Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Triunfos robados: Historias de supermercado

mayo 7, 2011

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2068576.htm

Triunfos robados: Historias de supermercado

Federico Ling Sanz Cerrada*

Hace no muchos días me encontraba haciendo fila en Costco. En el carrito solamente llevaba una charola de sushi y una bebida, así como unas cuantas cosas para la casa, cuando dos personas que se encontraban delante de mí comenzaron a platicar sobre Carlos Slim. A lo lejos podía verse el recién inaugurado Museo Soumaya (al que Paulina y yo intentamos entrar hace quince días pero no pudimos debido a la larguísima fila de personas y a nuestra prisa del momento). Parecía que estaban congratulándose de que Slim hubiese aparecido en la lista de Forbes en primer lugar del ranking de millonarios mundiales. Fue evidente que eso les daba gusto. Incluso justificaron aquello y lo reivindicaron como un triunfo para México; alegaron que no podíamos ganar en otras cosas, pero que al menos la persona más rica del mundo era mexicana. Sin embargo, la fila era larga también dentro del supermercado y siguieron hablando y comenzaron a decir que eso estaba bien para el exterior del país, pero no internamente, e hicieron el típico ejercicio de cuánto dinero nos tocaría a cada mexicano si Carlos Slim repartiera su fortuna. Debo admitir que me llamó la atención el ejercicio y mentalmente saqué mis propias conclusiones.

Hay varias preguntas que me surgen respecto a que Carlos Slim sea el hombre más rico del mundo según la lista Forbes: ¿si se trata de presumir a otros países está bien, pero si se trata de repartir su riqueza entre los mexicanos está mal? o bien, ¿nadie se ha preguntado sobre las condiciones que llevan a uno y otro a sendas posiciones? Porque en realidad pareciera que nos molesta Slim en la medida en que nosotros no somos como él, pero nos enorgullece en la medida en que nos sentimos identificados o ligados a él y a su “triunfo” y podemos decirle a los demás que somos los mejores. Es complejo. Sentimos que el “triunfo” de Carlos Slim es nuestro y a la vez es un triunfo robado, también a nosotros.

Hay muchos casos similares; por ejemplo, cuando un deportista gana una medalla olímpica para nuestro país o determinada selección obtiene el triunfo. En dado caso hay que entrevistarlos en todos los noticiarios de radio y televisión y hay que llevarlos a Los Pinos o a los palacios de Gobierno para hacerles un homenaje. Y luego los partidos buscan abanderar sus campañas políticas con dichos personajes, porque sentimos que el triunfo es nuestro. Y cuando determinado árbitro expulsa a uno de nuestros jugadores en el Mundial de futbol nos sentimos ultrajados. Ese es otro triunfo robado.

¿Cuál era la visión del conquistador español y del indígena en los años de 1500 en la Nueva España? ¿Cómo nos sentimos a la fecha con ello? Octavio Paz puntualizaba que desde entonces hasta hoy nos sentimos también ultrajados. El primer triunfo robado de nuestra historia nacional. Y en la época moderna tenemos claros ejemplos de ese sentimiento del triunfo robado: Cárdenas en 1988 cuando “Salinas le robó la Presidencia” o López Obrador en 2006 cuando “la mafia le robó la Presidencia” y hasta un plantón hizo en Reforma. O López Portillo diciendo en pleno Informe “ya nos saquearon, no nos volverán a saquear”. Y ellos tienen éxito y trascienden porque se conectan con este sentimiento colectivo de la historia del supermercado.

Si pudiéramos darnos cuenta de que nadie ha robado a nadie nunca. El derrotismo por anticipado es nuestro peor enemigo y la justificación perfecta de nuestro fracaso de antemano. Nuestra baja autoestima no permite darnos cuenta que somos los autores de una profecía autocumplida: el fracaso de nuestro éxito, atribuible a un robo, especialmente a uno nacional o al menos colectivo. ¿Dónde queda la propia responsabilidad sobre nuestros éxitos y nuestros fracasos? En todo caso preguntémonos si queremos “vivir de prestado” con el ranking de Slim o si queremos modificar las condiciones en este país para que todos tengamos las mismas oportunidades que tuvo aquel para triunfar. En el momento en el que accedamos a darnos cuenta que las cosas dependen más de nosotros y menos de los demás, en ese momento habremos dado el primer gran paso.

http://www.federicoling.com y @fedeling

* Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

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