Psicoanalizando al Leviatán

Psicoanalizando al Leviatán

por Federico Ling

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Primavera de mayo: o la tercera vía

mayo 26, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2556655.htm

Primavera de mayo: o la tercera vía

Federico Ling Sanz Cerrada*

El mes de mayo ha sido fundamental y definitorio para las campañas electorales en nuestro país. Un gran movimiento de estudiantes ha tomado los espacios públicos y se ha volcado a las calles. Han llevado su protesta desde las redes sociales hasta las plazas, para exigir información de calidad, medios de comunicación abiertos y democráticos y libertades en general. Todo lo anterior comenzó, en gran medida, con aquel evento en la Universidad Iberoamericana al que acudió Enrique Peña Nieto, en el marco del Foro “Buen Ciudadano”, donde fue abucheado por los jóvenes. Los videos que circularon en YouTube relativos a este episodio, dan cuenta con esta situación. Al final del día, lo sucedido en la “Ibero”, no es más que una muestra de lo que está ocurriendo entre la juventud de México, y a los cuales se han sumado miles de estudiantes de otras universidades (públicas y privadas) para exigir y para alzar la voz. La comunidad universitaria de nuestro país ha inyectado frescura a una campaña electoral en general anquilosada, aburrida, predefinida en la opinión pública y bastante esclerótica en términos en propuestas, de ideas y de participación social.

Los universitarios de México, haciendo uso de las herramientas a su alcance, específicamente de las redes sociales, el internet y los medios digitales, se han organizado y han mostrado su capacidad y su fuerza para protestar contra lo que no están de acuerdo. En principio de cuentas, pareciera que la protesta juvenil, curiosamente, van en contra del PRI, del viejo régimen autoritario y de todo lo que ello representa (o representó para nuestra Patria). Ese punto ha quedado perfectamente claro en la opinión pública. Lo que me parece que no está tan claro, es la opción a seguir. Los jóvenes parecen decir “no” al PRI, pero tampoco manifiestan claramente su alternativa. Tal vez, los habrá algunos que proponen votar por López Obrador y el PRD, o bien, otros por Josefina y el PAN. No obstante, el movimiento no se ha decantado para ninguno de los dos lados.

Ahora bien, como muchos columnistas y líderes de opinión han llamado a este movimiento, “La primavera de México”, en alusión a los movimientos en Túnez, Egipto o Libia, donde los ciudadanos, a través de las redes sociales se organizaron para levantarse en contra de la opresión, a mí me gustaría llamarle “la Primavera de Mayo”, porque este movimiento irrumpe estrepitosamente en nuestro proceso electoral. Pero entonces, hay que darle una salida por dicha vía. Por ejemplo, si los estudiantes no se han volcado por algún candidato en particular, no valdría la pena que los partidos políticos se preguntaran si no convendría poner a otro candidato que unifique y aglutine las propuestas y logre la unidad nacional que todos buscamos. Quedan pocos días para tomar una decisión radical de este tipo. Sobre la sustitución de candidatos, el artículo 227 del “Cofipe” dice en su numeral 1, inciso b) lo siguiente: “… exclusivamente podrán sustituirlos por causas de fallecimiento, inhabilitación, incapacidad o renuncia. En este ú´último caso, no podrán sustituirlos cuando la renuncia se presente dentro de los treinta días anteriores al de la elección…”

Siguiendo la lógica de lo descrito anteriormente, ¿qué sucedería si algún partido sustituye a su candidato y propone en su lugar a algún personaje público reconocido, que sea capaz de dar sentido a los movimientos de protesta en México que están surgiendo? Por ejemplo, ¿por qué no proponen a Alejandro Martí, a José Woldenberg o a Juan Ramón de la Fuente?

La “Primavera de Mayo” en México necesita una tercera vía. Una que sea capaz de sobreponerse a los intereses partidistas y unificar a los sectores de nuestro país. Una que sea capaz de unir también a las distintas fuerzas políticas y generar un proyecto en conjunto. Nuestro país lo pide a gritos. Allí tenemos las protestas sociales y recientemente las de los estudiantes que parecen no encontrar una opción. ¿Se acuerdan que dijimos hace dos semanas que para ser libres en nuestras opciones, deberíamos tener alternativas viables de dónde escoger? Esa parece ser la demanda hoy en día. ¿Será que alguien se anima?

www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

¿Y las propuestas que nos interesan?

mayo 19, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2547642.htm

¿Y las propuestas que nos interesan?

Federico Ling Sanz Cerrada*

En días recientes he estado revisando las propuestas de los candidatos presidenciales rumbo al 1 de julio. Es impresionante observar la cantidad de puntos, precisiones y detalles en sus plataformas. Incluso, muchos de ellos comparten plataformas políticas de diversos partidos; por ejemplo, Enrique Peña Nieto comparte la del PRI y la del Partido Verde. Andrés Manuel comparte la del PRD, del PT y de Movimiento Ciudadano. ¿Serán capaces los candidatos de avanzar dichas plataformas en caso de que resultaran ganadores? Porque la realidad nos dice que incluso dichas plataformas políticas no son exactamente iguales con los puntos que proponen los aspirantes en sus páginas de internet o en sus documentos.

