Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Las lecciones de “Don César”

marzo 19, 2010

Creo que por la coyuntura actual, vale la pena traer a colación este artículo de hace dos semanas:

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n1545394.htm

Federico Ling Sanz Cerrada 
Las lecciones de “Don César”
El Sol de México
6 de marzo de 2010

Después de reflexionar sobre la coyuntura política actual en México, he aquí algunas conclusiones simples, pero que pudieron evitarle al presidente del Partido Acción Nacional el escándalo en el que está metido. En orden de importancia y cronológicamente, son las siguientes:

1.- “No se puede servir a dos amos”. Quien intenta asumir varios trabajos al mismo tiempo, es probable que acabe quedando mal en alguno de los dos, o peor aún, en los dos. La curul en San Lázaro, así como la Presidencia de Acción Nacional, son empleos que, de suyo, requieren la total atención de su titular. Al menos para aquellos que pretenden trabajar realmente y no pasar los días en blanco. La Cámara Baja, para quien en verdad tiene ganas de concretar logros importantes, es un trabajo de tiempo completo. Más aún, si se quiere asumir el liderazgo del partido en el poder en tiempos electoralmente complicados, habría que prever que ese empleo requeriría total atención. Como corolario diría que, además, no se habla sin necesidad a priori para decir que, como fue electo Diputado Federal de mayoría, asumirá el compromiso de “no fallarle a los electores”. Si ese problema no existe y no está en la agenda de la opinión pública, no se gana nada hablando de él. Hubiera sido mejor resolver y decidir cuál de los dos puestos se quiere y debe asumir, de acuerdo a las prioridades personales y comunitarias.

2.- El 21 de octubre la Cámara de Diputados aprobó la “Ley de Ingresos”. Y César declaró que el PRI no había querido comprometerse a fondo y aprobar la reforma fiscal propuesta por el presidente Calderón. El 30 de octubre se firma en la Secretaría de Gobernación un “pacto político” entre César Nava, Beatriz Paredes, Fernando Gómez y un representante del gobierno de Enrique Peña. ¿Por qué se firma este pacto? Probablemente porque el PRI estaba iracundo con las declaraciones de César después de aprobada la “miscelánea fiscal”. Luego entonces, no se abre la boca innecesariamente antes de que la minuta sea aprobada en el Senado, en todo caso. Mucho menos sabiendo que falta la -complicadísima- negociación del Presupuesto de Egresos de la Federación. Habría que prever, en las negociaciones del presente, aquellas que vendrán en el futuro.

3.- Una vez que se ha decidido firmar el “pacto político” por el que se limitan las alianzas entre partidos que no sean afines para las próximas elecciones locales en el Estado de México -donde cabe destacar que hay compromisos para el PAN, mas no los hay para el PRI-, y a sabiendas que es una “factura política” por haber dicho lo que dijo y para que no se caiga la miscelánea fiscal en el Senado, entonces se evita hacerlo por escrito. El ‘antiguo régimen autoritario’ decía: “si lo piensas, no lo digas; si lo dices, no lo escribas; si lo escribes, no lo firmes, y si lo firmas, niégalo”. Este pragmático consejo se hubiera aplicado a este caso. Como corolario diría también que, si de todos modos se va a firmar el acuerdo, pues que se ponga también en dicho documento cuál es la obligación de la contraparte y no solamente la propia. Y si, además, se negocia una cosa de esas, no se puede firmar a nombre propio. Tiene que hacerse del conocimiento de aquellos a quienes lideras.

4.-La última lección que nos deja César en esta ocasión es que, si ya se habló y se dijeron cosas indebidas y políticamente incorrectas, además, le han obligado a hacerlo por escrito -sin reciprocidad para la contraparte firmante- y le amenazan con “exhibirlo”, la solución no es mentir categóricamente. Los “sí” y los “no”, dichos de modo tajante, inflexible y absoluto, normalmente conducen a desastres políticos en materia de negociación. Ante la amenaza del escarnio público, la mejor solución hubiera sido una mínima dosis de cinismo -la negociación es a la política, como la sangre al cuerpo- combinado con una “discreción profesional” al estilo Gómez Mont: no se revelan las cosas por secrecía profesional. La mentira descarada resulta peor que la lectura entrelíneas para aquellos que quieren -y saben- entender las cosas.

federicoling@gmail.com; @fedeling

*Maestro en Ciencia Política y Medios de Información

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