Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Mafalda y Platón se vuelven a casar

marzo 7, 2011

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n1983426.htm

Mafalda y Platón se vuelven a casar

Federico Ling Sanz Cerrada*

Camila y Luciana tienen siete y un año respectivamente. Ellas son las hijas de Horacio. Mi buen amigo se dedica a organizar eventos, como ya lo había mencionado anteriormente, y hace ocho años se casó con su esposa Nuria en Veracruz. Ella llegó un poco tarde a la misa. Entre risas admite que a pesar de que ahora se gana la vida entre la logística y la organización para que las cosas salgan bien, en aquella ocasión estaba tan nervioso que olvidó mencionarle a su mujer que la misa se había adelantado una hora.

No solamente se casaron de esa manera. También hubo una boda civil, evidentemente, y posteriormente una boda “mexica” y una boda “esotérica”. No me platicó en qué consistía la esotérica, pero la mexica al menos tiene como pieza fundamental a la “palabra”. Es decir, aquellas cosas que los amigos del novio le dicen a la mujer, y los amigos de ella le dicen al contrayente. La palabra que se transmite, los sentimientos y los deseos que se regalan son lo más importante que tenemos para dar a los demás; el resto va y viene.

Nuria es una apasionada lectora de Mafalda y Horacio de Platón. Cuando él le propuso matrimonio a ella lo hizo con una etiqueta fabricada a la medida en una botella de vino especialmente dedicada para esto. En ella, le propuso que Mafalda y Platón convivieran y envejecieran juntos; porque cuando Horacio le decía cosas a Nuria sobre los “Diálogos” ella le refutaba con Mafalda. De pronto vino a mi mente a Mafalda criticando el “Mito de la Caverna”; al final del día, la idea de la justicia de ambos es coincidente.

Hace unos años, Horacio y Nuria se separaron y acabaron divorciados. A veces, las cosas no funcionan. No obstante lo anterior, él veía a Nuria cuando visitaba a Camila, su hija. Y después de un tiempo los caminos volvieron a encontrarlos y terminaron juntos otra vez, es decir, están viviendo de nueva cuenta su noviazgo. Y aunque Nuria no lo sabe del todo, a menos que haya estado leyendo esta columna semanal, Horacio quiere volver a casarse con ella.

Me platicó muchas cosas, por ejemplo, los planes que tienen ambos de irse a vivir al campo, donde puedan estar en contacto más cercano con la naturaleza y puedan criar a sus hijas en un ambiente diferente, que no sea la ciudad de concreto en la que habitamos. Quieren establecer un negocio también, pero aún no definen de qué. Por supuesto, como fanático del jazz y del vino tinto que soy, le sugerí una tienda gourmet-deli donde vendieran vino, queso y prosciutto y tocaran jazz en vivo los miércoles y sábados por la noche.

Cuando le pregunté a Horacio sobre cómo y cuándo le iba a volver a proponer matrimonio a Nuria me contó que destruyeron todos los antiguos símbolos de su matrimonio: el anillo de compromiso, las argollas matrimoniales, etc., para dar paso a los nuevos. Un nuevo compromiso que echa raíces en otros terrenos requiere, además, de nuevos signos. Y va a comprar un anillo de compromiso y se lo entregará de nueva cuenta a Nuria. Sobre la fecha y la manera en que esto habría de suceder, Horacio se puso bíblico y me contestó: “Nadie sabe el día y la hora”. Pero tiene muy claro que podría ser un viaje, en Europa o en América, donde visitaran antiguas ruinas de nuestra civilización, como símbolo de aquello que ya pasó y como testigo de lo que habrá de construirse de ahora en adelante.

Le llamé “matrimonio por reelección”, porque la historia de Horacio me recuerda que siempre hay oportunidad para empezar de cero, no importa el pasado, y volver a construir aquello que no funcionó. El único requisito es que sea por nuestra propia elección y decisión. Si ya una vez lo elegimos y queremos volver a intentarlo, hay que “reelegir” el camino y comprometernos con él. Nunca es tarde para volver a empezar. Lo digo para mí y para mi relación con mi patria, que es México; siempre hay manera de “reelegir” lo que más queremos.

http://www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

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comentarios

Buena columna. Lectura amable y fluída. Me parece que la vida es reelección constante. Reelección que sería fructífera si se plantea antes que actuar motivado por dificultades o sentimientos.

Juan Pablo Lagunas

marzo 7, 2011

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