Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Errores de percepción (II)

julio 24, 2010

Hola amigos, les comparto mi artículo de hoy. Ojalá les guste!

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n1719991.htm 

Errores de percepción (II)

Federico Ling Sanz Cerrada*

Hace una semana escribí sobre lo confuso que pueden llegar a ser los mensajes en las redes sociales. Básicamente propuse que la ausencia de lenguaje no verbal en las mismas le restaba capacidad al propio mensaje para transmitir con precisión e integridad aquello que se quiere comunicar. Argumenté que los mensajes escritos en internet se prestaban para que tanto el emisor, como el receptor del mensaje, tuvieran errores en la percepción del mismo. La ausencia de todos los elementos que componen al mensaje y a la transmisión de éste podría ser perjudicial para la comunicación efectiva.

No obstante, recibí muchos comentarios al respecto de quienes leyeron dicho texto. Algunos defendieron la palabra escrita. Mi buena amiga Alexa argumentó a favor de este tipo de mensajes escritos. Y describió con precisión y fluidez el impacto que puede llegar a tener una carta de amor, una carta de un padre a un hijo, un poema, o simplemente las líneas que se dirigen los amigos entre sí. Además, esta defensa la hizo por escrito, obviamente.

He pensado durante este tiempo en lo que me dijo Alexa y creo que tiene razón. Sin embargo, me gustaría profundizar más en los “errores de percepción” que muchas veces cometemos en este tipo de cosas. Sostengo mi afirmación de que los mensajes en las redes sociales están sujetos a interpretaciones erróneas; más allá de las palabras escritas en una carta. ¿Cuál es la razón de esto? Me aventuro a pensar en algunas razones. La primera de ellas es que la carta tiene, por lo general, un solo remitente y un solo destinatario; y sucede que son conocidos, amigos, o hasta una pareja. La carta no está sujeta al escrutinio público y parte de una relación previa entre el emisor y el receptor del mensaje. Un mensaje en Facebook, por ejemplo, es del dominio público y no necesariamente está dirigido a un solo destinatario. Ponemos mensajes para que “el público” los capte, los entienda y los interprete. El error de percepción más común que ocurre al pensar en las redes sociales es aquel que se comete deliberadamente. Es decir, aquel mensaje que se publica con la intención de “no ser claro”. De lanzar palabras al aire, a sabiendas que pueden tener varias interpretaciones; y que lo hacemos para que las capte de la mejor manera quien sea. Por ejemplo, al dejarle un recado a un amigo, se puede hablar de una mujer. Y además de contarle a mi amigo de cierta mujer, estoy lanzando un mensaje para mi ex novia. Y al mismo tiempo estoy enviando otro mensaje para otras mujeres. Las cartas (o correos electrónicos) fuera de este ámbito no son tan susceptibles de esto. Quien envía el mensaje tiene que comprometerse con él. Hay menos márgenes para las equivocaciones.

En otro orden de ideas y en el plano político, recientemente escribí un artículo multimedia para una revista electrónica llamada “Escrutinio” donde sostengo la hipótesis de que los errores en la percepción se derivan de hacer suposiciones que no podemos comprobar. Por ejemplo, en este caso sostuve que los recientes cambios en el Gabinete se dieron dentro de una “caja negra” donde la toma de decisiones es opaca. ¿Cuáles fueron las razones por las que el Presidente operó dichas sustituciones? No podemos saberlo. Solo podríamos suponer, pero corremos el riesgo de equivocarnos. Si decimos que fue por inoperancia política, por presiones de la oposición o por pleitos internos, tal vez tengamos razón. Pero, ¿y si dichos cambios fueron por razones personales de los mismos funcionarios que ya dejaron su puesto?, ¿qué tal que nos equivocamos en nuestras suposiciones por completo? No podríamos elaborar elucubraciones políticas basándonos en suposiciones. Y este es el riesgo. Estos son los errores de percepción que muchas veces cometemos.

Por eso resulta tan importante que quien emite un mensaje se comprometa con él. Como quien escribe una carta de amor a su pareja. Y también que no caigamos en los errores de presuponer cosas, de lanzar mensajes con varios destinatarios. Mucho menos de deducir cosas de las decisiones de otros que francamente no conocemos. La consistencia personal ante todo, que de allí viene la colectiva.

http://federicoling.wordpresss.com y @fedeling

* Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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