Por ejemplo, en dos temas sumamente complicados, como el aborto o los matrimonios de parejas homosexuales, prácticamente ningún candidato (exceptuando a Gabriel Quadri), se compromete textualmente en sus documentos con algún tipo de postura y asume una posición al respecto. Es interesante que, para conocer la propuesta de dichos personajes se tenga uno que remitir a las declaraciones hechas por ellos a la prensa. En el caso de estos dos temas que estamos comentando, la posición de los políticos fue fijada en las reuniones que tuvieron cada cual con la Conferencia del Episcopado Mexicano. ¿Qué no se supone que deberían fijar postura en esos temas, aunque no se reúnan con los Obispos mexicanos? Creo que en este tipo de situaciones, todos tenemos derecho a conocer el pensamiento de los políticos que aspiran a gobernarnos.

Además, siendo realistas y sinceros, hay temas en las plataformas que deberían ser abordados de forma mucho más puntual y precisa, y no solamente porque la prensa lo pregunte. Por ejemplo: ¿qué hacer con los sindicatos, por decir uno, los maestros?, ¿cómo modernizar la educación? Los candidatos hicieron propuestas en dicha materia en sus textos, pero no fue sino hasta el 15 de mayo cuando empezaron a opinar sobre Elba Esther Gordillo. Creo que todos deben asumir una postura mucho más firme en torno a tópicos que preocupan, especialmente a nuevas generaciones (casi tres millones de “chavos” que votarán por primera vez en 2012 y casi 30 millones de jóvenes que conforman el padrón electoral) y que no están vinculados con las antiguas maneras de hacer política. La prueba del interés de ese sector de la población son todas las marchas, manifestaciones y muestras (de apoyo o de rechazo) que han tenido para los candidatos; especialmente en las redes sociales.

No es fácil asumir posturas riesgosas. Ya lo decíamos en colaboraciones anteriores: supone comprometerse con nuestra manera de pensar y actuar en consecuencia. Por ejemplo, en el tema del aborto, todos han manifestado su opinión en contra. No obstante, los matices vienen después: en contra del aborto, pero a favor del derecho de las mujeres a decidir; o a favor de la vida, pero en contra de la criminalización de las mujeres. Eso, ¿cómo se traduce? Es decir, ¿estarían dispuestos a vetar o a aprobar legislaciones que permitan los abortos legales en el país o no? Lo mismo sucede con los matrimonios homosexuales. Y también sucede con otros muchos temas, donde solamente se presentan propuestas generales y nada específicas. Creo que al final del día, todo ello tiene que ver con los compromisos públicos que los candidatos hacen (o no hacen) y con el margen de libertad y de maniobra que quieren conservar para luego no resultar “raspados” si llegasen al poder. Todos recordamos aquellas promesas de campaña que hizo Fox, como por ejemplo, arreglar el conflicto en Chiapas en 15 minutos. Los reclamos opositores a tal tema que no ha sido resuelto aún, siguen vigentes.

Por último, un apunte gracioso: cuando alguien busca en Google los nombres de Andrés Manuel o de Quadri por ejemplo, la propaganda del buscador (Google Ads) presenta como primer resultado la página de Enrique Peña Nieto. ¿Así o más claro el papel de los medios digitales y de las redes sociales en materia de propaganda, política y elecciones?

www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

Indecisiones II

mayo 19, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2538443.htm

Indecisiones II

Federico Ling Sanz Cerrada*

¿Recuerdan que la semana pasada estuvimos hablando sobre los procesos para tomar decisiones? La hipótesis principal es la siguiente: hay dos tipos de factores que se interponen en nuestro proceso por el que tomamos decisiones y optamos (que no son cosas similares). El primer tipo de factores constituye todo aquello que es inherente a la persona, es decir, su miedos, sus sentimientos, sus emociones, sus razones, sus intereses, etcétera. Decíamos que alguien podría no tomar una decisión, simplemente por el compromiso que eso implica. Cuando alguien opta por algo, tiene que comprometerse con ello de lleno y ser consecuente. Por ejemplo, un doctor que se niega a atender las urgencias de sus pacientes en la madrugada, claramente no está siendo consecuente con su opción de vida y por tanto, erró el camino en su proceso de decisión. La decisión, por parte de quien la toma, implica compromiso y tiene consecuencias.

En segundo lugar, hay otros factores que inciden para que alguien permanezca en la indefinición: los externos; es decir, todos aquellos que no son inherentes a su persona, pero que por alguna razón no permiten decidir claramente y mucho menos optar por algo más profundo. Siguiendo con nuestro ejemplo del médico, si alguien quiere ser doctor, pero la universidad donde aplicó para su formación no le responde a su petición y no le entrega su carta de aceptación, entonces, no ha decidido ser médico (aún) por razones ajenas completamente a él.

