Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Las visiones del Papa

abril 30, 2011

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2059858.htm

Visiones del Papa

Federico Ling Sanz Cerrada*

Casi todos, en algún momento de nuestra vida, hemos estado en un evento multitudinario: un concierto, un mitin político, un evento religioso, un parque de diversiones o algo por el estilo. Es difícil hacerse notar en una multitud; todo mundo quiere estar más cerca del escenario o quiere llegar en primera fila, o bien, se pelea por obtener el mejor lugar posible para poder ver sin ningún obstáculo. Y en este contexto se me ocurrió también pensar -so pretexto de la próxima beatificación del difunto Papa Juan Pablo II- en las largas filas de personas que se apostaban en las banquetas y los camellones para verlo pasar; incluso en las misas masivas como en el Autódromo de los hermanos Rodríguez en la Magdalena Mixhuca en el Distrito Federal, o la concentración en el Estadio Azteca.

El Papa visitó mi ciudad natal de Durango en 1990 y mi padre nos llevó a verlo pasar por la avenida central “20 de Noviembre”. Creo que fueron menos de diez segundos la duración de su paso. Y las calles estaban llenas. Tampoco fue distinto en la Avenida Insurgentes en la Ciudad de México cuando salía de la Nunciatura Apostólica con rumbo a algún lugar determinado. Mucho menos la Basílica de Guadalupe, dentro y fuera de ella, fue la excepción a las concentraciones multitudinarias y este fenómeno se repitió ampliamente en todo el mundo.

Con más de la mitad con quienes he platicado y comentado el fenómeno anterior me he topado con una frase que me llama poderosamente la atención: “El Papa me vio, cuando iba pasando volteó hacia donde yo estaba y me miró”. La mayoría de las personas que han asistido a un evento de esta naturaleza y tuvieron la oportunidad de estar colocados en una posición cercana al Pontífice refieren que el Papa los vio. ¿Será esto totalmente preciso? No estoy seguro. Quienes hemos estado en un acontecimiento similar sabemos lo complicado que es.

No obstante lo anterior este pensamiento vuelto creencia y convicción de que el Papa volteó a ver a los ojos a (casi) todos los que estaban cerca de él refleja algo que es inherente al ser humano: la necesidad de ser visto. Todos queremos, en algún punto y en alguna medida, ser vistos. En este caso por el Papa -líder religioso de la gran mayoría de mexicanos- pero no es el único. Esta necesidad puede expresarse de otra manera y tiene otros canales para emerger a la superficie. Todos tenemos una serie de necesidades (materiales, emocionales o espirituales) que necesitan un cauce adecuado y requieren atención. Juan Pablo II atinaba a llenar la necesidad espiritual y emocional de muchas personas que se sintieron vistas -y tocadas en alguna forma- por él.

La reflexión me lleva a pensar en que si las necesidades que todos tenemos de ser vistos, reconocidos y queridos encuentran un anclaje en la mirada del “Pescador”, también en otros lados se reproduce el fenómeno y es nuestra responsabilidad saber cuáles son las miradas que están puestas sobre nosotros y lo que se espera de ello. Cuando un ciudadano pone sus ojos sobre su gobernante o su Presidente, sobre su Diputado o Senador, sobre su madre o su padre, sobre sus hijos, sobre sus amigos, está poniendo también su esperanza e ilusiones de algo: cariño, reconocimiento, amor, trabajo, salud, placer, etc.

El sentimiento colectivo del pueblo de México es que el Papa jamás lo defraudó -por eso lo volteaba a ver a los ojos de manera personal – en un ambiente de pesimismo o decepción política, económica, social o cultural. ¿Sabrán todos los legisladores, gobernadores y políticos que México tiene puesta su mirada sobre ellos y que está esperando que ellos mismos volteen, como Juan Pablo II, a verlos directamente y darles algo de lo que espera, como los consensos, el estado de derecho y la búsqueda del bien común?, ¿Sabremos los ciudadanos que México tiene sus ojos sobre nosotros esperando que lo miremos para darle algo de eso que espera de nosotros, como el trabajo diario, el respeto a la ley y la honestidad cotidiana? En la medida que seamos capaces de entender estas “visiones” podremos entender más a México y a nosotros mismos.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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comentarios

Incluso, me parece, que sí admiras una foto puedes experimentar la fuerza en la mirada. Siempre, al estar frente a un grupo de personas, la mirada es la mejor herramienta para proporcionar un mensaje. Saludos.

Héctor Sampieri

mayo 2, 2011

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