Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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¿Me puedo gobernar?

mayo 16, 2010

Hola amig@s,
Les quiero compartir el artículo de ayer sábado.
A ver qué les parece.
Abrazote fuerte!
Fede
 
http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n1635267.htm

¿Me puedo gobernar?

Federico Ling Sanz Cerrada*

Hace algunos días me contactó mi buen amigo Diego de la Mora y me sugirió escribir sobre la democracia y el gobierno; pero no desde el punto de vista clásico. En esta ocasión – y me llamó poderosamente la atención – propuso la idea de “autogobernarse”. Decía que los ciudadanos tenemos que ser capaces, por cuenta propia, de gobernarnos a nosotros mismos y entre nosotros mismos, y entonces, una vez hecha nuestra parte, el gobierno debería aportar lo que falta. Mencionó que su esposa opinaba lo contrario. Ella afirmaba que justamente el gobierno existía para todos aquellos que no podían controlarse ni gobernarse propiamente.  Y tal vez tenga razón ella. O él. O ambos. Personalmente creo que los dos tienen un punto válido. Me recordó, figuradamente hablando, la dualidad de propuestas de Hobbes frente a Rousseau. Uno decía que en forma natural el hombre era “lobo del hombre” y que no podía gobernarse sin el miedo de uno más fuerte, y el otro afirmaba que el hombre, naturalmente, era un “buen salvaje”. ¿Quién tiene la razón? Creo que ambos, una vez más, tienen un punto válido. Si las leyes funcionan es porque los ciudadanos estamos dispuestos a cumplirlas, no porque sean perfectas. Pero esto requiere un compromiso personal. Y para ello se me ocurren una infinidad de ejemplos de la vida cotidiana.

En diversas ocasiones seguramente habremos tenido la oportunidad – y humana tentación – de no hacer las cosas conforme creemos que están bien hechas; seguramente en más de una ocasión podríamos haber “copiado” en un examen, o robado una mercancía del supermercado mientras nadie nos observaba. Si fuimos suficientemente honestos para no cometer la falta, entonces, ¿cuál es la razón por la que no hicimos eso? Creo que se trata de una cuestión de ética. En este punto, no importa si hay alguien que nos vigila o nos cuida, lo que importa verdaderamente es que en nuestro interior creamos que las normas se cumplen por una razón y esa razón es válida para nosotros, y por eso nos abstenemos de las conductas ilícitas.

Llevado a cierta escala, la capacidad que cada persona tiene para ponerse límites, para actuar conforme a las reglas del juego y para conducirse éticamente, son los soportes del gobierno exitoso. Entiendo perfectamente que los gobiernos fueron creados porque el ser humano no fue capaz de gobernarse a sí mismo, de imponerse los límites necesarios y de trabajar por el bienestar personal y común. Este esfuerzo requiere un cierto aprendizaje que cuesta mucho; no es simple y no es fácil. Pero precisamente, si los ciudadanos no nos preocupamos por hacer frente a estos dilemas éticos en el fuero interno, dudo que podamos lograr algo en el exterior.  

 Si el éxito de un gobierno, o más aún, de una democracia depende de que las personas sepan y puedan gobernarse a sí mismas, luego entonces tendríamos que preguntarnos cómo hacemos para que los individuos aprendamos a imponernos los límites necesarios. No resulta sencillo para un gobierno cualquiera tener que controlar y gobernar a aquellos que no saben ni pueden gobernarse a sí mismos. ¿Será que el gobierno tiene que gobernar a aquellos que no saben autogobernarse? O más bien, ¿el gobierno solamente completa la tarea ciudadana de autogobernarse?

 Una vez más, el dilema se hace presente. El gobierno está para las dos cosas; no obstante lo anterior, en la primera de estas perspectivas del problema dejamos la tarea para que el otro la haga: “que sea el gobierno el que nos controle y nos limite porque no somos capaces de hacerlo de forma propia”. Esto sería, vilmente, huir; de la responsabilidad, del esfuerzo, de hacernos cargo de nosotros mismos. En la otra forma de ver las cosas, uno hace la parte que le toca. El resto, corresponde al gobierno. Pero ¿qué tal que no estamos hablando del poder político solamente y esta “epidemia” de tener que dejar de huir de la responsabilidad y tomar las riendas de nosotros mismos se corre a otros aspectos de nuestra existencia, como la familia, la escuela, la vida en pareja, la educación, la salud, etc.? Más fácil es no hablar del asunto para no tener que hacernos cargo de nada…

 https://federicoling.wordpress.com y @fedeling

 *Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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