Pues bien, desde la semana pasada establecimos que en la política y en las elecciones sucede lo mismo. Para votar, hay que tomar una decisión y escoger al que será nuestro candidato ganador. ¿Qué implica votar en la elección? Comprometerse. Optar por un partido determinado y por un candidato preciso implica compromiso por parte del ciudadano al momento de votar por esa opción política. Como dijimos desde hace varios días, esta decisión no solamente tiene que ver con la razón, sino también con los sentimientos y las emociones que cada partido o que cada persona despiertan en nosotros. Votar no es un proceso exclusivamente lógico. Un maestro decía que la decisión del voto se toma con el corazón y con el estómago. Y aunado a todo lo anterior, al elegir votar por determinado personaje, también estamos escogiendo todo lo que viene detrás de ella o de él: su partido, sus compañeros, su gabinete, sus maneras de hacer las cosas, su actitud, su perfil psicológico, etcétera. Por eso digo que votar es un proceso complejo.

Además de todo esto, habría que analizar que hay factores externos por los cuales existe una gran gama de ciudadanos que permanecen indecisos sobre su elección. No saben todavía por quién votarán el próximo 1 de julio. Ello podría tener causas internas (que le corresponde a cada persona dirimir en su interior) y también podría haber otra serie de razones externas, como por ejemplo, que ninguna opción le parezca lo suficientemente buena. Norberto Bobbio, en su libro “El Futuro de la Democracia” establece que precisamente la democracia no solamente requiere elecciones libres, periódicas, transparentes, etcétera, sino que además, requiere de opciones de dónde escoger. ¿De qué sirve tener elecciones libres y periódicas, donde los ciudadanos pueden acudir a las urnas a votar sin ninguna presión, pero solamente tienen una sola opción de dónde escoger? Entonces tampoco es algo libre. La democracia requiere opciones viables y lo suficientemente buenas para que los ciudadanos elijan de entre ellas y tomen la mejor decisión.

Cuando se forman “candidaturas de unidad” y no hay más que un personaje que se postula a cierto cargo político de elección, en realidad, el consenso es falso y la democracia inexistente. En este proceso, aunque lo parezca, no hay libertad para elegir.

Corresponde a los partidos y a sus candidatos analizar si, el gran número de votantes indecisos se debe a cuestiones de esta naturaleza. Sabemos que ese sector podría serlo debido a causas internas (o que solamente ellos podrán resolver), pero si además hay factores externos, entonces, tendrán que poner manos a la obra para volver atractiva su oferta política.

www.federicoling.com y @fedeling

* Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

Indecisiones

mayo 5, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2530096.htm

Indecisiones

Federico Ling Sanz Cerrada*

Seguramente muchos de nosotros nos hemos encontrado con encrucijadas diversas en nuestra vida. Esencialmente, vivir es un proceso mediante el cual tomamos muchas decisiones (algunas de ellas con consecuencias buenas y otras no tanto), pero al final del día, todos tenemos que optar y elegir caminos. Normalmente, cuando alguien elige algo tiene que desechar la opción que no fue escogida. Digamos, por ejemplo, alguien que decide estudiar una licenciatura en Derecho desechó la opción de estudiar una en Psicología, o bien, si una persona decide viajar a Estados Unidos, no podrá estar al mismo tiempo en Europa. Lo que trato de decir es que no es sencillo escoger.

Al tomar una decisión, naturalmente corremos el riesgo de equivocarnos. En algunas ocasiones se puede desandar el camino y corregir, y a veces no. Estoy convencido que siempre podremos corregir el rumbo si cometimos algún error. Pero todo ello tiene costos. Decidir, en la vida, es un proceso natural como ya dijimos, pero, además, es costoso. Optar cuesta, y no hablamos en términos económicos (que a veces los hay), sino en términos emocionales y de compromiso. Otra cosa de la que estoy convencido es que no es lo mismo decidir, escoger y optar. Desde mi punto de vista, decidir implica usar la razón para valorar si algo es adecuado o no. Escoger es un proceso más sencillo porque no necesariamente implica una valoración moral o de vida, por ejemplo, si alguien acude a comprar un helado, escoger entre el de chocolate y el de vainilla no podría ser demasiado complejo. Pero optar es un proceso más profundo: implicar decidir y, además. ponerse en marcha para conseguir aquello por lo que nos decidimos. Por decir, si alguien decide estudiar Medicina, porque considera que es conveniente y adecuado, tendrá que escoger la universidad para hacerlo, pero tendrá que optar por un estilo de vida sumamente particular. Tendrá que asumir el compromiso de estudiar durante varios años y comprometerse con ello. Además, su vida profesional tendrá particularidades (como la de recibir llamadas en la madrugada por alguna emergencia). Como se puede observar, la opción de ser médico implica algo mucho más importante que solamente escoger una escuela para estudiar.

A veces las decisiones llevan implícitas cosas trascendentales, y en otras, tal vez no lo sean tanto, pero el mecanismo es igual. Ahora bien, hablando de las decisiones, estoy también convencido que es mucho más fácil vivir la vida sin decidir y sin optar. Sería algo así como “nadar con la corriente” o “nadar de muertito” y dejar que las circunstancias nos lleven por donde sea, sin que ello implique un esfuerzo de nuestra parte. ¿Por qué es más fácil? Entre otras cosas, porque si nos equivocamos no tendremos que asumir nuestra responsabilidad en ello; además, dejarse llevar no requiere que pongamos lo que nos toca para conseguir lo que queremos. El compromiso, casi siempre, está emparejado con las decisiones de vida que tomemos y sus implicaciones.

