Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Ande… ¡Anímese!

julio 6, 2010

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n1694340.htm

Federico Ling Sanz Cerrada 
Ande… ¡anímese!
El Sol de México
3 de julio de 2010

Escribo esta columna justo después que Argentina nos regresara a casa con los sueños empacados y la amargura de volver a quedarnos en el “ya merito”. La verdad, aunque nunca he sido un aficionado fanático, no me deja de pesar la derrota de nuestra Selección, por muchos motivos, el primero, que como muchos, yo también quería ver al “Tri” en el ya desgastado quinto partido, sin mencionar claro que me duele ver la cara de la gente desilusionada y los rostros apretujados tratando de contener el llanto; por extraño que esto parezca.

Sin embargo, sigo siendo creyente que este tipo de lecciones no deben pasar de largo, y no se trata sólo de volver a criticar a todos los funcionarios de la FMF o de señalar los errores de Aguirre (honestamente, mi conocimiento técnico del futbol raya en la vergüenza). No, se trata nuevamente de ver qué podemos hacer cada uno desde nuestra propia esfera.

Antes del juego contra Argentina, estaba yo comprando un café y mi habitual oído de radar no pudo evitar escuchar a una señora diciéndole a su hija adolescente que México iba a perder y que estaba tan segura que estaba dispuesta a apostarle todos los regalos de un año (cumpleaños, Navidad, y otros que ya no recuerdo). Sin pensarlo y sin poder evitarlo, volteé y le pregunté mostrando un cierto agravio, casi como si me estuvieran traicionando: ¿está apostando en contra de México?, a lo que me respondió afirmativamente y añadió: “no me malentienda, yo quiero que gane México, pero creo que no tiene nivel para hacerlo”. Después de este incidente, sólo pude pensar en los muchos que se encuentran en idéntica situación y lo único que me vino a la mente es que ¡no se vale! Todos quieren que gane México, pero están dispuestos a apostar en contra de él, ya sea con el fin de probar su punto o simplemente por alguna ganancia personal. ¿Déjà vu? A mí sí me genera múltiples reminiscencias, y más allá de enumerar todas las situaciones que se presentan diariamente con comportamientos similares quiero señalar la incongruencia y la incoherencia. Como señala el refrán “tus hechos hablan tan fuerte que no se escucha lo que dices”.

Si de verdad queremos que nuestra selección y nuestro país avancen, levantemos pues nuestra voz ¡actuando! Queremos una selección ganadora, entonces apoyémosla incondicionalmente, cuando los enemigos son más fuertes es cuando más se necesita de soporte firme y verdadero de todos nosotros. Cierto, ahorita ya no se puede remediar la situación, pero una vez más, tenemos la oportunidad de reconstruir, de aprender, de mejorar, no sólo al equipo, sino nuestra propia actitud. Lo mismo para todas las tragedias que nos aquejan, personales y sociales. Yo creo en México, yo creo que detrás de esa máscara de resignada aceptación, late en los más de 100 millones de corazones de todos nosotros el coraje de levantar la cara y mirar sin miedos los retos que tenemos en frente. Somos un gran país, somos un gran pueblo, hay gente brillante, entregada, honesta y comprometida y en verdad estoy convencido que no hay objetivo que no podamos alcanzar, sólo hay que tener el valor de tomar el rumbo necesario. Parafraseando a J.K. Rowling, estamos en la encrucijada entre hacer lo correcto y hacer lo que es fácil y tenemos la talla para enfrentarnos a nuestros propios temores.

Quiero cerrar esta columna con una última frase que tomo del I Ching: “Procura hacer avances en la construcción del bien en vez de luchar contra el mal”. Esa es la receta, así de simple. En vez de lamentarnos por el mal arbitraje, los descuidos, los errores propios o los aciertos de otros, preguntémonos qué podemos hacer para corregir lo que no nos gusta. En vez de señalar culpables, de inventar creativísimos insultos o llorar por lo que no se pudo hacer, hay que sonreír por lo que sí se puede. Cuesta trabajo, pero nada que valga la pena se nos da en bandeja de plata. ¡Yo creo en mi país! ¡Yo creo en México y apuesto por él! Ande… ¡anímese!, de verdad vale la pena.

https://federicoling.wordpress.com y @fedeling

* Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

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