas las edificaciones se destruyeron ni las calles desaparecieron. Allí están los vestigios de la civilización primera y de cómo vio nacer a lo que ahora son. Y sobre eso se construyeron otras cosas magnificentes como las iglesias y el arte inundó a toda la ciudad. La historia siguió avanzando hasta llegar a la época moderna e hizo convivir lo nuevo con lo viejo. Unas cosas sobrepuestas encima de otras y todo en un constante movimiento que tiene un denominador común: supieron ser conscientes de su pasado y sobre esas ruinas, construir el presente. Y sobre este presente, seguramente habrá dentro de muchos años nuevas obras que se pierdan entre el cúmulo de sucesos y de esculturas.

Pues bien, esa es la historia de las civilizaciones, de los países y de las naciones en general. La enseñanza más importante radica en que sepamos reconocer cuáles son nuestras raíces, aceptarlas e incorporarlas al presente, porque eso somos nosotros y de allí venimos. Normalmente aplicaría este ejemplo de la vida cotidiana a la política, la sociedad, la economía o algo similar; pero en esta ocasión quiero proyectarlo en el ámbito personal: cada persona es como la antigua ciudad de Roma, llena de constructos y de obras que son las vivencias, las experiencias, los recuerdos. Si nos empeñamos en destruir lo que fuimos porque no nos gusta, porque nos duele, o porque no nos hace sentir bien, acabaremos por destruirnos totalmente. En la medida en la que sepamos incorporar esas ruinas personales como buenas experiencias y no como malos recuerdos, de la misma manera en que las avenidas modernas se construyen al pie del Coliseo y de la Basílica de San Pedro, habremos comenzado un fascinante viaje a lo más profundo de nosotros mismos. Si somos lo suficientemente capaces de entremezclar nuestro pasado con lo que somos ahora y lo que queremos ser, probablemente el resultado sea una obra de arte mucho más sofisticada e impresionante que la Ciudad Eterna en sí misma. No podemos empeñarnos en borrar y desaparecer las ruinas que nos dicen cuál es nuestro origen, porque eso nos constituye. Esa es nuestra esencia fundamental. En fin, esto es una pista para comenzar a cambiar un poco la manera en que concebimos nuestra vida y existencia. Prometo seguir hablando de esto y darle un giro político y social en la próxima entrega.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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