¿Por qué escribir de las decisiones? Por una razón en particular: cuando leo las encuestas rumbo a la elección presidencial y legislativa de julio de este año, observo que el número de indecisos es sumamente elevado (aproximadamente 20 por ciento o más de los encuestados). Es una proporción considerable para poner en aprietos incluso al puntero de la contienda. ¿Por qué hay tantos indecisos? A ciencia cierta no lo sé, pero pienso en dos hipótesis: la primera es que los votantes indecisos no quieren comprometerse ni sufrir las consecuencias de optar por un candidato en particular; y la segunda es que no hay una oferta lo suficientemente atractiva para que los indecisos aclaren sus opciones de manera contundente.

A lo largo de este artículo esbozamos un poco las razones internas de porqué los indecisos actúan como tales. Sin embargo, la teoría no está completa: la próxima semana hablaremos de las causas externas que provocan esta indecisión, es decir, las características propias de la oferta. ¿Cuál razón tiene más peso? Ya la iremos discutiendo en este espacio próximamente.

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*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

¿Cómo funciona un spot?

abril 24, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2513646.htm

¿Cómo funciona un spot?

Federico Ling Sanz Cerrada*

Desde hace algunos días tengo la intención y el deseo de escribir sobre los spots políticos que estamos escuchando en la radio y la televisión. Prometí la semana pasada que lo haría en esta colaboración, no sin antes comentar un asunto que me parece interesante -una vez más sobre la legislación electoral vigente- y se trata de la resolución del IFE en el sentido que el presidente Calderón violó la Constitución y “puso en riesgo la elección”, porque el SAT envió cartas a los contribuyentes pidiendo que se paguen los impuestos y se presente la declaración anual en este mes de abril. ¿En verdad eso puso en riesgo la elección y todo lo que implica el proceso electoral como la imparcialidad y la equidad? No abundaré más al respecto, pero insisto, tenemos un sistema legal electoral que corresponde al de una época poco democrática y poco libre. Hace una semana comentamos acerca de las prohibiciones y nos preguntábamos en qué país del mundo un gobernante no puede hablar de su gobierno en época electoral. Entonces, ¿sobre qué van a decidir los electores para renovar al gobierno? Espero que la primera reforma que lleve a cabo la próxima LXII Legislatura sea la modificación de esta serie de reglas.

Dicho lo anterior, ahora sí me gustaría hablar de los spots políticos y quiero traer a colación uno que observé en YouTube del candidato presidencial socialista de Francia Francois Hollande, en el cual hace un recuento de aquellas cosas que se lograron por la “igualdad” (abolir la esclavitud, la educación y la salud universal, la seguridad social de Charles de Gaulle y las reformas de Miterrand), y cierra diciendo que esa igualdad, la justicia, la esperanza y el cambio es ahora. Es un spot hecho por el partido de oposición y no menciona al Gobierno actual. Tiene empuje, ritmo, oratoria, imágenes, e incluso sin saber francés comunica y emociona: es un spot político redondo. En contraposición, el concepto del actual presidente Sarkozy para buscar la reelección es el de una Francia fuerte. Igualdad contra fortaleza, resume la elección francesa.

Evidentemente, los spots comunican cosas -positivas o negativas- y la propaganda política se encarga de decidir el tipo de campaña que más conviene a cierto candidato (de contraste, afirmativa, etcétera). Estamos hablando en realidad de la importancia de saber comunicar, no solamente con palabras, sino con sonidos, con imágenes, con entonación de voz, pero especialmente con un concepto exitoso que transmita esperanza a la gente. Los mercadólogos de las campañas políticas deberían tener esto sumamente claro. Y los candidatos deberían tener conceptos más esperanzadores y, a la vez, más emocionantes. El votante, cuando decide el sufragio, lo hace (aunque sea inconscientemente) con la emoción y no con la cabeza. Y si razona su voto de forma consciente, la emoción que siente al respecto posee “acciones mayoritarias” en la decisión final.

Insisto que una buena campaña o un buen spot no solamente es “marketing”, y debe tener un concepto atractivo de fondo. De otro modo tampoco funciona, pues sería una propaganda hueca. Los mensajes se construyen de forma integral y deben abarcar todos los aspectos de la comunicación (verbal y no verbal), es decir, la semiótica juega un papel relevante para ello. Otro consejo que podríamos darle a los mercadólogos de la política es el siguiente: no hay que construir mensajes que requieran un proceso cognitivo complejo de aquellos receptores del mismo. Si la cabeza y la emoción no logran captar el mensaje integralmente y “a la primera”, entonces, hay que cambiar algo.

Por último, quiero mencionar que estamos solamente hablando de spots políticos. Pero el mensaje de campaña no solamente se construye de esta forma. También el discurso, la imagen, los actos, la agenda, las fotos, los espectaculares, la música, y todo lo que hemos visto que hacen los candidatos -todo eso- también comunica. La idea es llegar a la emoción del votante, pues al final es lo que más pesa.

