Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Un ordenador (psíquico)

septiembre 5, 2010

Hola amigos,

Les comparto mi artículo de ayer. Ojalá les guste.

Abrazo,

FL

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n1770757.htm

Un ordenador (psíquico)

Federico Ling Sanz Cerrada*

Imaginemos que nuestra casa se encuentra en desorden. Está la envoltura de un sandwich que cenamos el día anterior, una botella de refresco vacía, y la ropa tirada por todo el cuarto. En el sillón de la sala está la corbata y el saco del traje que ni siquiera está colgado en el clóset. Supongamos que esa mañana nos levantamos de prisa y salimos corriendo al trabajo; no hubo tiempo de arreglar nada. ¿Cuál es la diferencia entre un día en el que decidimos salir sin recoger nuestro departamento, o bien, cuando antes de salir ordenamos todas nuestras cosas?, ¿en dónde radica la diferencia?
Pensemos ahora en nuestro lugar de trabajo. La mayoría de las personas lo hacen sobre una mesa o un escritorio. Y en muchas ocasiones hay papeles, hay organizadores de asuntos, hay plumas y lápices para escribir. A veces hay un teléfono o un archivero o un librero. Supongamos además que tenemos una enorme lista de pendientes que se deben resolver y tienen que ir despachándose poco a poco. Pero no podemos concentrarnos porque el escritorio está desordenado, los papeles están revueltos y no se distingue a qué asunto pertenece cada uno. ¿Hay diferencia entre un escritorio desordenado y uno que está ordenado, o que al menos tiene cierta lógica, aunque parezca desordenado?

En el caso de los ejemplos planteados anteriormente me parece que existe una diferencia significativa entre ambas situaciones (orden o desorden). No quiero generalizar porque existen personas que se sienten cómodas con cierto nivel de desorganización. Probablemente ello les otorgue una sensación liberadora, pero al final de cuentas es dentro de ellos en donde deberían liberarse de lo que les aprisiona. Pero en general, cuando no podemos poner orden en nuestra cabeza y en nuestro pensamiento, o bien, en nuestros sentimientos, comenzamos por ordenar lo que sí podemos: el exterior que depende de nosotros, como la casa o la oficina. Es decir, las cosas materiales de afuera que están a nuestro alcance y los sistemas que tenemos para ordenarlas constituyen un ordenador psíquico. Son meramente simbólicos y son proyecciones de lo que en realidad traemos dentro o de las cosas a las que verdaderamente queremos ordenar o desearíamos sistematizar.

Un caso que me parece profundamente significativo para generar esta organización u orden del que estamos hablando son los “cortes de caja”. Sirven para tener un pretexto para volver a empezar, para reconocer lo que no está bien y cambiar de ruta. Tal vez no se pueda volver a comenzar alguna tarea importante, cambiar un hábito o corregir una acción de manera inmediata y mágica; requerirá tiempo, pero al menos, hacer una revisión cada cuando y cuando sirve para ordenarnos psíquicamente. Si todos los días antes de dormir o antes de empezar a trabajar hacemos un corte del día y generamos una lista priorizada con nuestros pendientes, probablemente el día rinda más. Evitaremos la distracción y podríamos concentrar esfuerzos de manera más focalizada en aquello que vale la pena.

Quizá esta es la razón del origen del término: “corte de caja”. Es decir, los negocios que al terminar la jornada o el día revisan cómo les fue. Y de allí rediseñan el plan para el día siguiente o para lo que venga. Y esto les permite caminar con mucha mayor certeza por el rumbo que han escogido transitar. Y de allí entonces se aplica el concepto para “cortes de caja” emocionales, personales, sociales, laborales, económicos, y hasta políticos.

Los seres humanos requerimos rigurosamente los “cortes de caja” porque sirven como ordenadores psíquicos. Porque ordenando lo de afuera creemos que se ordena lo de adentro: nuestra mente, nuestras emociones, nuestros pesares o nuestros sentimientos y pensamientos. No siempre se logra, pero nos ayuda a caminar más ligeros, más ciertos, más seguros, menos cargados. Y si de esta manera funciona en lo personal, ¿por qué no habría de funcionar en lo colectivo, en lo político? El jueves vivimos un “corte de caja” político desde la Presidencia de la República con el IV Informe de Gobierno. ¿Y si lo usamos de pretexto para hacer un corte de caja más amplio? En una de esas el ordenador psíquico funciona…

https://federicoling.wordpress.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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