Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Puntadas del Bicentenario

septiembre 27, 2010

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n1785875.htm

Puntadas del Bicentenario

Federico Ling Sanz Cerrada*

La recuerdo después de comer, al dar un sorbo a su café preguntándome al tiempo: “¿Qué color crees que se vería mejor en una bufanda? Porque tengo que decirte que estoy tejiendo una para mi novio, pero no estoy segura del color y del grueso de la misma”. Yo respondí extrañado que cómo era posible determinar el grueso de la bufanda. Asumí que los estambres tienen un grosor determinado y que, por tanto, no podría modificarse. Ella me contestó que no. Que justamente el grosor de la bufanda dependería del número de hilos con que lo hiciera y sobre todo de la puntada con que la tejiera. Abundó, además, en la forma en que punto a punto la bufanda cobraría la forma y el grosor deseado.

Y tiene toda la razón. La bufanda, como muchísimas otras cosas en la vida, depende de la puntada con que se teja. Se me ocurrió el ejemplo de una relación de pareja, donde cada pequeño acto, como llamar por teléfono todas las mañanas con el único propósito de desear un buen día, o comprar un poco de queso de cabra con arándano para preparar esa cena que tanto le gusta, o ir al cine o comprar un helado, va tejiendo, punto por punto la relación y la fortalece. El “grosor de la bufanda” en una relación también se puede determinar por la puntada. Una a una, las cosas van cobrando la forma que queremos conforme las tejemos. No se puede obviar ninguna de ellas y aisladamente tal vez parezcan insignificantes, pero así es justamente como se construyen los grandes proyectos que valen la pena.

En México acabamos de celebrar el “Bicentenario de la Independencia”. En múltiples spots publicitarios se puede constatar la leyenda que dice “200 años de haber iniciado la construcción de la Patria”. Y es cierto. Si nos ponemos a pensar detenidamente, la Patria es el resultado de infinitas puntadas que durante este tiempo se han hilvanado en todos los rincones del país, dando como resultado la realidad que hoy conocemos. Con las cosas buenas y las cosas malas, todas son consecuencia de aquellos pequeños actos que, entrelazados, tejieron nuestra “bufanda” actual.

Pero lo más importante sería preguntarnos cuál es la realidad que nos espera de ahora en adelante. Porque si bien la que hoy conocemos es el resultado de una serie de acciones que tuvieron lugar en el pasado, y que punto por punto nos hilvanaron el tejido que poseemos, de esa forma tenemos que ser conscientes de que la realidad del mañana dependerá de las puntadas que hoy decidamos tejer. Cada una de estas puntadas, aisladamente, parecerán insignificantes. Muchas veces el resultado de nuestros actos no se reflejará inmediatamente en el exterior, o bien, tardará tiempo en hacerlo. Pero debemos saber que aquellas cosas que tejamos entre todos, para bien y para mal, habrán de determinar el tipo de país que tendremos el día de mañana.

Nuestra vida y nuestra realidad están plagadas de cotidianeidad. Es decir, son esos pequeños actos que todos los días nos exigen un esfuerzo constante lo que nos va forjando. Precisamente, cada uno de esos actos diarios y cotidianos son lo que nos determina y lo que establece el rumbo por el que habremos de caminar. Y muchas veces nos quedamos esperando el “milagro de lo extraordinario”, pero debemos admitir que esos suelen no ocurrir con frecuencia. Que nuestra rutina, nos canse o nos aburra, es ella la que posee el poder transformador de nuestra realidad personal o política. Y es también a ella a la que solemos despreciar y subestimar, tachándola de que es “poca cosa”. Pero como con la bufanda, es justamente cada puntada que, juntas, forman el tejido colorido que tanto deseamos.

Pensemos entonces qué país queremos para los próximos años. Y pensemos que tenemos el tejido en nuestras manos. Las puntadas que decidamos tejer en este momento nos habrán de determinar. Si nos miramos como entes aislados tal vez corramos el riesgo de no dar importancia a nuestras cotidianas acciones, pero debemos saber que son ellas las que habrán de forjar el México del mañana. Y son ellas, las pequeñas y cotidianas acciones, las que poseen el poder transformador.

https://federicoling.wordpress.com @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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