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*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

Preguntas para después de Semana Santa

abril 14, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2505094.htm

Preguntas para después de Semana Santa

Federico Ling Sanz Cerrada*

La semana pasada -el Sábado Santo para ser específicos- nos preguntábamos acerca de las campañas electorales. La idea principal era que no se puede comparar la de 2006 con la de 2012. Hace seis años las condiciones de la normatividad comicial tenían características peculiares que no se comparten hoy por hoy. Lo anterior, debido a la reforma legislativa que le siguió al complicado proceso de dicho año. Básicamente, las reglas cambiaron de la siguiente manera: en 2006 cualquiera podía comprar tiempo en medios electrónicos para hacer propaganda política; hoy eso está prohibido. Esa atribución le corresponde al IFE y no compra el tiempo, sino que administra el que toca al Estado (tiempos oficiales) y lo distribuye entre los partidos políticos, de acuerdo a su margen de votación en la última elección. Otra diferencia: la campaña negativa o de contraste. En 2006 se podían presentar “spots” o anuncios políticos donde se denunciara al contrincante de haber incumplido algún compromiso o simplemente acusarlo de algo que se considerase pertinente. Eso, nuevamente, está prohibido este año. Veamos otra diferencia: el tiempo de duración de campañas; mientras que en 2006 la correspondiente a la Presidencia duraba 6 meses, en este año solamente durará 3 meses. Aunque no lo parezca, esta reducción de 50 por ciento en el tiempo tendrá consecuencias en el resultado final.

Por todo lo anterior creo que resulta evidente que las cosas no son iguales que en 2006. Tal vez los resultados puedan serlo, pero habremos llegado a dicho escenario por otros caminos y como consecuencia de otras variables. No obstante lo anterior, una de las variables que podría ser similar a la de hace 6 años es la cantidad enorme de votantes indecisos o de personas que se declaran, cuando se les pregunta en encuestas por quién votará, como apartidistas, o que todavía no lo saben. La cantidad es escandalosa: casi 30 por ciento del universo que acudirá a las urnas manifiesta lo anterior.

Hablando de experiencias que se tienen en otros países, en el caso de Estados Unidos de América, pienso que la regulación electoral no prohíbe de manera tajante que grupos específicos compren tiempos en medios electrónicos, o bien, que los candidatos contrasten a sus oponentes. Por el contrario -con la reserva de no ser experto en el tema- creo que la norma más bien establece un código de conducta ética al respecto y busca transparentar lo anterior. Recuerdo los spots en la campaña de 2008, cuando Hillary Clinton y Barack Obama aparecían al principio de los anuncios afirmando que habían aprobado la propaganda que se estaba a punto de observar. Otro indicador es que los medios y los grupos de interés manifiestan sus preferencias de manera abierta. Todo ello vuelve más equitativo y transparente al proceso electoral en general. Creo que hablando de regulación electoral, tendríamos que transitar en México hacia una regulación que nos diga cómo debemos comportarnos en tiempos electorales y dejar el exceso de prohibiciones. Al final del día, el que juzga es el ciudadano. Tal vez por esta razón tenemos al 30 por ciento del electorado sin saber por quién va a votar y faltan 70 días para elegir a la persona que nos gobernará durante los próximos 6 años (que no son pocos).

Por último, la semana pasada también me preguntaba algunas cosas como: ¿qué pasaría si el PRI pierde?, ¿podría recuperar la Presidencia en 2018? y ¿qué pasaría si el PAN pierde?, ¿qué representaría en términos políticos y de reestructuración de partido?, o bien, ¿qué papel jugará el PRD?, ¿será un fiel de la balanza o se convertirá en opción política para la Presidencia? Creo que valdría la pena añadir a este cúmulo de preguntas otras que me parecen relevantes: ¿qué va a pasar con nuestras normas electorales y con los árbitros?, ¿veremos pronto otra reforma legislativa para hacer frente a los comicios de 2015 y 2018?, ¿somos todavía el país exportador de conocimiento electoral, como lo fuimos durante varios años?

Por cierto, en la próxima colaboración me gustaría hablar de los spots políticos. Tengo un par de ideas que ya iremos comentando poco a poco.

www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información.

¿Cómo se organiza una visita del Papa? II

abril 14, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2488127.htm

¿Cómo se organiza una visita del Papa? II

Federico Ling Sanz Cerrada*

La semana pasada escribí la primera parte de esta serie de artículos y propuse algunas expectativas y preguntas sobre la visita de Su Santidad Benedicto XVI a México. Entre otras cosas narré lo complicado que puede llegar a ser la organización entre diferentes agencias y lo difícil que resulta poner de acuerdo a diversas instancias, especialmente cuando alguno de los interlocutores se encuentra fuera del país o es extranjero, como es el caso. Sin embargo, en el tema de la visita papal a México propuse dos o tres preguntas que valdría la pena tratar de responder: ¿Cómo reaccionó la gente ante la visita?, ¿Cuáles eran las expectativas de los mexicanos y del Papa?, ¿Cuál fue el mensaje principal del Papa en su visita a nuestro país?

