Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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¿Prioridades en dinero o en discurso?

noviembre 16, 2010

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n1853898.htm

¿Prioridades en dinero o en discurso?

Federico Ling Sanz Cerrada*

El día de hoy es altamente probable que el Decreto de Presupuesto de Egresos de la Federación esté aprobado o en vías de ser aprobado por la Cámara de Diputados. Sabemos que es facultad exclusiva de ella hacerlo por el artículo 74 de la Constitución, donde se la confiere en la fracción IV. Es interesante analizar los distintos rubros que marca el paquete económico enviado al Congreso por el Ejecutivo Federal, pues se pueden identificar rápidamente donde están las prioridades. Estoy convencido que, para saber qué cosas le son importantes a alguien hay que observar cuánto dinero le destina a dicha actividad. Por ejemplo, alguien puede decir: “prefiero pagarme un carro de lujo último modelo que un posgrado”, o bien, alguien optaría por utilizar la mitad de su sueldo en una partida de póquer en lugar de comprar una vajilla nueva para la cocina, o en hacerle adaptaciones a su automóvil o comprar medicamentos si se encuentra enfermo. Lo que trato de decir es que a través del gasto se pueden identificar las prioridades de una manera sumamente clara.

En este sentido cuando alguien dice que determinado tema es sumamente importante, mucho más que algún otro pero no le destina un solo centavo, quiere decir que no es tan importante como en realidad pensaba. Por poner otro ejemplo, si un padre de familia le asegura a su esposa que una de las prioridades es mantener su hogar en perfectas condiciones para que la familia se desenvuelva bien, pero no le destina un solo peso a este rubro y en lugar de ello se gasta su dinero en comprar una pantalla de LCD con tecnología LED de un elevado costo, entonces algo anda mal: el gasto o el discurso. No hay congruencia. Si las prioridades que se enuncian en el discurso no se ven reflejadas en el gasto, luego entonces, no hay correlación y se deben cambiar las prioridades del discurso para que las cosas tengan sentido, o bien, se debe reasignar el gasto. Pero sucede que muchas veces es más fácil para el padre de familia de nuestro ejemplo mantener el discurso y cínicamente comprar la pantalla de televisión. Seguramente no quiere confrontarse a su esposa diciendo que va a comprar la televisión en lugar de hacer arreglos al hogar. Y dado que el discurso está bien en cuanto a qué cosas son importantes, prefiere mentir y gastar el recurso en lo que realmente quiere.

Pues exactamente así sucede con el Presupuesto de Egresos de la Federación. Para el año 2011 se han proyectado cerca de 3.3 billones de pesos, de los cuales solamente 2.5 billones corresponden al gasto programable. Los otros 800 mil millones ya están comprometidos. Y de los 2.5 billones que quedan para ser asignados, el gasto corriente se llevará cerca de 2 billones y los rubros de inversión lo que resta, de acuerdo con las cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. En cuanto a infraestructura, en 2011 se destinarán cerca de 588 mil millones de pesos a “inversión física” en todos los ramos. Estos datos son importantes porque permiten analizar de forma somera que la gran cantidad de asignaciones presupuestales se están distribuyendo para el gasto corriente de todos los ramos, de los 3 Poderes de la Unión, organismos autónomos, etc. Y solamente la cuarta parte se está destinando a invertir en infraestructura, por ejemplo, o proyectos de inversión que redunden en un mayor crecimiento de nuestra economía.

No critico las asignaciones de gasto corriente, porque el funcionamiento del Estado requiere de los recursos para que se hagan bien las cosas; lo que molesta es la inagotable corrupción sindical, los privilegios fiscales para grandes empresas, el despilfarro de muchos funcionarios o legisladores sin sentido de la decencia, que en conjunto muchas veces acaba por dañar la imagen del gasto corriente. Pero también es necesario hacer un balance de dónde están nuestras prioridades. Tanto legisladores como funcionarios hablan de invertir más, por ejemplo, en infraestructura, pero allí está el discurso que, me parece no se refleja mucho en el presupuesto. Ojalá optemos por reasignar el gasto a rubros tan importantes como éste o el desarrollo social.

https://federicoling.wordpress.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

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