Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Pasiones en México

abril 26, 2011

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2052135.htm

Pasiones en México

Federico Ling Sanz Cerrada*

Se celebra en la Iglesia Católica algo que se conoce como el “Triduo Pascual” en la Semana Santa. Consiste en la celebración religiosa que agrupa al Jueves, Viernes y Sábado Santos. En este sentido me llama la atención el viernes porque se recuerda a la “Pasión” de Cristo, o bien, cuando muere en una cruz y el camino que recorre hasta ella llamado “Vía Crucis”, para llegar al monte “Calvario”. Esta enseñanza religiosa me remite indiscutiblemente a la “Pasión” que azota a nuestro país: la violencia.

Al hacer un recorrido por los hechos más relevantes de la coyuntura nacional me encuentro con muertes, secuestros, robos, ejecuciones, trata de personas, entre otros; pero especialmente me topo con la derrota de lo humano y de la dignidad; especialmente al releer con dolor y calma la narración de la matanza de San Fernando, en Tamaulipas.

Observo, como un “Vía Crucis” que nos lleva hasta el “Calvario”, el camino recorrido por aquellos ciudadanos inocentes que ahora están muertos y cuyos cuerpos ni siquiera han podido ser identificados.

Como dice mi amigo José Luis Antón, no es la derrota del Estado, o de las instituciones solamente, sino es la derrota de lo último que nos quedaba como personas y como sociedad. Cuando la línea de lo humano se cruza para convertir a los ciudadanos en súbditos y en esclavos, cuando una persona se vuelve solamente un puñado de instintos, entonces es indicativo que algo hemos perdido. Y esta es la “pasión” que sufre nuestro país, pero no aquella que nos impulsa a ser mejores, a ser más fuertes, a entregarlo todo por el amor que sentimos por otra persona, o las ganas y la emoción de vivir cada día haciendo algo que nos gusta. No es así. Esta pasión es aquella que sufre, que llora y que recorre lentamente el camino del dolor, de lo infrahumano, de las instituciones fallidas y corruptas, que junto con ellas, fallan a lo humano y lo corrompen, al grado de dejarlo sin esencia. Si para la filosofía el bien es todo aquello que promueve al ser, y el ser es lo que sostiene a la sustancia, es decir, al “logos”, “la razón”, este sendero de pasión, lleno de dolor, ha anulado por completo nuestro ser, porque la razón no puede sostenerse así, y no hay bien en nada de lo que estamos viviendo.

Hemos sido vulnerados y corrompidos por nuestra propia sociedad. Las instituciones han fallado, no porque estén bien o mal diseñadas, sino porque se nutren de la misma sociedad que vulnera, que falla y que corrompe. Ninguno estado, política o institución podrá ser mucho peor, ni mucho mejor que el promedio de la sociedad de la cual se nutre. Es solamente un reflejo. Para Hegel, el Estado no es más que el reflejo de la nación y del pueblo, de las personas. Luego entonces, por más que queramos disimular la verdad y dejar de ver aquella imagen terrorífica que tenemos frente a nosotros, no podemos: la pasión que azota a nuestro país, la violencia que presenciamos todo el tiempo en los medios de comunicación es justamente la fiel imagen de nosotros mismos y de nuestras propias pasiones y violencias. Esos somos.

Mientras el Estado y las instituciones, la cultura, la educación, la economía, la política o los partidos pasen por alto este detalle, jamás serán -ni seremos-, capaces de cambiar las cosas. Para acabar con el crimen organizado, la violencia y la corrupción, primero hay que entender que la sociedad, en una buena parte, ha sido ella misma la que no ha querido -ni querrá-, acabar con el problema. ¿Las causas? Esas podremos discutirlas más adelante. Pero todo intento de mejorar, de cambiar, de volver a nuestro país una nación de leyes y de Estado de Derecho, necesariamente tiene que pasar por el convencimiento propio y social de que esa es la mejor manera de avanzar. Eso en política se llamaría “Legitimidad”.

La Semana Santa ha servido como pretexto para reflexionar sobre la “Pasión” de México. En la religión Católica, después de la pasión viene la “Resurrección” (con todo su esplendor). Ojalá a nuestro México le espere lo mismo: volver a la vida cuando todo parecía muerto.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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