Primero que nada, la reacción de la gente mexicana fue impresionante. La pasión y la emoción por ver al Sumo Pontífice, en mi opinión, fue mucho mayor de lo que todo mundo esperaba. Las “vallas humanas” que se colocaron a lo largo de todos los recorridos papales en las ciudades del Bajío estuvieron repletas. La más significativa fue la que se organizó del Aeropuerto de León hasta el Colegio Miraflores, donde pernoctó Su Santidad, y cuya longitud alcanzó cerca de 40 kilómetros. No obstante lo anterior, la primera respuesta popular que todos atestiguamos fue durante la ceremonia de bienvenida en el mismo aeropuerto, donde hubo gente colocada en gradas vitoreando al Jefe del Estado Vaticano.

En segundo lugar, sobre cuáles eran las expectativas de los mexicanos y del Vaticano sobre la visita, debo admitir que escuché varios comentarios al respecto, desde antes de que se llevaran a cabo los eventos. La gente, en general, decía que Benedicto XVI no tenía el carisma de Juan Pablo II y que no despertaría la misma emoción entre nosotros. Es decir, ambos lados esperaban menos de cada cual. No obstante, la respuesta que comentamos en el párrafo anterior marcó de manera importante y definitiva la superación de estas expectativas. Dado que todos en realidad esperaban menos, la respuesta de la gente logró que los resultados excedieran los estándares preconcebidos de dicha visita.

Por último, sobre el mensaje central del Papa en nuestro país, debo decir que en mi opinión personal, se enfocó en la esperanza, la paz y la concordia. Los asuntos oficiales de Estado fueron tratados por el Secretario de Estado, Cardenal Tarcisio Bertone, y Benedicto XVI tuvo un rol mucho más pastoral. Distinto fue el caso de Cuba, donde Su Santidad jugó un papel más protagónico en los temas oficiales y el mensaje que se envió (o se pretendió enviar) fue mucho más politizado. Probablemente esto sucedió así de manera intencional.

La visita a México de Benedicto XVI tuvo además otros matices interesantes, como la asistencia a la Misa Solemne del Parque Bicentenario de los precandidatos presidenciales, del Presidente Calderón y del ex Presidente Fox. De hecho me deja la reflexión de que entonces sí es posible que los políticos tengan coincidencias y causas comunes, como la misa papal, en este caso.

Creo que este viaje que realizó el Sumo Pontífice a nuestra Patria tuvo un saldo altamente positivo y favorable. Los ánimos de las personas, así como los mensajes que hubo durante esos días, auxiliados por una amplia cobertura de los medios de comunicación arrojan resultados buenos. Probablemente haya cosas que no salieron al pie de la letra, como en todo evento de esta naturaleza, pero eso fue algo francamente imperceptible. Incluso podríamos mencionar que el espontáneo acto de Su Santidad de salir del Colegio Miraflores para colocarse un sombrero de mariachi y dirigir un mensaje a México (aunque fuese en italiano), constituyó el punto culminante de su participación e interacción con los mexicanos.

Ahora bien, el reto será que en los meses próximos seamos capaces de encontrar causas coincidentes como la visita del Papa. La política, la ciudadanía, la sociedad, y todos los mexicanos necesitamos tener más mensajes de esperanza y menos factores de división. Ya hay ejemplos de que sí es posible.

www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

 

¿Cómo se organiza una visita del Papa?

marzo 25, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2479018.htm

¿Cómo se organiza una visita del Papa?

Federico Ling Sanz Cerrada*

Escribo este artículo el viernes por la mañana y lo hago desde León, Guanajuato. Hablaré en futuro de algunos hechos que, cuando este artículo sea leído el sábado, ya habrán sucedido. Sin embargo, precisamente esa es la intención. Como todos sabemos o habremos escuchado en las noticias, viene el Papa Benedicto XVI a México y me ha tocado participar activamente en la organización del viaje que hace a nuestro país. Plasmaré mi visión y mis impresiones personales de cómo se organiza una visita de esta magnitud a México y lo hago antes de que aterrice (lo cual se espera que suceda el viernes a las 16:30 horas). Mucho se ha especulado sobre la visita del Santo Padre y, además, muchas instituciones han tenido que ver con el viaje.

En primer lugar, el trabajo diplomático para que el Papa aceptara el viaje a México fue artesanal y quirúrgico (o en otras palabras, hecho a mano con muchísimos detalles y con precisión de cirujano). Me consta esta parte. Siempre se dijo que Benedicto XVI estaba grande y que los médicos le habían prohibido trasladarse a la Ciudad de México, donde la altitud no le es favorable y que por ello nunca viajaría a nuestra Patria. Juan Pablo II fue un pontífice con un carisma diferente, específicamente hablando de los viajes. El Presidente Calderón, en numerosas ocasiones declaró que había entregado en propia mano la invitación para que esta gira pudiese concretarse. Creo que en este sentido, el recorrido que hicieron las reliquias del anterior Papa por todo el país, aunado a la respuesta de la gente mexicana hizo ver al Vaticano que un viaje de Su Santidad sería altamente favorable. No obstante lo anterior, una vez aceptada la invitación, se detonaron una serie de cosas que había que arreglar cuanto antes. En primer lugar, decidir la ciudad (o ciudades) que visitaría, y, por tanto, qué instituciones tendrían injerencia en la toma de decisiones.

