Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Comunicación Social estilo la NASA

mayo 14, 2011

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2077332.htm

Comunicación Social estilo la NASA

Federico Ling Sanz Cerrada*

Imaginemos una nave espacial, por ejemplo el trasbordador espacial “Discovery” con todos sus detalles. Pensemos también en los motores y en la cantidad de cables que tiene; seguramente pesa varias toneladas y está fabricado con materiales sofisticados para resistir los vuelos espaciales y el regreso a la Tierra cuando atraviesa la atmósfera. Cuenta con aparatos y máquinas de navegación precisas para no equivocar la ruta y volar correctamente. La propulsión a chorro de sus motores produce más potencia que muchísimas otras máquinas en el mundo. ¿Qué lleva adentro? Además de astronautas y una enorme cantidad de recursos para sobrevivir durante largos días en el espacio, también lleva horas de trabajo y de preparación. Los planes de vuelo, la selección y acondicionamiento físico de la tripulación, la preparación psicológica, las herramientas para explorar materiales en el espacio exterior o los trajes para poder respirar fuera de la nave son algunos ejemplos de lo mucho que carga y de lo complejo de su funcionamiento.

Ahora, imaginemos una nave similar, pero construida por Rusia y no por Estados Unidos. Se llamaría de otro modo, los códigos de vuelo y las máquinas de navegación serán similares, pero no idénticas. Supongo que igualmente sofisticadas y complejas. También serían aparatos que son altamente potentes con motores inmensos que llevan a los astronautas al espacio. Estoy seguro que también llevan dentro los mismos tipos de traje, herramientas, horas de preparación y acondicionamiento, alimentos, en fin. Creo que ambas naves son una cosa fantástica.

Pues bien, cuando uno se asoma al museo del espacio que se encuentra en el complejo de Cabo Cañaveral en la Florida, muy cerca de Orlando, en uno de los rincones, pero no menos importante, se halla una pequeña pieza de unos 80 por 80 centímetros y construida de un material que parece acero sumamente resistente, y está llena de pequeñas adaptaciones, detalles y huecos. Es casi una pequeña plancha que sirve, o sirvió, para unir en el espacio exterior a las naves estadunidenses con las rusas, dado que la fabricación de ambas era diferente. Los ingenieros de la NASA tuvieron que trabajar largas horas en diseñar ese conector para que los astronautas de ambos países pudieran trabajar en conjunto en el espacio. Imaginemos a las dos naves potentes y poderosas, con largas horas de trabajo y de preparación y sus finas máquinas de navegación, imposibilitadas para trabajar en conjunto porque no tienen la pieza que los une. Qué desperdicio.

Me gusta comparar lo anterior con la comunicación social. Cuando escuché a Javier Sicilia decir que el Gobierno Federal no ha sabido comunicar la estrategia de la lucha contra el crimen organizado, pensé en las naves espaciales que describí al principio. La administración federal es como una nave compleja, llena de aparatos, motores, pilotos, programas y estructuras. Y la sociedad civil organizada, como la que vimos en la “Marcha nacional por la paz con justicia y dignidad” y los ciudadanos que participan en este movimiento, o aquellos que fueron alcanzados por la violencia son como otra nave espacial, que tiene huecos, detalles, preparación, horas de vuelo, máquinas de navegación, causas, razones y motivaciones y estructuras complejas.

La comunicación social es como el pequeño conector que con sus 80 centímetros logra que ambos transbordadores trabajen en conjunto. No es la solución a los problemas que puede enfrentar un astronauta en el espacio exterior, pero, sin duda, consigue que ambas naves, con sus complejidades particulares, se unan para trabajar en condiciones adversas. Así entonces es la comunicación social también. Porque una buena estrategia de comunicación puede lograr con sus “80 centímetros” poner a trabajar a las dos inmensas estructuras como son el Gobierno Federal y la ciudadanía para quien trabaja. Pero requiere sensibilidad de ambas partes para saber en qué puntos debe anclarse la conexión, a qué debe hacerse caso, en qué detalle sensible se debe poner especial atención, qué cosas son importantes para uno y para otro, y entonces, se logran unir ambas para dar paso a una mejor manera de trabajar. No estoy diciendo que esto solucione nuestros conflictos, pero al menos, nos coloca en mejores condiciones para comenzar a cambiar las cosas, independientemente de la solución de fondo que se necesita.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

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comentarios

Excelente analogía. Te felicito y concuerdo contigo.

Héctor Sampieri

mayo 16, 2011

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