Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Ser candidato a costa de ser gobernador

marzo 25, 2010

Este artículo lo escribí hace un mes, pero creo que sigue teniendo vigencia. Saludos,

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n1536065.htm

Federico Ling Sanz Cerrada 
Ser candidato a costa de ser gobernador
El Sol de México
27 de febrero de 2010

Mucho se ha hablado en los medios de información sobre las alianzas. Se ha especulado sobre las razones que tienen unos y otros para formarlas. Nadie ha admitido a ciencia cierta los porqués de ellas, y tampoco desmienten lo que se ventila o se filtra en la prensa sobre las mismas. Concretamente me quiero referir a las alianzas que está haciendo el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en diversos estados de la República, entre los que más llaman mi atención están Durango, Veracruz, Hidalgo y Oaxaca. De hecho en los estados que he mencionado, las alianzas no son solamente entre el PAN y el PRD, también participan el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Convergencia en ciertos casos.

En este sentido, las alianzas han dado mucho de qué hablar. En primer lugar, se han entremezclado con el envío de ciertas reformas legislativas sumamente importantes: la fiscal, la política, la laboral, etcétera. Y además el ambiente se ha complicado ampliamente con la renuncia del secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont al PAN, especulando si lo anterior se debe a su “errónea” negociación de la reforma fiscal y de las alianzas con el Revolucionario Institucional. Y el PRI ha jugado otro importante rol en todo ello, dado que uno de los enclaves más importantes de las coaliciones encuentra su contraparte en el mismo PRI, pues al ser la primera fuerza parlamentaria y contar con mayoría en los estados que gobierna, lo convierte en un interlocutor obligado para aprobar cualquier cosa, legislativa -y políticamente- hablando.

Especulaciones hay: desde la versión que el secretario Gómez Mont negoció con el PRI “en lo oscurito” la reforma fiscal a cambio de que no hubiera alianzas del PAN con el PRD en los comicios locales, buscando la permanencia de las herencias políticas -llámese “delfines”- de Ulises Ruiz en Oaxaca, hasta preguntarse si los recientes y desfavorables resultados electorales para el PAN son los motivos del mismo para aliarse al PRD (quien se ha negado a reconocer al presidente Calderón desde el 2006) o si es una cuestión de “sacar al PRI de los estados”.

Más importante resultaría ahora cuestionar para qué de tanta alianza. Si las alianzas han enrarecido el ambiente político, al punto de llevarnos a todas las especulaciones de las que he estado hablando, si las alianzas están mermando en el Congreso la posible y real oportunidad de aprobar importantes reformas, si se ha privilegiado el ánimo electoral, frente al ánimo legislativo, luego entonces para qué se hacen alianzas en términos concretos. Me aventuro a pensar que son para ganar espacios en los estados donde habrá elecciones y derrotar al partido que los gobierna hasta la fecha: el PRI.

Si las cosas son de esa manera, vuelvo al punto inicial: en Durango la alianza se concretó con un expriísta -Rosas Aispuro dejó de serlo hace unos días- postulado por PAN, PRD y PT. En Veracruz se designó a otro expriísta -Yunes dejó de serlo hace unos años -“porque sólo así se le puede ganar a Fidel”. En Hidalgo se designó a Xóchitl Gálvez. Y si no es ella, no será nadie, dicen. Y la forma en que todos ellos fueron designados y la forma en que han sido negociados, tanto del PRD como del PAN, ha dejado algunas heridas profundas en los que no alcanzaron la designación. Y amenazan con irse con todo y su fuerza y estructura.

¿Se quiere una alianza en estos términos, una alianza escrita en el papel? Porque para ganar una elección se requieren estructuras. En Durango se requiere la estructura de las fuerzas políticas que participarán. En Veracruz se requeriría contar con la fuerza de Buganza también. En Hidalgo se necesitaría la estructura del senador Guadarrama, por ejemplo. Pero no se tienen. Las alianzas están hechas sobre las bases de la teoría. En este caso, las alianzas se han empeñado en convertir a ciertas personas en candidatos, a costa de ser gobernadores. Y de paso, se pierden las reformas legislativas. Creo que habría que dejar los porqués e ir a los paraqués.

federicoling@gmail.com; @fedeling

*Maestro en Ciencia Política y Medios de Información

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