Cuando se optó por el Estado de Guanajuato y por las ciudades de León, Silao y Guanajuato, el Gobierno Estatal cobró una importancia única, debido a que el eje central de la gira papal se haría en territorio a su cargo. Luego entonces, claro está que la organización de algunos eventos estarían bajo su responsabilidad (como la entrega de llaves de alguna ciudad, o algunos recorridos específicos) y otros actos estarían a cargo del Gobierno Federal, en un esfuerzo conjunto de la Presidencia de la República y la Secretaría de Relaciones Exteriores, como por ejemplo, la Ceremonia de Bienvenida. Al final de cuentas, el Santo Padre es el Jefe de Estado del territorio conocido como “Estado de la Ciudad del Vaticano” y de un ente con personalidad jurídica internacional conocido como “Santa Sede”. Por esta razón, se le debe tratar y recibir como a cualquier otro Jefe de Estado que nos visita.

Además de todo, la Nunciatura Apostólica que es la representación diplomática de la Santa Sede en nuestro país jugó un rol fundamental, pues es la contraparte para la toma de decisiones de fondo, en materia de contenidos y diseños de la gira.

Al final de cuentas y de una larga lista de pendientes desahogados (y de momentos incluso que llegaron a ser complicados), Su Santidad aterrizará en el Aeropuerto del Bajío en unas horas. Las preguntas que me surgen en este momento son: ¿cómo reaccionará el pueblo de México ante tal visita, específicamente teniendo el referente cercano e inmediato de Juan Pablo II?, ¿qué espera incluso el propio Papa de su visita a nuestro país?, ¿cuál será, al final de cuentas, el mensaje papal principal de la gira? En fin, todas estas dudas serán resultas poco a poco. El siguiente fin de semana podré escribir de cómo se vivió todo y cuáles expectativas se cumplieron (y cuáles no). Lo que me queda claro hasta el momento es que la experiencia de estar involucrado en ello es buena, ha sido un aprendizaje para la vida y sin duda, será un recuerdo memorable.

www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

Presidentes con canas

marzo 17, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2470919.htm

Presidentes con canas

Federico Ling Sanz Cerrada*

Pensemos en Vicente Fox o en Ernesto Zedillo. Incluso en Felipe Calderón. Si pudiéramos comparar imágenes de los presidentes al inicio y al final de su mandato, seguramente encontraremos claras muestras de su paso por el poder. El más notorio son las canas. Casi todos los presidentes terminan su encargo con el pelo blanco; probablemente también terminen con arrugas y con un semblante de cansancio en su rostro. ¿Cuál es la razón de que su trabajo imprima estas huellas en ellos? Me atrevería a decir que es el poder, porque es desgastante en términos reales.

En el caso de los Presidentes de la República tienen en sus manos la conducción del país y de ellos dependen una serie de cosas de vital importancia para todos los ciudadanos. Habrá decisiones que tomen que impacten en la vida de millones de personas. Una orden que salga de su boca es casi “palabra divina” y tendrá que cumplimentarse de forma incuestionable (me refiero a los subordinados, al menos). Pero también las decisiones presidenciales impactan a otros grupos de poder real como la Iglesia, la Iniciativa Privada o los Medios de Información. No es algo sencillo. La pesada losa que llevan sobre sus hombros deja huella que no se puede ocultar.

La Presidencia de la República administra mucho poder – el poder de la República – y es una carga que desgasta a las personas. No solamente en términos físicos, produciendo canas y arrugas, sino también emocional, social y políticamente. Las relaciones institucionales de los actores involucrados también van produciendo un natural agotamiento que va de la mano con los ciclos del poder. Típicamente eso sucede claramente al final de la administración y conforme el poder va desvaneciéndose poco a poco. Luego entonces, si las instituciones sufren de este agotamiento, también las personas. Las instituciones pueden ralentizarse y las personas adquieren canas, en el mejor de los casos. Las responsabilidades personales o institucionales parecen difuminarse, y entonces la marcha final de la administración se vuelve más compleja.

Cuando se administra poder, personal o institucional, es altamente probable que la sede de dicho poder esté sujeta a esta presión. Esto es justamente parte de lo que vamos a presenciar durante 2012, cuando el ejercicio del poder, una vez más, cambie de manos. Lo que trato de decir igualmente es que, en el fondo, las personas, tenemos muchas resistencias a los cambios. Cuando el poder cambia de recipiendarios, no solamente es complicado por el desgaste que hemos comentado, sino, además, porque es difícil para los actores desprenderse del mismo. Esto genera una dinámica sumamente compleja.

