Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Una pareja comprando cacahuates

mayo 4, 2010

Hola! Quisiera compartirles mi artículo de la semana.
En esta ocasión se publicó hoy, por cosa extraordinaria.
Creo que el sábado fue día “no laboral”
En fin, ojalá les guste.
Abrazo fuerte!
 
http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n1621013.htm
Una pareja comprando cacahuates 

Federico Ling Sanz Cerrada*

 

Alguna vez le pregunté a mi hermano Adrián, que es ingeniero, sobre los motores. Me dijo que, un motor (de cualquier tipo), para arrancar su marcha, requiere cinco veces la energía que en promedio utilizaría normalmente para funcionar. Es decir, si una pareja va a una boda el sábado por la noche y antes de llegar a la fiesta decide hacer una breve escala en la tienda para comprar un bolsita de cacahuates para “matar el hambre” – siempre hay que llevar paquetitos de cacahuates a las bodas porque suelen tardar mucho en servir la comida – le resultaría más provechoso al conductor esperar a su pareja afuera de la tienda con el auto encendido, en lugar de que lo apague y volverlo a encender cuando regrese la otra persona con los cacahuates. ¿Cuál es la razón? Precisamente la que acabamos de describir: el motor, si se apaga y se vuelve a encender, requerirá cinco veces la energía que hubiese requerido de haber permanecido encendido y funcionando.

 

Arrancar es difícil. Y además es costoso. Cuesta energía, cuesta tiempo, cuesta esfuerzo. Preguntemos a un atleta o deportista, por ejemplo, cuánto le habrá costado llegar a su meta, a sus mejores tiempos, a su rendimiento más alto o a sus mejores marcas. Seguramente no poco. Ahora bien, suponiendo que ese atleta, después de una temporada exitosa se retira, y quiere volver a su actividad tiempo después, ¿cuánto le costará arrancar de nuevo? Como en el ejemplo del motor, valga la burda comparación, costará “cinco veces la energía que requería para funcionar en promedio”.

 

No importa si el motor es la primera vez que arranca, o alguien lo apagó y está comenzando de nuevo; o si una persona es la primera vez que realiza determinada actividad o si ya lo había hecho antes y está retomando la ruta; al final del día, todo lo anterior implica comenzar. En cualquier caso, la implicación del gasto de energía es justamente la que hemos mencionado: cinco veces la que usaría en promedio para funcionar. ¿Qué buscamos? Que una vez habiendo arrancado el motor, o una vez que hemos comenzado cierta actividad, después del difícil comienzo, llegará un punto donde el funcionamiento sea normal. Y el costo y el esfuerzo sea menor que al principio. Pero si no hace el gasto inicial, no se podrá llegar al punto que buscamos. Es un costo que se tiene que asumir.

 

Pensemos en el esfuerzo inicial para bajar de peso o para dejar de fumar. O pensemos en el gasto financiero – y también emocional – que hace una pareja de recién casados para montar su casa. Seguramente en ambos ejemplos, ese esfuerzo, ese gasto o ese costo, al principio, será mucho mayor que cuando las cosas se estabilicen. ¿Cuál es el fundamento? Dicho de un modo poco científico y forzando la comparación, creo que dejar de fumar o montar una casa, requieren que las personas activemos ciertos “motores internos”; y como todo motor de cualquier tipo, es sabido que, para arrancar, requiere cinco veces su energía. Si la persona asume esos costos en términos financieros, emocionales o ambos, resulta desgastante para ella. Pero es algo que tiene que suceder, porque no hay manera de evitarlo.

 

Así entonces, a sabiendas de ello, imaginemos a esa persona que tiene que asumir los costos financieros y emocionales de sus decisiones para “arrancar sus motores internos”, pero ahora, como una nación. Puesto en otro plano, si un país se ha decidido a emprender el rumbo de la transformación, y en verdad quiere lograrlo, tendrá que “arrancar sus motores”. Y esos motores, como todos los motores cuando arrancan, habrán de asumir el costo: cinco veces la energía que usan en promedio. El país tiene que estar dispuesto a hacer ese gasto y a asumir el costo de echarse a andar. Y esos costos no son más que una suma de todos los costos que de forma personal, cada uno de nosotros tenemos que hacer frente. Por eso es tan difícil ponerse en marcha y transformar. Porque el proceso de la transformación nacional pasa primero y de forma ineludible, por el proceso de la  transformación personal.

 

https://federicoling.wordpress.com ; @fedeling

 *Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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