Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Ciclos renovados: battaglieri ligeros

febrero 1, 2011

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n1926216.htm

Ciclos renovados: battaglieri ligeros

Federico Ling Sanz Cerrada*

Comienzo estas líneas después de tener una semana complicada. Hubo una serie de cambios en mi trabajo que me obligaron a tomar acciones diferentes a aquellas que ya había anticipado desde hace meses. No obstante lo anterior, siempre se pueden decir unas cuantas cosas al respecto. Al toparme en pleno pasillo laboral a mi buen amigo Horacio Robles, empezó una amena charla sobre cambios y continuidades en la vida. Me platicó un poco la historia de su matrimonio. Posteriormente le solicitaré autorización para contar mis reflexiones al respecto. De forma inmediata al menos me viene a la mente que nuestra vida cotidiana está llena justamente de ambas cosas: de cambios y de continuidades.

¿Cuáles son los cambios y cuáles las cosas que cambian en el día a día? Hace tiempo escribí sobre los cortes de caja. Hay algunos que son obligados y otros que, naturalmente, llegan de acuerdo a las fechas. En primer lugar puedo pensar que al comenzar el año 2011 siempre habrá un buen pretexto para hablar de nuevos ciclos. Todos siempre hacemos propósitos y nos fijamos ciertas metas que deseamos cumplir durante los meses venideros.

Al ordenar mi oficina y todos los papeles que en ella se encuentran, descubrí muchos que francamente son útiles. Uno guarda muchas cosas porque considera que serán necesarias posteriormente y la mayoría de las veces no es así. Trituré una serie de documentos, desde papeles viejos hasta una vieja receta para hacer la masa de una pizza. Para este hecho en particular me gusta aplicar la frase de “viajar ligero de equipaje”. Y por supuesto, se hace la referencia no solamente a aquellas cosas que están arrumbadas en la bodega o en los archiveros, sino en tanto aquello que guardamos en nuestra mente y en nuestro recuerdo y no permiten que avancemos en la vida de forma ágil.

La renovación, los cortes de caja y los ciclos que se renuevan son un pretexto perfecto y una ocasión propicia para deshacernos del exceso de equipaje que muchas veces es inconsciente. Cuando decidimos pasar por el tamiz de lo importante a todo aquello que venimos arrastrando, descubrimos que lo verdaderamente trascendente es realmente poco y, por lo tanto, solamente vale la pena conservar lo poco que cumple con este perfil y requisito. Y además, hay algo importante, porque así como en el ámbito personal venimos arrastrando cosas viejas y anquilosadas, también colectiva y socialmente hablando cargamos con una serie de lastres que nos obstaculizan cada vez más. Se me ocurren las viejas tradiciones conservadoras, los hábitos y costumbres antiguas, la vieja manera de hacer las cosas, la inmovilidad de algunas normas y leyes por el simple hecho de que “así fuimos fundados” o “siempre se ha hecho así”.

¿Y si por ejemplo comenzamos a dejar atrás todo eso y empezamos a modificar ciertos hábitos y costumbres para caminar con paso veloz? No sé, pero barrunto que todo aquel que tiene la capacidad de renovarse, de reinventarse, de cerrar ciclos pasados y comenzar los nuevos con paso ágil y ligero de equipaje, efectivamente para adaptarse mejor a los nuevos retos y circunstancias que la vida nos impone de forma inherente.

Entre las sociedades, los países y las naciones sucede lo mismo. Aquellos que tienen la capacidad de encontrar nuevos caminos, dejar atrás las viejas andanzas y renovarse continuamente para adaptarse siempre al contexto en el que están inmersos, estarán a la vanguardia. Me gusta esa frase de San Ignacio de Loyola cuando describe a los jesuitas: “Son la caballería ligera”, es decir, aquellos que buscan renovar continuamente y romper el viejo molde. ¿Qué tal si nos convertimos en la caballería ligera entonces? Cuando hablábamos la semana pasada de batallas para 2011 decíamos que hay pocas luchas que valen la pena. Propongo ahora una renovación constante, una adaptación, ser “battaglieri” a modo “ignaciano”, es decir, la “caballería ligera” que se moldea y adapta, que lucha de modo versátil y flexible y se adapta a las circunstancias y no le da miedo romper paradigmas anquilosados. Y por decantación, como siempre he sostenido, si logramos ello en nuestro interior, seguramente y a la larga comenzará por notarse de forma colectiva. He aquí los nuevos “battaglieri ligeros”.

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

https://federicoling.wordpress.com y @fedeling

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