En este orden de ideas hay dos aprendizajes que se pueden rescatar de todo lo anterior: primero, las dinámicas de poder son altamente “adictivas”, generan relaciones institucionales y personales complejas producto de la administración del mismo y generan desgaste y fricción entre todos los involucrados (ya sean instituciones o personas). Quien quiera administrar poder, tendrá que asumir el costo de hacerlo. A mayor poder, mayor desgaste. Y en segundo lugar, la dinámica adictiva del poder (como tantas otras cosas de este mundo) produce una natural y humana resistencia al cambio y obstaculiza su desprendimiento cuando hay que dejarlo. De cualquier manera la realidad impone un límite. Lo que es maleable es la actitud de cada quien o la actitud de una institución para procesar el desgaste y el cambio; la pertinencia de asumirlo si el desgaste es mayúsculo o bien, la actitud de desprendimiento respecto de estas dinámicas.

El 2012 será un año propicio para realizar estos análisis (en los ámbitos internos y externos de cada uno) y de tomar las decisiones más adecuadas al respecto. No resulta fácil decidir en contra de las inercias naturales que todos los seres humanos experimentamos durante nuestra vida, pero también, está en nuestras manos que nuestra actitud sea coincidente con la realidad; de esta manera el proceso sería menos costoso, menos complicado y menos desgastante. Además, con ello, nos daríamos cuenta de un montón de oportunidades que hemos pasado de lado por estar aferrados a lo que sentimos seguro. Sin duda la apuesta de 2012 será alta.

www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

Punto de equilibrio

marzo 11, 2012

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2461830.htm

Punto de equilibrio

Federico Ling Sanz Cerrada*

Hipotéticamente hablando, si me hicieran una pregunta republicana -y estrictamente hablando de teoría política- acerca de cuál es el poder que más me gusta, probablemente respondería que el Poder Legislativo. No quiere decir que el Ejecutivo o el Judicial no sean interesantes o importantes, sin embargo, desde este punto de vista, el Parlamento es la figura central de varios pensadores como Rousseau, Montesquieu y otros mucho más antiguos como Aristóteles y Platón. Un buen amigo me dijo -y concuerdo totalmente- que el consenso, específicamente aquél que tiene lugar en el Poder Legislativo, es el mejor mecanismo y método de construcción social y de sociedades.

Recientemente a través de “Facebook”, pude observar un video en “Youtube” que se había grabado de un modelo legislativo de simulación, aparentemente en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, donde una serie de jóvenes participaron como “Diputados”. En este episodio, uno de ellos sube a la tribuna para hablar en contra del partido gobernante de la capital del país, y de forma combativa pone como ejemplo que dicha administración propuso el “matrimonio de jotos”, a lo que toda la asamblea respondió a gritos. Evidentemente estoy en desacuerdo con dicha persona. Es una clara muestra de intolerancia y de la manera en la que deben evitarse las discusiones a toda costa dentro de los parlamentos.

En ese sentido, recuerdo bien que en la universidad participé en un modelo semejante de simulación del Senado de la República, en donde había “Senadores” que representaban a las 3 fracciones mayoritarias que de hecho existen en la realidad. En uno de los modelos, uno de los senadores acusó a otro grupo de “pachecos” y ello ocasionó una revuelta furiosa que derivó en la expulsión de esta persona. Esto fue algo profundamente similar al video que comenté anteriormente.

¿Está mal la pasión para discutir temas dentro del Parlamento?, ¿cuál es la mejor manera para contrastar las actitudes de otras personas, sin que ello sea una provocación? Creo que podemos hallar un denominador común en ambos modelos legislativos de los que estamos hablando. En contraste con la realidad, es evidente que estos “jóvenes” tienen un ímpetu fuerte y discuten acaloradamente sin demasiado sentido de la prudencia política o del diálogo. Creo que es normal. En la realidad podemos observar al Senado de la República actual, o bien, a la Cámara de Diputados, donde hay comisiones que ni siquiera se reúnen a discutir sus asuntos, o bien, las votaciones están arregladas previamente conforme a los espacios de poder que cada fracción busca mantener, ya sea por intereses propios, o bien, de terceros. Y en este caso, no importa si ello implica traicionar a las propias convicciones, ya sea por el bien del grupo político, o propio.

Me parece que la clave en este dilema es justamente encontrar un punto medio, donde haya pasión en la discusión y se defiendan bien las propias ideas y las propias convicciones, pero sin que ello signifique atacar al otro. Las muestras de intolerancia, para defender las creencias propias jamás serán aceptadas en el parlamento ni en la construcción de sociedad. Pero tampoco podemos dejar todo a los vaivenes de intereses y prebendas de grupos, porque entonces, tendríamos a un Parlamento corrupto y anquilosado, que en nada buscaría -citando a Rousseau- la “Voluntad General”.

El punto medio de la pasión juvenil, de aquellos que están incursionando en la política, con la tolerancia y la pluralidad de aquellos que están más experimentados, puede ser la combinación que estamos buscando. Al final de cuentas, todo Parlamento tiene una función que cumplir, y esa es básicamente la de llevar a la esfera pública la representación política de todos los ciudadanos y darle voz a todos ellos. Cuando trabajé en la Cámara de Diputados, recuerdo el inmenso desorden dentro de ella, pero también recuerdo el aprendizaje para escuchar otras voces diferentes de la mía y la conciliación con otras ideas. Si los puntos medios fueran fáciles de encontrar, la política sería distinta; pero también hay que entender que el equilibrio parte del interior de cada quien. Allí podemos empezar a buscar.

www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

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