Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Verse de otra forma

julio 31, 2010

Hola amigos,

Me gustaría compartirles mi artículo de hoy, ojalá les guste:

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n1728404.htm

Verse de otra forma

Federico Ling Sanz Cerrada*

Cambiar no es fácil; requiere mucho tiempo y un trabajo intenso. Implica profundizar en los mecanismos que operan y condicionan la conducta por motivos que muchas veces, ni siquiera conocemos. El cambio personal, ese que conlleva la transformación de la persona en algo distinto, es justamente uno de los más complicados. Porque aquellos valores que originan actitudes dentro de nosotros, y luego los mecanismos que nos llevan a actuar de determinada manera tardan muchos años en formarse. Se aprenden desde pequeños y se consolidan poco a poco. No es un proceso consciente. Por tanto, cuando una persona se decide a cambiar, requiere entrar poco a poco en las profundidades de sí para conocerse mejor y descubrir cuáles son los motivos de su conducta.

Imaginemos a una persona que se ha decidido a bajar de peso. Primero que nada tiene que descartar un problema orgánico que cause su obesidad. Posteriormente debe saber si su problema es una falta de actividad física, y sobre todo, la compulsión de comer todo el tiempo o no controlar las cantidades de comida que se come. Una vez que ha identificado que su problema es, por ejemplo, comer compulsivamente, viene el paso más complicado: identificar las razones de por qué lo hace. Para ello podría hacerse algunas preguntas como ¿qué significa la comida para mí?, ¿por qué necesito llenarme de algo, en este caso comida?, ¿qué es lo que estoy buscando para mi vida y que solamente encuentro en la comida?, ¿será que estoy comiendo por desesperación, ansiedad, depresión, etc.? Esto implica un trabajo interno complicado: vernos en el espejo de la realidad y descubrir las cosas que nos duelen nunca ha sido fácil.

Pero los cambios más importantes no se logran si las personas no nos decidimos por entrarle de lleno a lo que verdaderamente somos. Uno puede cambiar ciertas cosas superficiales, pero, mientras no haga cambios que impliquen modificar la conducta, la actitud y los valores, seguiremos en el mismo camino. Y en este sentido, si la conducta refleja la actitud que tenemos en nuestro interior, y a su vez ésta refleja los principios por los que nos dejamos guiar, hay que ser capaces de cuestionarnos si esos valores fundamentales son los correctos. Quiero destacar que no hablo de cuestiones morales; de lo que está bien o mal. Estoy hablando, por ejemplo, de creencias que tienen el rango de principios como por ejemplo: la mejor manera para educar a un hijo según nosotros, la simpatía por un determinado partido político, la mejor forma de relacionarnos con los demás. Todo eso, en nuestro interior, juega el rol de “principio” y por tanto, determina nuestra actitud y posteriormente nuestra conducta.

Si descubrimos que la forma que tenemos para relacionarnos con los demás no está dando resultados y nos estamos quedando solos, tal vez sea momento de pensar en cambiar ese “principio” que está en nuestro interior, para hacerlo de otro modo. O bien, si las diferencias con el partido político por el que siempre hemos votado se hacen cada vez mayores, entonces es momento de cuestionarnos si hemos elegido bien el partido. La capacidad de reacción para cambiar es justamente lo que no resulta nada sencillo.

Darse cuenta de que hay algo en lo que creemos profundamente y que merece ser cambiado, implica la posibilidad de ser diferentes también. Implica al verdadero cambio. Me parece, con mucha certeza y seguridad, que el primer paso es acceder a pensarse, a imaginarse, a verse de otro modo. Si la persona que tiene sobrepeso accede a verse como alguien delgado, o si bien, uno cree en determinado partido político y uno accede a verse votando por otro partido, o incluso más allá, si alguien accede a pensarse y a verse a sí mismo como un padre de familia que actúa diferente con sus hijos, entonces, ha dado el paso más importante.

Nada cambia de forma espontánea. Requiere un largo proceso sistemático y a profundidad. Pero el primer paso es acceder a vernos a nosotros mismos de otra manera. Vernos de otra forma es comenzar a cambiar. Porque como dije, lleva implícito el detonante para ser diferentes y lograr un cambio verdadero.

https://federicoling.wordpress.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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